Comercio
La pescadería por la que apostó Natalia en el mercado tafallés
Hace casi ocho años decidió dar el paso para que un mercado con cada vez más puestos vacíos no perdiera la pescadería


Publicado el 03/10/2026 a las 05:00
El próximo 20 de noviembre se cumplirán ocho años desde que Natalia de la Barrera decidió dar el paso y tomar el relevo en la pescadería de la plaza del mercado de quien había sido su jefe. Ella tenía la experiencia y conocía a la clientela, dos aspectos clave que le impulsaron a dar el paso dando así continuidad al negocio en la plaza del mercado de Tafalla. Un espacio éste que, lamenta la propia Natalia, cada vez está yendo a menos con más puestos cerrados que los que a día de hoy permanecen abiertos. “Estamos cuatro abiertos y siete o más están cerrados”, lamenta.
Consciente de la importancia del comercio de proximidad y cercanía y también como un compromiso para esa clientela que ella ya conocía con anterioridad, apostó por el relevo en un negocio en el que, como reconoce, la innovación está bastante limitada. A la venta de productos frescos y congelados, Natalia de la Barrera ha intentado ir incorporando nuevas opciones de compra. Se refiere con ello al envasado del pescado para personas alérgicas al anisakis, para garantizar su consumo, o la sección de pescados congelados directamente en la propia pescadería. “Es pescado fresco que tenemos aquí y nosotras lo congelamos con la garantía de no haber ni conservantes ni colorantes”, explica.
Entre el perfil de su clientela, prosigue el relato, es el de la gente de mediana edad y mayor el más habitual porque aunque la gente joven parece que poco a poco se va animando lo cierto, reconoce, es que todavía es la clientela menos habitual. Por eso reivindica Natalia la importancia de ir al mercado, ver el producto, preguntar lo que no se sepa pudiendo disfrutar de un trato cercano y personalizado, seña de identidad del comercio local. “Trabajamos mucho también bajo pedido telefónico para poder tener preparado el pescado que se quiera para una hora de recogida. Hoy en día todo el mundo tiene sus horarios y mil cosas que hacer por eso buscamos facilitar la compra lo máximo posible”, subraya.
Tras el mostrador Natalia no está sola, trabaja a diario acompañada de su hermana Nuria de la Barrera e Isabel Carrasco. Las tres atienden a una clientela de la ciudad del Cidacos pero también llegada desde otras localidades de la comarca como Falces, Barásoain, Garínoain o Pueyo, entre otros pueblos. Con todas estas personas se establece un trato que muchas veces, constata Natalia, trasciende de lo meramente comercial ensalzando ese papel de comercios cuidadores que se atribuye con acierto a la red de comercio de cercanía. “Hay gente que nos avisa cuando se va a ir de vacaciones para que no les extrañemos y, del otro lado, cuando alguna clienta habitual un día de la semana no viene ya siempre nos preguntamos por ella”, indica.
Desde su trabajo diario en la plaza del mercado esta pescadera insta a trabajar para mejorar un lugar que durante mucho tiempo ha sido clave en el comercio local. “Sé que desde el ayuntamiento se está trabajando en un plan de mejora y la verdad es que urge hacer algo rápido para dotarle de un impulso”, insistió la pescadera que se refirió también a la necesidad de mejorar las opciones de aparcamiento en la localidad para facilitar las compras en el centro.