Ricardo Abad: "He sido un privilegiado"

Tras casi media vida dedicado a intentar cubrir diferentes retos deportivos, el ultrafondista tafallés Ricardo Abad decidió a finales de 2021 comenzar una nueva etapa alejado de la presión que acompañaba cada uno de esos retos. No ha abandonado el deporte ni la competición pero ahora, explica, lo practica de una forma más relajada aunque, insiste, manteniendo la ilusión

Ricardo Abad Martínez en el parque del Conde de Tafalla con su bicicleta. Tras abandonar los retos ha vuelto a sus orígenes ciclistas. “Antes de corredor fui ciclista”, recuerda.
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Ricardo Abad Martínez en el parque del Conde de Tafalla con su bicicleta. Tras abandonar los retos ha vuelto a sus orígenes ciclistas. “Antes de corredor fui ciclista”, recuerda
Ricardo Abad Martínez en el parque del Conde de Tafalla con su bicicleta. Tras abandonar los retos ha vuelto a sus orígenes ciclistas. “Antes de corredor fui ciclista”, recuerda.

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Sheyla Muñoz

Actualizado el 27/02/2022 a las 21:42

Tras haber completado más de 70.000 kilómetros en beneficio de asociaciones como Anfas, Unicef, Cruz Roja, Gerna o Adano, pero también a favor de personas a título individual, y después de 23 años, a finales del pasado año el tafallés Ricardo ‘Riki’ Abad dijo adiós a los retos solidarios. Lo hizo en Artajona, donde durante 24 horas seguidas estuvo subiendo y bajando el Cerco a favor de Nerea, una joven de 16 años a la que quiso ayudar a conseguir fondos para poder sufragar unas nuevas prótesis que le hicieran más fácil el transcurso de su día a día. 

De esta forma, el pasado 8 de noviembre, Abad ponía fin a una etapa, la de los retos, que había empezado a escribir un 7 de julio de 1998 en Málaga. Sin embargo, esta despedida de los retos no le ha apartado del deporte. A sus 51 años recién cumplidos, Ricardo Abad Martínez, trabajador en Fagor Ederlan Tafalla, sigue disfrutando de su mayor afición pero ahora, cuenta, lo hace de otra forma, con menos presión. Dice que tiene más tiempo para dedicar a su mujer y su hija de 16 años. Su familia, destaca, ha constituido un gran apoyo durante todos estos años.

Hace ya tres meses que dijo adiós a los retos, ¿cómo está?

Bien, muy tranquilo y relajado. Disfrutando mucho de otras cosas, sobre todo de la familia ya que paso más horas en casa. Sigo centrado también en el deporte, ahora más centrado en la bicicleta, y este año tengo previstas ya varias pruebas ciclistas pero viviéndolo de otra manera diferente a como lo hacía hasta hace unos meses.

¿No lo echa en falta?

No porque sigo teniendo ilusión, sigo preparando pruebas y también tengo previsto algún viaje en bicicleta. Soy un culo inquieto y siempre me gusta tener una motivación por entrenar. Me considero una persona que se mueve por ilusiones y por objetivos, algo que creo vital para no dejarte caer en la rutina, me gusta tener algo en mente. A mi mujer le compré hace poco una bicicleta eléctrica y salimos juntos. Siempre hemos practicado deporte juntos pero nunca llegué a pensar que saldríamos los dos en bicicleta. Estoy en otra etapa de la vida que afronto ya sin presión. Lo que preparo es para satisfacción personal para mí mismo.

¿Qué le llevó a tomar la decisión de dejar los retos?

