Hostelería
Jubilación con fiesta en el Bar Patxi de Sangüesa: "Hemos trabajado duro"
Su titular desde 1987, Patxi Carreras Linde, se ha retirado al cumplir los 65 años y era homenajeado en las recientes fiestas patronales. Su hijo Ricardo le coge el relevo


Publicado el 23/09/2026 a las 05:00
“Hemos trabajado duro y metido incontables horas detrás de la barra. Aquí nadie nos ha regalado nada”. Patxi Carreras Linde ha sido, desde 1987, la cara visible del Bar Patxi de Sangüesa. Un local de hostelería que impulsaba él mismo, junto a su mujer Mª del Mar Azcárate Martínez, en un local de la calle Santiago donde antaño hubo una bodega. Ahora, a Patxi le ha llegado la hora de la jubilación, hecho que era celebrado por todo lo alto en las recientes fiestas patronales, con la buena noticia de que su hijo Ricardo Carreras Azcárate seguirá al frente del bar.
“Lleva un par de años cogiendo las riendas y viene con mucha ilusión. Estoy muy contento de que se mantenga el bar abierto y con gente de casa”, asegura Patxi. Su hijo Ricardo tiene 33 años. “Yo empecé a los 14 en hostelería, en el antiguo salón de te Oneca de Sangüesa, y tras una década ganando experiencia aposté por un negocio propio. Estábamos recién casados y mi mujer me apoyó. Aquí hemos estado los dos mano a mano, solo con apoyos puntuales de camareros en fiestas, y hemos salido adelante y criado a nuestros dos hijos (Izaga y Ricardo). Mª del Mar se jubilará dentro de año y medio. Yo lo hice hace unos meses”, explica.
MARIACHIS Y GIGANTES
Hombre trabajador y querido en Sangüesa, su familia aprovechaba una actuación contratada por el propio Bar Patxi para el vermut de fiestas del pasado 16 de septiembre del dúo mariachi Chuchín Ibáñez y Jesús Tapiz para homenajearle y desearle una feliz jubilación. “Apareció por sorpresa la comparsa de gigantes y, con la voz de Chuchín a una, me bailaron el vals ‘Adiós con el corazón’. Fue muy bonito, vino mucha gente, y se me saltaban las lágrimas”, reconoce Patxi Carreras.


Un local, el Bar Patxi, que abre a diario (menos los lunes) y suma unos 100 metros cuadrados. “Entre semana se trabaja bastante a primera hora, con los cafés, y luego con los poteos de la tarde-noche. En los fines de semana, el vermut es espectacular, tenemos unos buenos fritos, y después estamos todo el día sin parar, incluida la noche”, repasa.