Rutas veraniegas
Recorrido por una de las villas medievales de Navarra: Artajona
Esta villa, situada a unos 30 kilómetros de Pamplona, destaca por su imponente conjunto amurallado conocido como 'El Cerco', una de las fortificaciones medievales mejor conservadas de la región


Publicado el 18/08/2024 a las 05:00
Artajona es una joya medieval enclavada en la provincia de Navarra, cuya historia y patrimonio la convierten en un destino obligado para los amantes de la historia y la arquitectura. Esta villa, situada a unos 30 kilómetros de Pamplona, destaca por su imponente conjunto amurallado conocido como 'El Cerco', una de las fortificaciones medievales mejor conservadas de la región. El encanto de sus calles adoquinadas y la majestuosidad de sus monumentos permiten a los visitantes realizar un auténtico viaje en el tiempo.
El Cerco de Artajona es el principal atractivo de la villa. Construido en el siglo XI por los monjes de la Orden de San Juan de Jerusalén, este conjunto defensivo cuenta con nueve torres, puertas y un imponente foso. Además, desde las torres, se puede disfrutar de vistas panorámicas de los alrededores, donde el paisaje navarro se despliega en todo su esplendor, con campos de cultivo y montañas en el horizonte.
Pero Artajona no se reduce solo a su cerco amurallado. La villa alberga la Iglesia de San Saturnino, un templo gótico que data del siglo XIII. Esta iglesia es conocida no solo por su impresionante arquitectura, sino también por los misterios que la rodean, como las leyendas que cuentan sobre los tesoros escondidos en sus muros. En su interior, destacan las capillas laterales, los retablos barrocos y la sobriedad del altar mayor, lo que la convierte en un lugar de gran interés artístico y espiritual.
El paseo por las calles de Artajona es un verdadero viaje al pasado. Las casas de piedra con escudos de armas en sus fachadas, los balcones de hierro forjado y las estrechas callejuelas empedradas evocan la vida medieval. El visitante puede descubrir pequeñas plazas y rincones con encanto que reflejan la esencia de un pueblo que ha sabido mantener viva su historia. La villa también cuenta con varios bares y restaurantes donde se puede degustar la gastronomía local, un complemento perfecto para la visita.