Baile de gigantes en la iglesia
Funes vivió este miércoles su día grande en honor a Santiago. Los gaiteros, la banda y la jota acompañaron a los gigantes en su primera actuación dentro de la iglesia. Las fiestas darán fin próximo el martes


Actualizado el 10/08/2023 a las 17:07
Iraitz Padilla es el más joven de los gaiteros. Tiene 13 años y es la primera vez que participa en el día grande de Funes. Toca el tambor desde los tres y la percusión desde los ocho. Pero este miércoles, estaba a cargo de las baquetas. “Estoy muy emocionado por la actuación”, dijo entre gestos de timidez.
Ana Osés tiene 25 años y es la más mayor de las chicas que portaban la Virgen del Portegado. Es costumbre que, en Funes, saquen la talla las quintas de 25 años. Pero este año solo Ana, Cristina Díaz y Amaya Cervera seguían con ella. Sara y Marta tienen 18 y María, Ana, Irene y Miryam 24. Y las seis, han conseguido romper con la tradición.
Con los chicos pasa lo mismo. Sergio Molviedro, de 22 años y es el veterano. Normalmente, a Santiago, patrón del municipio, lo llevan los jóvenes de 25 y 18. Pero este año los de 25 han escaseado. Carlos Jalle y Jesús Díaz han sido los encargados de llevar la cruz y la bandera. El resto tenía los ojos puestos en el santo: “Estamos tranquilos. Hemos conseguido pasar lo peor, el tramo de las escaleras. Ahora, contentos porque ha ido todo bien”, explicaban.
LAS JOTAS, A LOS SANTOS
La Escuela de Jotas entonó el clásico 'Te venimos a cantar'. Veinte personas, un acordeón y una guitarra, fueron los encargados de poner al pueblo en pie y de hacer saltar más de una lágrima: “Es indescriptible”, afirmó Tita Ruíz, vecina de la localidad. Acto seguido, la banda de música dirigida por Octavio Buisán, acompañó a Santiago y a la Virgen del Portegrado hasta la iglesia Santiago Apostol, donde tuvo lugar la misa solemne.
Por primera vez, los gigantes entraron. Sancho Garcés IV y Blanca de Navarra desfilaron al son del Himno de las Cortes de Navarra y bailaron una ‘variación’ de una pieza a la que, en Funes, llaman ‘El Cesón’.
Jorge Tejero tiene 32 años y es el primer año que da comienzo a la misa del día grande. Párroco de la localidad, tuvo claro cuál era el mensaje que quería transmitir: “Santiago nos invita a poner en el centro de la vida la fe a Dios”, enunció después de explicar que se encontraba “emocionado y contento”. No fue el único.
Laura Larraz y su abuela Julia Goñi, de 24 y 82 años, acuden desde hace seis, a todas las parroquias que pueden en el segundo día de fiestas: “Intentamos ir juntas a todas pero cuando toca fin de semana Laura trabaja y es complicado”. Está sacándose el título de psicología en la UNED y lo compagina trabajando como camarera los fines de semana. Pero el resto de días, tiene plan agendado: “Sé que a ella le gusta venir. Es muy devota y poco a poco, yo le he ido cogiendo cariño. No me cuesta nada acompañarla”, apuntó Laura.
Los 33 grados en Funes, además de mucho sudor, han dejado también un mensaje de empatía entre los vecinos: “Da gusto que lo hayan previsto. Es un gesto de valorar”, agradeció Inés Larraga tras hacerse con una de las botellas de agua que el Ayuntamiento de Funes había puesto a disposición ciudadana, en un barril de hielos, en mitad de la plaza de los Fueros.