Verano en mi pueblo 

La cultura del café de bar en Marcilla antes del chapuzón

Los fines de semana los bares de la plaza de la localidad se abarrotan pasadas las nueve de la noche y, cada domingo, la Orquesta Municipal sale a tocar 

Eider Goñi, Idoia Moreno, Estela Hernández y Marina Aguerri; en la hora del café
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Irene Leza, Iratxe Navarro, Irati Navarri, Angela Laparte y Cecilia CharralSERGIO MARTÍN
Eider Goñi, Idoia Moreno, Estela Hernández y Marina Aguerri; en la hora del café

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Leire Iriarte

Publicado el 18/07/2026 a las 05:00

Entre la Plaza de España y la Plaza de la Cava de Marcilla, junto al Ayuntamiento y al lado del emblemático castillo de la localidad navarra, en el corazón del pueblo, se desarrolla la mayoría de la vida social en los meses más cálidos del año.

Las terrazas de los bares, que se resguardan en la sombra del tórrido sol veraniego, son el punto de encuentro para todos los marcilleses, desde los más jóvenes, hasta los más mayores.

Algo que destaca de Marcilla, y que en otros pueblos no se lleva, es el hábito de “la hora del café”. Cada día, entre las tres y las cuatro de la tarde, los marcilleses, independientemente de su edad, quedan antes de ir a la piscina a pegarse un chapuzón. Desde una de las mesas altas del Bar Western, un grupo de jóvenes, con tazas y vasos con hielo sobre ellas, aseguran acudir siembre al mismo establecimiento.

Andrea Ayerra, Elias Landivar, Eva Román, Laura Equisoain y Lucía Ayerra; disfrutando de una tarde de piscina
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Andrea Ayerra, Elias Landivar, Eva Román, Laura Equisoain y Lucía Ayerra; disfrutando de una tarde de piscinaSERGIO MARTÍN
Andrea Ayerra, Elias Landivar, Eva Román, Laura Equisoain y Lucía Ayerra; disfrutando de una tarde de piscina

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COMBATIR EL CALOR 

A las cinco de la tarde, cuando más aprieta el sol, los vecinos de la localidad optan por pasar las tardes en la piscina.

En la entrada, el parking se encuentra repleto de coches, apenas no queda un hueco libre a la sombra. Al igual que el aparcamiento de bicis, que no se queda atrás. Más de una veintena de bicicletas de todas las tallas están candadas a las barras de metal que las sujetan.

Hasta llegar a la Piscina Pública Municipal de Marcilla, desde el centro del pueblo, hay aproximadamente quince minutos a pie. Al encontrarse en las afueras de la localidad, muchos marcilleses optan por desplazarse en vehículo para evitar caminar bajo las altas temperaturas hasta las instalaciones. “Nosotros venimos en coche, que a las cinco de la tarde hace un calor insoportable”, decía Flor Laparte desde su hamaca.

En la puerta del complejo deportivo, cuatro niños, con sus mochilas a la espalda, llegan pedaleando hasta las instalaciones. Pasan su carnet y extienden sus toallas en el césped. “Normalmente nos traemos pistolas de agua y cartas”, dice una niña mientras saca sus juguetes de la mochila.

Eider Goñi, Idoia Moreno, Estela Hernández y Marina Aguerri; en la hora del café.
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Eider Goñi, Idoia Moreno, Estela Hernández y Marina Aguerri; en la hora del café.SERGIO MARTÍN
Eider Goñi, Idoia Moreno, Estela Hernández y Marina Aguerri; en la hora del café.

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“Durante el fin de semana, la terraza del bar siempre está llena por comidas y meriendas”, afirma Rita Francés que, aunque no esta en su sitio de siempre, disfruta de una tarde veraniega. “Aquí cada uno tiene su sitio y hoy , que no ha venido tanta gente, les hemos quitado el sitio a unos”, comenta entre risas.

En verano, el deporte también forma parte del ocio marcillés. Padel, aqua-gym, crossfit, fútbol o tenis, son los que más se practican. Por ejemplo, desde el Club de Padel suelen organizar torneos. “La semana pasada hubo un campeonato”, apunta un vecino. “Otro plan de verano, es que a las noches hay un torneo de fútbol en el polideportivo y va todo el mundo a verlo y a animar”, comentaba Andrea Ayerra.

El crossfit también está siendo un deporte muy demandado en el pueblo, ya que tras la instalación de un parque de calistenia nuevo, pueden desarrollar mejor la actividad.

'A LA FRESCA' 

Todas las noches, cuando cae el sol y las temperaturas bajan, los vecinos de Marcilla vuelven de la piscina a los bares.

A la hora de cenar, sobre las nueve o diez de la noche, las terrazas de la plaza se abarrotan de gente. “Nos sentamos a tomar algo y luego cenamos”, explicaba Eva Román. “Lo hacen muchas cuadrillas de todas las edades, también la gente mayor”, añade.

Los fines de semana, de jueves a domingo, en la plaza del pueblo, la música y los conciertos inundan de buen ambiente la localidad. A parte de el concierto de la banda, cada domingo a las ocho de la tarde, ahora, todos los viernes del mes de julio, el Ayuntamiento ofrece diferentes conciertos. Estas sesiones de apertura al fin de semana son las llamadas “Noches a la Fresca”, y tocan grupos como Estallido o Menditik Itsasora Dantzan. “ Yo creo que es cuando más disfrutamos”, aclaraba Román.

También, algo muy popular en el pueblo, y que hacen la mayoría de cuadrillas, es “hacer la ronda”, que consiste en pone un bote de dinero e ir tomando consumiciones por cada bar de la plaza hasta agotar el presupuesto.

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