Hostelería
Un molino abierto a eventos en Aoiz: "Es un lugar fantástico"
'Finca Errota' es el nuevo proyecto que lidera la joven Maitane Olmedo en el antiguo molino harinero de la villa, reformado años atrás como sidrería


Publicado el 28/10/2026 a las 05:00
"Lo vine a ver y me encantó. Es un lugar fantástico al que se le puede sacar mucho partido. Con su historia y su antigua maquinaria a la vista, con esa combinación de la piedra y la madera, con los verdes jardines exteriores y el gran nogal, con las terrazas y las vistas al río Irati...”. El antiguo molino harinero de Aoiz se prepara para vivir una nueva etapa. Y la joven pamplonesa Maitane Olmedo Casado, de 31 años, es quien la impulsa con ilusión. Un gran edificio de tres plantas que era rehabilitado por completo y reconvertido en 2001 en sidrería y asador, que permanecía cerrado desde 2018 y que ahora vuelve a abrir sus puertas con una propuesta diferente. La que fuera ‘Sidrería El Molino-Errota’ se adecua ya como espacio para acoger bodas, eventos y celebraciones. Una apuesta muy personal que ha sido bautizada como ‘Finca Errota’.
“Ya tengo las primeras fechas confirmadas para bodas en 2027 e incluso 2028. A quienes vienen a conocer el lugar, les enamora”, asegura una entusiasmada Maitane Olmedo. Tras acordar este verano con los cuatro socios propietarios del molino las condiciones de su alquiler por varios años, lo ha apostado todo a este proyecto.
La joven, vecina del barrio de la Txantrea, estudió un Grado de Diseño de Moda y luego, en la pandemia, un doble máster online de Wedding Planner y Event Planner (organización de bodas y eventos). “Después hice prácticas y trabajé en una agencia. Ahora ya me he independizado y estoy centrada en este proyecto”, afirma.
En los últimos meses, se ha dedicado sobre todo a “poner a punto las instalaciones, cambiar bombillas fundidas, renovar cortinas, limpiar...”. “Llevaba 8 años cerrado, había muchas telarañas”, ríe. Y también a darse a conocer en redes sociales (Instagram) o en el portal especializado Bodas.net.


Y en este paso adelante, asegura haber contado con el “gran apoyo” de su familia, su pareja y sus amigas: “Siempre me decían que me veían trabajando para mí misma”. Destaca asimismo la gran colaboración de los socios propietarios. “Me han ayudado y prevén ahora retejar la cubierta”.
TRES PLANTAS Y JARDINES
El molino de Aoiz, edificio histórico que presenta su antigua maquinaria expuesta, cuenta con tres plantas. La central, a la que se accede por la puerta principal, dispone de recepción, bar y comedor para 50 personas. La planta baja, con la sidrería y sus kupelas, tiene espacio para 120 comensales. Y la planta superior, un salón con chimenea, capacidad para 80 personas y dos grandes terrazas.
“Se pueden combinar los espacios según se desee, por ejemplo comer en uno y poner la zona de baile en otro. Y uno de los grandes valores son las zonas verdes exteriores, que pueden acoger desde el cocktail previo a la comida a una ceremonia. Les vamos a dar forma para ello”, explica.
En la parte de restaurante, se optará por “menús cerrados pero con toques personalizados”. “Cada boda y cada pareja son diferentes”, reseña. Se trabajará con los socios que llevan los bares Gatza, Olio y Avenida en Pamplona. “Sus propuestas premiadas en concursos como la Semana del Pincho se podrán degustar también aquí”, adelanta. Y destaca las posibilidades especiales de la cocina del molino, que tiene “una gran parrilla para carnes y pescados a la brasa”.
‘Finca Errota’ es un proyecto volcado en acoger eventos y que, por tanto, no abrirá a diario. “Además de los que lleguen de la mano de particulares (bodas, cumpleaños, bodas de oro, fiestas de empresas...) también está previsto que se puedan abrir las puertas a la ciudadanía mediante acciones promovidas por nuestra parte”, asegura Maitane Olmedo. “Quizá a principios de año, por ejemplo, ofreciendo menús de sidrería, o en las fiestas del pueblo para comidas y cenas. Pero eso lo tenemos que ir atando”, explica.
Ante la buena acogida en Aoiz, tiene previsto organizar un evento de inauguración de cara el pueblo. “No han sido pocas las personas que, al ver la puerta abierta o verme trabajando en los jardines, se han acercado a preguntar. Ilusiona ver este edificio abierto nuevamente”, sentencia.