En primera persona
El niño de Olite que soñaba con ser 'Ben-Hur' se proclama subcampeón de España de Enganches
David Iriarte Aguirre, de 47 años, conquista la medalla de plata nacional junto a su caballo Zaguero Soto Gil, acompañado por su hija Myriam, de 17 años. El transportista olitense, que compagina las noches al volante de un camión con los entrenamientos con sus caballos, acaricia el sueño del campeonato del mundo


Publicado el 27/10/2026 a las 12:40
Hace casi un año, David Iriarte Aguirre confesaba a Diario de Navarra que había visto la película 'Ben-Hur' más de treinta veces. De niño soñaba con conducir aquellas cuadrigas que surcaban la arena a toda velocidad.
A sus 47 años, después de tres décadas entre caballos y veinte años en la alta competición, seguía persiguiendo el sueño de proclamarse campeón de España de Enganches. Este pasado fin de semana, aquel niño de Olite que imaginaba las carreras de cuadrigas se ha quedado a un paso de conseguirlo.
Iriarte se ha proclamado subcampeón de España de Enganches 2026 en la categoría de limoneras, junto a su caballo Zaguero Soto Gil, durante el campeonato celebrado del 23 al 25 de octubre en la finca El Quemado, en Arenas de San Pedro (Ávila). Un éxito que ha compartido con su hija Myriam, de 17 años, quien acompañaba de lacaya en la parte trasera, lo que supone un nuevo paso en una trayectoria.


El deportista navarro acudía este fin de semana a la cita con el objetivo de valorar la posibilidad de dar el salto a las competiciones internacionales. Regresó el domingo por la noche a Olite con una medalla de plata, después de tres jornadas en las que llegó a liderar el campeonato y acarició el título nacional. Y al día siguiente, lunes, lejos de tomarse un descanso para celebrar el resultado, volvió a entrenar. Del volante del camión a las riendas de un campeón
Transportista de profesión, trabaja de noche conduciendo un tráiler cargado de pollos hasta el matadero de Mélida. Cuando termina su jornada laboral, alrededor de las cuatro de la madrugada, apenas dispone de unas horas de descanso antes de cambiar el volante por las riendas.
En una parcela a las afueras de Olite, donde ha preparado su propio circuito de entrenamiento, dedica buena parte de las mañanas al cuidado y la preparación de sus caballos. Rutinas que apenas entienden de días libres y que exige una dedicación constante.
"Nadie me ha regalado nada. Todo lo he conseguido a base de trabajo, constancia y muchas noches sin dormir", explicaba en noviembre de 2025.
Entonces acababa de conseguir, junto a su esposa Leticia Casanova, el tercer puesto en la Copa del Rey de Enganches celebrada en Lorca (Murcia). Ahora, casi un año después, ha subido otro peldaño en su carrera deportiva. Y lo ha hecho en una competición en la que llegó a tener el título de campeón de España al alcance de la mano.


TRES JORNADAS DE COMPETICIÓN
El Campeonato de España de Enganches reunió en Arenas de San Pedro a destacados especialistas de una disciplina ecuestre que exige precisión, resistencia y una extraordinaria compenetración entre el conductor y su caballo. Tres jornadas y tres pruebas diferentes en las que Iriarte y Zaguero Soto Gil demostraron su capacidad para competir entre los mejores.
La competición comenzó el viernes con la prueba de doma, una de las especialidades en las que más destaca Zaguero Soto Gil. Iriarte consiguió imponerse en esta primera jornada y situarse al frente de la clasificación, un comienzo que le permitió afrontar con confianza el resto del campeonato.
El sábado fue el turno del maratón, posiblemente la prueba más exigente desde el punto de vista físico y técnico. Los participantes tuvieron que superar diferentes obstáculos en un recorrido que puso a prueba la resistencia de los animales y la destreza de los conductores. El olitense consiguió mantener el liderato y afrontar la última jornada con opciones de conquistar el oro.
Sin embargo, la prueba definitiva de manejabilidad, celebrada el domingo, terminó por decidir el campeonato. Iriarte concluyó en segunda posición de la clasificación general, por detrás de Carlos Castiñeira, que se proclamó campeón de España, mientras que Alberto Chiner completó el podio.
El balance, pese a quedarse a las puertas del título, no pudo ser más satisfactorio para el deportista navarro. La medalla de plata supone un reconocimiento a años de dedicación y confirma que el esfuerzo diario, lejos de los grandes centros de entrenamiento, también puede conducir a lo más alto del deporte nacional.


SU HIJA MYRIAM
Pero el éxito conseguido en Ávila también tiene un marcado carácter familiar. En esta ocasión, David ha estado acompañado por su hija Myriam, de 17 años, que comparte desde pequeña la afición por los caballos y se forma como jinete con Roberto Armendáriz.
La joven ya aparecía en el reportaje publicado por este periódico en noviembre de 2025. Su padre destacaba entonces la especial conexión que mantenía con los animales y explicaba que se encargaba de montarlos antes de las competiciones. Ahora ha podido compartir con él uno de los resultados más importantes de su trayectoria deportiva.
La afición ecuestre forma parte de la vida cotidiana de los Iriarte Casanova. Leticia, esposa de David y trabajadora de una clínica dental, ha sido tradicionalmente su compañera en las competiciones y una pieza fundamental en el cuidado y entrenamiento de los caballos.
También su hijo Ángel, dedicado a la música, sigue de cerca los éxitos deportivos de la familia.
Detrás de cada resultado hay una implicación familiar que permite a Iriarte seguir compitiendo al máximo nivel pese a sus obligaciones laborales.


ZAGUERO SOTO GIL, SU CABALLO
Y si la familia resulta fundamental en esta historia, también lo es el caballo que ha acompañado a Iriarte hasta el segundo escalón del podio nacional. Una vez más, buena parte del éxito conseguido en Ávila lleva el nombre de Zaguero Soto Gil, el ejemplar con el que el olitense ha logrado la medalla de plata.
Cuando Diario de Navarra visitó las instalaciones del deportista en noviembre del pasado año, Zaguero era un ejemplar castaño de siete años y unos 550 kilos que había asumido el protagonismo competitivo tras la lesión de Alfarera Soto Gil, la yegua con la que trabajaba habitualmente.
El niño que se emocionaba viendo las carreras de cuadrigas de Ben-Hur continúa levantándose de madrugada, conduciendo su camión y entrenando con sus caballos en Olite.