Zona Media
Funes, Peralta y Falces, en alerta ante el pico previsto a medianoche
En Funes se activó el nivel 2 de emergencia por inundaciones y se instó a extremar precauciones


Publicado el 11/12/2021 a las 06:00
Tras ver las consecuencias que la crecida del Arga había provocado este viernes 10 de diciembre desde la madrugada en Pamplona todas las miradas se trasladaban desde primera hora en la Zona Media a un río cuyo caudal no paraba de crecer y que ya desde la mañana empezó a anegar zonas de huertas, parcelas y regadíos en varios municipios de Valdizarbe aunque el pico de la crecida se esperaba hacia las nueve o diez de la noche en el caso de estos pueblos y ya a partir de las doce en localidades como Funes, Peralta o Falces.
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Con gran incertidumbre esperaban el pico de la crecida, previsto para la pasada medianoche, en Funes. El ayuntamiento de la localidad activó ayer por la mañana el nivel dos de emergencia por inundaciones. El alcalde, Ignacio Domínguez, hablaba de la previsión de una “riada histórica” con niveles superiores a la del año 2013 y que pudiera inundar amplias zonas del casco urbano, principalmente en la margen izquierda.
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Ante la inminente crecida del río se pidió que no se aparcase en zonas como la explanada de la plaza de toros, los aparcamientos de la Mejana, los márgenes del río u otras zonas habituales de inundación. Desde el consistorio veían como una prueba de fuego esta riada para ver los efectos de los trabajos de restauración fluvial que se vienen acometiendo en la localidad y de los cuales acaba de empezar a ejecutarse la tercera fase. “Habrá que ver si las llanuras de inundación cumplen su cometido”, expresó Domínguez.
A medianoche estaba previsto también el pico de la crecida en Peralta y Falces. Ambos municipios habían comenzado con labores de prevención visto lo que había sucedido aguas arriba. La alcaldesa de Falces, Sara Fernández, indicaba que ya se tenían preparadas las bombas, tractores y compuertas y que también se había procedido al cierre de determinados caminos. De la localidad falcesina preocupaba la estabilidad de la mota. Efectivos de bomberos la vigilaban ya que, en el caso de no resistir, inundaría campo y se aproximaría al casco urbano.
En Peralta, el ayuntamiento recomendó la retirada de vehículos de los garajes a los vecinos de la plaza Leognan y otros puntos que, en crecidas anteriores, se hayan visto afectados. A primera hora de la tarde de ayer, el Arga ya se había salido en Peralta a la altura del parque de Juan Pablo II y la zona de la excavación arqueológica del Pero. Y, A última hora, el desbordamiento del río ya había obligado a cortar el acceso a la localidad desde el puente así como la carretera que une Peralta con Tafalla.
En otros municipios afectados habitualmente por las crecidas del Arga como Berbinzana o Miranda de Arga el pico de la crecida se esperaba hacia las nueve de la pasada noche aunque en el caso de Berbinzana llegó pasadas las siete de la tarde. Por la mañana el río ya se había salido en algunas zonas de fincas y parcelas como suele suceder en momentos de crecidas. El alcalde, Ángel Díez Asenjo, indicaba que el ayuntamiento había activado el protocolo de inundabilidad y pasadas las nueve y media de la noche confirmaba que la crecida iba bajando y el agua había accedido hasta sitios que otras veces no llega.
Añadía que, de forma presencial, se había avisado a los propietarios de una decena de viviendas que, por su ubicación, pudieran verse más afectadas para que sacasen vehículos de los garajes y pusieran algún tipo de elemento de contención. Y eso, aseguró, evitó que aunque el agua sí se coló a última hora de la tarde en algunos inmuebles, los daños, a priori, no fueran demasiados ya que se adoptaron medidas de bloqueo. No obstante, esta mañana habrá evaluación de incidencias.
Para mediodía de este viernes el agua también había saltado a varias parcelas de Miranda de Arga. Previamente, se había cortado al tráfico la carretera que une la localidad con Tafalla, la NA-6140. A la espera de la magnitud que pudiera traer consigo el pico de la crecida, previsto también a partir de las nueve de la pasada noche, el alcalde, Francisco Gil, no esperaba que los daños fuesen más allá de las parcelas y fincas agrarias. “Pero con el agua nunca se sabe así que seguiremos vigilantes y con cautelas”, dijo.