El espárrago arranca entre medidas de seguridad y caídas de venta en fresco
Los agricultores son optimistas a pesar de la situación y esperan alcanzar cifras “dentro de la normalidad”


Actualizado el 31/03/2020 a las 06:00
La campaña de recolección del espárrago de Navarra está a pleno rendimiento en algunas localidades de Tierra Estella tras comenzar la actividad hace dos semanas. La producción se ha visto inmersa en la crisis por la expansión del coronavirus, pero los agricultores y productores se muestran sin embargo optimistas. Esperan alcanzar cifras “dentro de la normalidad”, aunque aseguran que el rendimiento lo marcará la venta en fresco que en 2019 colocó 214.020 kilos en el mercado y que ahora prácticamente está paralizada por la imposibilidad de ofrecerlo en mercados y la hostelería.
La superficie total de producción en la Comunidad Foral ronda las 1.763 hectáreas del año pasado, aunque la actualización del número de parcelas está siendo complicada. Desde el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Espárrago de Navarra explican que el cierre al público de las oficinas de área y de las del Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias (INTIA) por la crisis sanitaria, está dificultando la inscripción de los agricultores que durante este mes de marzo tramitaban las actualizaciones.
El Consejo Regulador trabaja para que la excepcionalidad de la campaña no influya en el mercado. “El planteamiento es que las conserveras trabajen lo que puedan. La comercialización de espárrago de Navarra en fresco ya ha empezado. Se han perdido muchos puntos de venta, como en la hostelería y los mercadillos, pero se intentará hacer llegar el espárrago a los consumidores a través de supermercados y tiendas de alimentación”, apuntan.
CANAL HORECA
Marcelino Etayo, presidente del Consejo Regulador y agricultor de Mendilibarri, confirma que el cierre del canal HORECA (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías) está afectando a la campaña. “Es una parte del sector que se va a resentir y mucho. Un problema que afecta también a muchos de los productores que van a tener que dejar frutos en el campo”. Una consecuencia que están sufriendo ya algunos agricultores de la zona, como Hodei Busto Basterra, de Arellano, de 24 años. “Hay producto que tenemos que tirar. No lo quieren porque no se vende. El año pasado ya bajamos el precio y este año puede caer todavía más, sin dejar margen apenas de beneficio”, subraya.
Con la crisis del coronavirus, se extreman las medidas de seguridad. En su parcela trabajan seis personas que han llegado desde Andalucía para la campaña. Cada día se desplazan en coche hasta la finca. Dos por cada vehículo y guardando la distancia de seguridad, también sobre el terreno, con guantes de trabajo y mascarillas. “Nos han tocado bastantes controles y nos revisan a fondo. Eso está bien, aunque nos gustaría poder contar con más material de protección”.
La temporada, que se extenderá hasta mediados del mes de junio, se ha adelantado este año debido a las suaves temperaturas registradas en los meses de invierno y porque la falta de lluvias y la buena meteorología dio margen a los agricultores, cerca del medio millar en Navarra, para preparar los caballones. Una tarea que ultiman los hermanos López Caro, de Lazagurría, con una de las mayores superficies de producción de Navarra con cerca de 60 hectáreas. Emplearán a 43 trabajadores en la campaña.
Ellos han conseguido que los empleados lleguen a Navarra desde Andalucía. “Emprendieron el viaje antes del confinamiento y han estado preparando la tierra”, explica Máximo López Caro. “Nos organizaremos cumpliendo las indicaciones, manteniendo las distancias y medidas de seguridad. Esperamos que todo pase antes de que cerremos la campaña y terminar dentro de la mayor normalidad posible. Creemos que el espárrago se acabará vendiendo”.
Domingo Díaz de Rada Yoldi, gerente de la Cooperativa del Campo de Lodosa- donde se llegan a transformar entre 223.000 y 300.000 toneladas de espárrago al año-, ratifica las buenas perspectivas de una campaña que ha estado acompañada por la bonanza climatológica, que ha permitido a los agricultores preparar con tiempo la temporada. “El espárrago que se está recogiendo es muy bueno, de muy buena calidad. Todas las empresas han comenzado a recepcionar los frutos, pero está muy claro que la elaboración se va a llevar a cabo con mucha cautela, siguiendo las medidas de prevención que han determinado las autoridades”.
A priori y si la climatología no estropea las previsiones, uno de los principales problemas a los que se enfrenta el sector es la comercialización del espárrago en fresco. Con el canal HORECA cerrado y la supresión de mercadillos, es complicado, asegura el gerente de la Cooperativa, que los conserveros se arriesguen a asumir la producción en fresco. “Sobre todo porque la incertidumbre preside toda la campaña. Si el consumidor no sale a la calle, tampoco va a consumir aunque el espárrago llegue a los supermercados o tiendas de alimentación”.
En estos momentos, Díaz de Rada indica que nadie sabe como va a evolucionar el mercado, si el consumo se va a mantener en lo que parece una crisis económica en ciernes. “Sería imprudente hacerse con más kilos de los que se pueden vender”.
Una de las alternativas que algunos productores están poniendo en práctica es la venta directa de espárragos frescos través de internet. ”Algunos han empezado a hacerlo y otros se lo están planteando. Pero esto supone una dificultad añadida cuando la campaña se ha iniciado y en un sector que, tradicionalmente, no tiene mucha experiencia en las redes.
GUARDAR LAS DISTANCIAS
Pedro Luis Antón Campo, de Conservas Pedro Luis de Lodosa, indicó que la semana pasada comenzaron en su empresa a realizar las primeras pruebas de pelado y envasado de espárragos de cara a generalizar esta misma semana la campaña acogida a la IGP. “En primer lugar, las indicaciones sanitarias nos obligan a priorizar la elaboración del producto fresco y , por lo tanto, dar prioridad al espárrago. Al mismo tiempo, dentro de la cadena de producción es necesario ampliar las distancias entre los trabajadores, para garantizar su seguridad, lo que disminuye el número de trabajadores por línea”.
Pero, para el empresario lodosano, en estos momentos lo verdaderamente prioritario, lo que de verdad importa es la salud de las personas. “La economía, el beneficio debe pasar a un segundo plano. Lo importante son las personas y su salud”.