Protesta
Miles de personas exigen el cierre del centro de menores en Marcilla
“Se ha llegado a una situación insostenible en nuestro pueblo”, afirmó una de las portavoces de la manifestación celebrada este domingo

Actualizado el 16/06/2025 a las 07:26
‘¡Cierre del COA ya!’ demandaba la pancarta que dirigió este domingo la manifestación en Marcilla. Tras ella, entre unas 1.300 personas, según Policía Foral, y unas 3.500, según vecinos de la localidad, pedían las mismas medidas: “Exigimos al Gobierno de Navarra una actuación inmediata. De no ser así, será el único responsable de lo que pueda pasar. Se ha llegado a una situación insostenible en nuestro pueblo”, alegó Ainhoa Aguilera Fuentes, quien pronunció uno de los discursos en representación de los marcilleses y marcillesas.
La paciencia de los vecinos de la localidad (de 2.900 habitantes) se ha agotado a raíz de graves incidentes que se produjeron la pasada noche del jueves al viernes por parte de internos del centro. Como ya anunció el Gobierno foral el mismo viernes, se trasladaron, como “medida excepcional y de emergencia”, 23 de los jóvenes a otros recursos, debido a la sobreocupación en la que se encontraba. Esta semana se hará lo mismo con otros 25, que irán al nuevo centro creado en Pamplona. Hasta entonces había 94 menores en un centro marcillés, que solo tenía autorización para 40. El Ejecutivo también señaló que va a haber presencia policial continua en la localidad.
Aún así, los vecinos no reconocieron esto como una solución. Por ello, convocaron la manifestación de este domingo, que comenzó a las 20.30 horas desde la plaza de España hasta situarse frente al centro, que se mantuvo en todo momento con las persianas bajadas. La concentración se dió por finalizada a las 20.50 horas, aunque la gente no empezó a dispersarse pasadas las 21.10 horas.
“Robos, vandalismo, acoso, peleas, destrozos y miedo”, son lo que alegaron los vecinos estar viviendo estos últimos meses. Una serie de incidentes que pese a reconocer llevar produciéndose desde el principio, esta semana han alcanzado su punto álgido. “Marcilla es un pueblo de apenas 3.000 habitantes que, durante años, ha demostrado generosidad y humanidad. Hemos acogido en nuestro municipio a menores extranjeros no acompañados, pero sentimos que se ha abusado de nuestra solidaridad”, explicaba Aguilera.
Othman Amri Senhaji Raouj, un vecino de origen marroquí, habló en nombre de la comunidad islámica de Marcilla. Expresó su “firme condena ante cualquier acto de violencia, vandalismo o alteración del orden público, sin distinción de origen, religión o condición”. A su vez, quiso hacer hincapié en rechazar categóricamente la estigmatización de un colectivo entero: “Generalizar, alimentar el odio o promover el miedo hacia jóvenes migrantes, muchos de los cuales han sufrido situaciones de extrema vulnerabilidad, es injusto y peligroso”, condenó al reivindicar que ellos también son parte activa del bienestar de Navarra. Solicitaron a las autoridades actuar con firmeza y, a la ciudadanía, no difundir mensajes de odio ni bulos.
Mohamed Ammay, representante de la comunidad musulmana, quiso hacer un llamamiento al civismo y al respeto mutuo y agradecer la labor de todos los cuerpos de seguridad, en los que confían para garantizar la paz y la convivencia en Marcilla.
Todos ellos, junto al clamor del pueblo, se unificaron en una misma y única petición: el cierre inmediato del centro. También se apeló a los trabajadores por si querían salir a explicar su perspectiva, pero no recibieron respuesta.
El COA está habilitado en el antiguo convento desde que las Madres Concepcionistas se marcharon de la localidad en 2019. Ya han pasado seis años desde que adecuaron parte del inmueble para que empezase a funcionar como centro de acogida. En mayo de 2023, el ayuntamiento, gobernado entonces por UPN, alcanzó un acuerdo con las Concepcionistas para adquirir el convento y desarrollar una unidad urbanística, proyecto que la actual corporación, liderada por Esther Villanueva (PSN), no continuó, por lo que la venta finalmente no se cerró.
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“Lo único que queremos es civismo, que se respete a la gente”
El malestar pesa sobre unos vecinos que no aguantan más ante esta situación que es insostenible. “Creo que al principio todo estaba más controlado. Ahora el problema es que no hay control”, aseguró una de las vecinas que acudieron a la manifestación sobre una convivencia que se ha deteriorado con el paso de los años.
Hartos de la reiteración de los problemas, miles de vecinos denuncian los robos, el acoso y la violencia que ya se ha convertido en el día a día de esta localidad navarra. “Llegó un punto en que salías de trabajar a las dos de la tarde y veías cuatro coches de forales y dos furgones de antidisturbios. Lo normalizas y no debería ser así”, aseguró una vecina marcillesa.
Para aquellas personas que habitan cerca del centro, el problema se enfatiza. Aseguran que se ven especialmente afectados por el acoso cuando salen de sus casas y por el ruido que, independientemente del día de la semana, puede prolongarse hasta altas horas de la madrugada. “Las personas que tenemos hijos pequeños estamos sufriendo este problema desde hace años. Ya vale de no dormir, de salir por la puerta de tu casa y que se pongan a seguirte”, indicó una vecina que vive junto al centro.
El miedo ya se ha apoderado de muchos de los habitantes de Marcilla. “Da terror salir a la calle. En diciembre me quitaron el bolso”, aseguraba con pena una vecina marcillesa. Además, el temor aumenta entre los miembros de aquellas familias que se tienen que hacer cargo de menores de edad y de personas mayores.
Tras años sin recibir soluciones por parte de las instituciones y a la espera de que lleguen las medidas necesarias para que se solucione la situación, los vecinos de Marcilla piden “civismo y que se respete a la gente”.