Pues sinceramente antes de verano no lo tenía en mente para nada, no lo veía como algo cercano. La decisión podemos decir que se adelantó o precipitó por una serie de circunstancias. Al preparar el proyecto del Camino de Santiago que tenía previsto para verano del pasado año estaba con mucha ilusión y ganas, sin embargo una lesión inesperada el segundo día obligó a parar y abandonar el reto. Entonces me empezaron a asaltar las dudas. En el everesting de las escaleras que completé a finales de primavera en Tafalla tuve una rotura fibrilar de la que me costó recuperar bastante tiempo y empecé a pensar. Sinceramente, en esos momentos era cuando mejor me encontraba mentalmente pero el nivel físico ya no era el de hace por ejemplo diez años. Ya veía que las recuperaciones me costaban más, que no tenía la misma facilidad. Y cuando tienes un pequeño ‘fracaso’ te quedas pensativo. Lo medité durante todo el verano. Entonces me llamó mi amigo Óscar para hacer algo en Artajona para Nerea. Decidí prepararlo para que saliera bien, fuera algo bonito y al mismo tiempo se convirtiera en el broche final antes de empezar 2022 una nueva vida.

Ha pasado casi media vida completando retos.

Sí, prácticamente ha sido así. He estado casi 25 años marcándome retos, muchos de ellos solidarios y la verdad es que el balance que hago ahora mismo de esta etapa es muy positivo. He disfrutado muchísimo y creo que eso es lo más importante. Tal vez si hubiera sido una imposición o una obligación, que me hubiera dedicado a vivir de ello, no hubiera sido lo mismo.

¿Se llegó a plantear la posibilidad de dejar el trabajo y dedicarse profesionalmente a la actividad deportiva?

Sinceramente estuve a punto, lo tuve ahí. Llegué a mirar una excedencia de la fábrica cuando los años de los maratones e incluso hice algún curso de coaching de cara a enfocarme a esa otra parte del deporte. Pero me echó para atrás el valor añadido que tenía para mis retos el compaginarlos con la vida laboral y la conciliación con la personal. Me gustaba darle ese enfoque de vivirlo como una afición, no una obligación. Creo que no hubiera sido lo mismo porque cuando te dedicas a una actividad profesional, bajo mi punto de vista, ya no es la misma ilusión. No es lo mismo vivir de lo que haces a que sea tu hobbie o pasión.

Han sido muchos retos duros, ¿en ningún momento desde su entorno le pidieron que los dejara?

La verdad es que no. Mi padre, que en paz descanse, sí que sufría mucho cuando alguna vez venía a verme a algún reto. Mi madre sí que me insistía en que pruebas tan duras me pasarían factura pero también me ha apoyado. Y de mi mujer, Ivana, no puedo decir otra cosa que ha sido un lujo tenerla a mi lado durante todos estos años. Cada vez que se me planteaba o yo me marcaba un nuevo reto le daba vuelvas a la cabeza para ver cómo se lo explicaba de la mejor forma sin que a ella le pareciera una locura pero jamás me ha dicho que no a nada. Me siento un privilegiado y no puedo más que darle las gracias por todo el apoyo que me ha brindado. En muchas ocasiones, además, los tres, junto con mi mujer y mi hija, hemos viajado, me han acompañado a los retos que completaba lejos de casa. La verdad es que no puedo sentir más que agradecimiento hacia mi familia como a todo lo que la experiencia de los retos me ha permitido conseguir, ya que gracias a ellos he conocido a grandes personas, tanto en lo puramente deportivo como en lo solidario, que lógicamente ya solamente por el carácter con el que se hacen suponen una experiencia increíble.

Precisamente quiso despedirse con uno solidario.

Sí. Cuando me propusieron la idea de Nerea me pareció la mejor manera. He corrido a favor de muchas asociaciones benéficas y de apoyo a niños, pero sí que se nota que cuando organizas un reto a favor de una persona concreta, con su nombre y apellidos, la gente se vuelca mucho más. En el caso del reto de Artajona con Nerea, aparte de la ayuda económica que se consiguió para que ella pudiera adquirir las prótesis que necesitaba, se montó una fiesta en la que la protagonista era ella. Claro que en Artajona, que es su pueblo, la gente la conocía pero el día del reto Nerea fue la protagonista, el centro de todo. Y para mí es tan importante casi como entregarle la ayuda económica obtenida con el reto. La verdad es que los retos solidarios me han permitido conocer historias de superación increíbles y para mí ha sido muy gratificante.

