Verano en mi pueblo
La fresca después de un caluroso día en Carcastillo
Donde más gente suele concentrarse pasadas las ocho de la tarde son en los bares que están en el cruce principal del pueblo, donde se juntan la NA-128 y la NA-5330


Publicado el 18/07/2026 a las 05:00
Carcastillo, durante el verano, se convierte en un punto concurrido de visitantes por ser conocido debido a sus eventos taurinos. En fiestas, cientos de personas de fuera acuden a la localidad para, cada tarde, disfrutar de unas jornadas festivas con los animales.
Algo que caracteriza mucho al pueblo son los vallados granates que, durante todo el año, ocupan las calles de la localidad. “ Dejan las que no molestan para la circulación”, explica el grupo de Olga García que, sentados en la terraza de un bar, disfrutan de bebidas frescas debido al calor. “Lo hacen para no tener que montar otra vez todo”, añaden. Sin embargo, el resto del verano, son los locales los que pasan las tardes calurosas en la Piscina Municipal o en los bares. Normalmente, donde más gente suele concentrarse pasadas las ocho de la tarde son en los bares que están en el cruce principal del pueblo, donde se juntan la NA-128 y la NA-5330 .


En la esquina, el Bar El Deportivo y, enfrente, la Cervecería Nuevo Siglo. Estos dos son los locales donde a los adultos y a la gente mayor les gusta reunirse en las tardes de verano.
Sin embargo, entre los jóvenes, es muy popular el Bar Alaska que, si no están en las peñas, pasan las noches ahí con sus cuadrillas de amigos. “Los jóvenes después de la piscina se bajan al Alaska y se están por ahí hasta las tantas de la noche”, comenta una viandante. “Ir a tomar algo es bastante común”, subraya Sergio Pina.
PRESA Y PISCINA
Como en la mayoría de pueblos en verano, Carcastillo tiene mucha cultura de piscina. Tanto jóvenes como mayores pasan las tardes a remojo para lidiar con el tórrido calor veraniego. Normalmente, por las mañanas, la Piscina Municipal suele estar más despejada y, algunos, aprovechan para bañarse en esas horas donde no hay mucha multitud. “Como estoy ya de vacaciones, voy a la piscina por las mañanas y, cuando refresca, doy paseos. Por las tardes no voy porque por las tardes es agobiante la piscina. Hay muchísima gente y muchísimos críos”, subraya Olga García.


Sin embargo, hay quienes prefieren pasar todo el día en la piscina. “Nos pasamos todo el día aquí”, comenta Maribel Prieto que, junto a sus amigos, disfruta de una tarde tranquila tumbada sobre una toalla estirada en el césped. “Sí que hay gente que sale luego al bar a tomar algo, pero nosotros pasamos el verano en la piscina”, añadía. Pero Itsaso Laban lo tiene claro: piscina ni por la mañana ni por la tarde. A ella, junto con algunos de sus amigos, les gusta ir a bañarse al río qué hay cerca del pueblo. “Algunos de la cuadrilla suelen ir a la piscina municipal y otros bajamos a la presa”, dice.
Antes de disfrutar de las tardes en la piscina, los más pequeños tienen una amplia oferta de actividades por las mañanas, como ludotecas, campamentos y escuelas de verano. Entre todas ellas, el campamento de fútbol es uno de los más populares. Al caer la noche, cuando refresca, los niños salen a la fresca y se reúnen en los parques del pueblo para jugar y disfrutar con sus amigos.


El Ayuntamiento también procura agendar actividades y actos para los mayores. La semana antes de fiestas, en la plaza del pueblo se montan diferentes puestos con distintos tipos de vino, donde los vecinos pueden pasarse a catar y comprar el producto. También montan orquestas y conciertos culturales, en los que gente de diferentes países enseña sus costumbres musicales y de baile.
LAS PEÑAS DE LOS JÓVENES
Las peñas, amuebladas en círculo con sofás viejos y mesas bajitas en el centro, son los locales que los jóvenes alquilan con su grupo de amigos para poder tener un punto de encuentro durante todo el año.
En ellas, las cuadrillas pasan las tardes o cenan después de la piscina. “Mínimo una vez a la semana solemos quedar para cenar. Por ejemplo, hoy hemos quedado. Pero no siempre es un día, hay veces que igual cenamos como dos o tres veces a la semana”, explica Itsaso Laban que, junto con sus dos amigos Sergio Pina y Leyre Lang, juega a la Escoba sobre una mesa de madera.

