Las otras secuelas de la riada en Funes
Tras más de una semana ya fuera de su residencia, en los mayores de Funes trasladados a Lodosa empiezan a aparecer algunos síntomas de malestar emocional


Publicado el 21/12/2021 a las 06:00
La crecida del río Arga a su paso por Funes no trajo solo daños materiales. Los destrozos en infraestructuras y viviendas han sido muchos y cuantiosos y una de sus consecuencias fue el desalojo de la residencia de ancianos San Miguel de la localidad debido a que el agua anegó toda la planta sótano dejando sin electricidad ni calefacción a todo el inmueble. Ante esta situación, los 41 residentes que había en ese momento en el centro -la residencia tiene 42 plazas- fueron evacuados. Cinco marcharon a domicilios familiares, 35 a la residencia de Lodosa y uno a otro centro.
Maitane Castillo Cruz, directora del centro, explicaba que a día de hoy se está trabajando lo más rápido posible para instalar una nueva sala de calderas y una nueva cocina, ya que el agua arrasó literalmente con todo -alcanzó una altura de dos metros y medio-. Pero, como mínimo, todo apunta a que hasta después de Navidad los residentes no podrán volver a Funes. Ellos, explica Castillo, se encuentran muy bien en la residencia de Lodosa en la que, remarca, “les han recibido con los brazos abiertos” pero, con el paso de los días, están apareciendo en los mayores síntomas de malestar emocional asociados a la experiencia vivida, así como síntomas de desorientación por el cambio de ubicación.
Con el objetivo de que todo este cambio resultase lo menos traumático para todas las personas residentes, la plantilla al completo de la residencia de Funes se trasladó a la de Lodosa. Y ahora todas las trabajadoras están recibiendo estos días formaciones breves en pautas de acompañamiento emocional y en estimulación espacio temporal para poder trabajar con los usuarios y así prevenir consecuencias psicológicas a medio y largo plazo.
Psicóloga clínica de formación, Maitane Castillo recordó que pasados ya unos días del traslado algunas de las personas empezaron a manifestar síntomas de insomnio y algunos problemas emocionales como apatía o ansiedad. “Nos preocupó también que algunos de los residentes más válidos empezaron a encontrarse desorientados, no sabían cuánto tiempo llevaban en Lodosa, etc.”, relató la directora.
FORMACIÓN DE LA PLANTILLA
Fue entonces cuando decidieron abordar la situación trabajando con la plantilla estas formaciones exprés. “Son muy breves porque no contamos con tiempo suficiente, pero creemos que hay que trabajar mucho este aspecto. Se les ha formado en escuchar a los mayores y hablar sobre el tema, sí saben que hubo una riada, que por ello tuvieron que trasladarse, que están en Lodosa, a cuántos kilómetros se encuentran Lodosa de Funes... A través de la escucha, trabajar las posibles consecuencias derivadas del traslado”, refirió Castillo, quien valoró y agradeció el esfuerzo que están haciendo ya que para ellas, apuntó, tampoco están siendo días fáciles.
A toda esta situación, ya de por sí complicada, se ha unido además la cercanía de una fecha tan señalada como es la Navidad. En un principio, la intención del ayuntamiento funesino era que los residentes pudieran pasar las fiestas en su residencia, pero la envergadura de los daños no lo va a permitir. “De cara a la Navidades habíamos trabajado un programa muy potente para llevar a cabo en la residencia y esto también lo ha trastocado todo. Sin embargo, tras hablar con los responsables de la residencia de Lodosa se ha decidido hacer un programa conjunto y creemos que también va a ser muy positivo”, remarcó Castillo.
Añadió la directora que lo prioritario ahora es que todos los residentes estén animados. Por eso estos días las trabajadoras aprovechan cualquier momento del día, en el aseo, la comida o el cambio de ropa, para trabajar con ellos y escucharles. No faltan tampoco el ambiente navideño y los bailes porque, aunque sea en Lodosa, también es Navidad para los residentes de Funes.