Y ahora, ¿qué importancia tiene el deporte en la vida de Ricardo Abad?

Pues la sigue teniendo pero de otra manera. Para este año ya me he marcado varios objetivos. La primera prueba del año será en abril, una prueba de gravel en Alicante de 400 kilómetros en bicicleta como arranque del año. Después espero participar en Al Andalus, una vuelta a Andalucía de 2.000 kilómetros y también espero estar en la Transpirenaica. Quiero probar este año un poco ese formato de aventura en el que sales de un punto y te marcan diferentes puntos de control por los que tienes que pasar. No tengo la presión de los retos aunque también es obvio que estas pruebas son competitivas porque siempre te gusta estar lo más adelante posible. Sin embargo lo afronto de otra manera. Yo he sido ciclista antes que corredor y veo este momento como una vuelta a mis orígenes. Siempre me ha gustado poner las alforjas a la bicicleta y haré algún viaje.

¿No se marca entonces un momento para dejar el deporte?

Ojalá llegue a los ochenta y siga pedaleando.

Ricardo Abad nadando en aguas de Lanzarote, isla en la que completó ocho ironman en ocho días
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Ricardo Abad nadando en aguas de Lanzarote, isla en la que completó ocho ironman en ocho días| Cedida
Ricardo Abad nadando en aguas de Lanzarote, isla en la que completó ocho ironman en ocho días

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"Los 607 maratones en 607 días me marcaron"

En todo este tiempo, ¿qué reto le ha marcado más?

Muchos. Si tuviera que concretar alguno tal vez los más significativos serían los más largos en el tiempo como esos 607 maratones en 607 días o los cien ironman. Hay que pensar que 607 días son veinte meses de tu vida en los que cada día corres una maratón. Eso te marca muchísimo. A nivel personal a mí me ha marcado mucho. Supuso una experiencia increíble y el trabajo psicológico y mental de esos 607 días fue brutal, no lo puedo calificar de otra manera. Te hace muy fuerte. Después de superar algo así te puedes enfrentar a cualquier cosa. En ese reto recorrimos además las cincuenta provincias de España, conocimos a mucha gente y aún conservo muchas relaciones de esos años. Es de los retos más agradecidos sobre todo a nivel personal . Fue un estrés, eso sí que es cierto, pero tengo un recuerdo muy bonito. He señalado el reto de los maratones pero no es el único, ya que en casi veinticinco años las vivencias son muchísimas.

¿Y alguna espinita que se haya quedado clavada por no poder terminar?

Muchas y creo que esto también es parte del aprendizaje que me llevo de estos años porque, como ya dije, el día que anuncié la despedida lo bonito también es no ser invencible. Pero si tengo que decir una espina que tengo tiene que ver también precisamente con el reto que más me ha marcado, el de los maratones. Fueron 607 pero, en un principio, la cifra marcada eran 500. Logramos e intentamos doblar la apuesta, porque pese a la exigencia yo me veía bien, y exportar el reto a los cinco continentes. Lo propusimos a mi patrocinador de entonces, que era Pronokal, y me dijeron que en ese momento el enfoque de sus campañas era diferente. Nos dimos una prorroga de cien días y estuvimos en contacto con empresas navarras e incluso con el Gobierno de Navarra, pero finalmente y por desgracia no conseguimos sacarlo adelante. Esa es el pena que se me queda. Me di 100 días de prorroga y aún siete días más, pero coincidió también la tristeza del fallecimiento de mi padre y de mi hermano. Me dio mucha rabia porque nunca sabes si hubiera conseguido un patrocinador grande. O tal vez lo hubiera logrado y a los pocos días una lesión me hubiese apartado. Me quedo con la incertidumbre, era un reto muy ambicioso pero las circunstancias se dieron así.

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