Restauración
La joya patrimonial que sale a flote en los montes de Eugi
Las ruinas de la Real Fábrica de Municiones de Eugi están en obras. Un ambicioso proyecto de restauración interviene en la carbonera de San Lorenzo y la canalización del río Arga, y se prevé generar un recorrido turístico interpretativo
Publicado el 08/08/2026 a las 05:00
"Cuando nosotros llegamos en el año 2012, el yacimiento de la Real Fábrica de Municiones de Eugi era una ruina enmascarada totalmente por la vegetación. Tanto por los abetos de repoblación que ocupaban una gran superficie como por las hiedras que lo cubrían todo y las hayas y avellanos que ocupaban otros espacios ahora excavados”. Los arqueólogos Paco Labé Valenzuela y Ana Carmen Sánchez Delgado han sido testigos de primera mano de la evolución vivida en los últimos 15 años en la también conocida como Fábrica de Armas de Eugi. Una joya patrimonial a escasos 8 km al norte del pueblo que sale a flote y que cada vez es más conocida, visitada y valorada gracias al impulso decidido de distintas instituciones.
De 2012 a 2025 (salvo en 2020 por la pandemia), los citados arqueólogos encabezaron campañas de excavación cada verano con apoyo de jóvenes e impulsadas “ con gran esfuerzo presupuestario” desde el Concejo de Eugi, titular del recinto, y financiación de proyectos transfronterizos o de la empresa Magna.
“Era un descubrimiento constante conforme se iba avanzando año tras año y eliminando la vegetación”, evocan Paco y Ana Carmen. Unas excavaciones que permitieron descubrir gran parte de las estructuras de esta instalación industrial del siglo XVIII que abastecía de munición a la Corona y que se encontraba abandonada en pleno puerto de Urkiaga, entre los montes de Eugi y a las puertas de Quinto Real. Salieron a la luz los restos de sus principales edificaciones: hornos, talleres, almacenes, palacio, estructuras defensivas...
Unos primeros pasos clave a los que ahora toma el relevo un proyecto de calado, en este caso afrontado desde el Ayuntamiento de Esteribar y apoyado por fondos estatales. Una obra, comparativamente, de grandes dimensiones. Y es que, si antes se invertían unos 45.000 euros por verano, el proyecto hoy en ejecución supera los 1,6 millones de euros y lo lleva a cabo una empresa especializada en restauración. “Va a suponer un gran impulso”, coinciden Paco Labé y Ana Carmen Sánchez, que colaboran como asesores externos.
OBRAS HASTA FIN DE AÑO
Desde el pasado mes de febrero, y hasta que acabe el año, se desarrollan las obras de conservación, adecuación y puesta en valor de la Fábrica de Armas de Eugi. Fueron adjudicadas a Construcciones Leache por 1,63 millones de euros, y el consistorio dispone de una ayuda del Ministerio de Industria y Turismo del Gobierno de España de 1,86 millones.
“No fue fácil atarla. Inicialmente nos otorgaron la ayuda al 100% del coste del proyecto presentado en una convocatoria para patrimonio catalogado como BIC (Bien de Interés Cultural), pero luego nos la denegaron. No estábamos conformes, negociamos con el Estado y al final se nos reconoció ese dinero de forma directa vía Real Decreto”, apunta Guillermo Larrayoz Otazu, alcalde de Esteribar, quien se muestra “encantado” de ver en marcha la obra. “Va a darse una transformación total”.
Destaca el alcalde la labor del Concejo de Eugi en todos estos años. “Ellos fueron los que dieron el impulso, y ahora el Ayuntamiento suma fuerzas a este proyecto que aporta al patrimonio y la historia de Navarra, y que ayudará a colocar más en el mapa este lugar como destino turístico, dotándolo de las mejores condiciones para ser visitado”, cree.
TRES PILARES
Tres son los pilares troncales de las obras actualmente en ejecución en las ruinas de la Fábrica de Armas de Eugi. Por un lado, la limpieza y consolidación de la carbonera de San Lorenzo o carbonera Mayor, estabilizando la parte que sigue en pie de sus imponentes estructuras de piedra.
“Aquí se da el principal volumen del proyecto tanto en trabajo como económicamente”, apunta Laura Elvira Tejedor, arquitecta y directora de obra. “Es un edificio a gran escala, muy alto y con una gran superficie de muros”, añade. Mide 43 metros de largo, 19 de ancho y sus muros alcanzan los 17 metros de alto (planta baja más 3 alturas). En él se almacenaban sacos de carbón vegetal traídos de los montes cercanos para luego poder alimentar los hornos donde se fundía el hierro para fabricar munición. “Tenía capacidad para 2.300 toneladas de carbón”, apostilla el arqueólogo Paco Labé.
Con la parte del trabajo ya realizada, es evidente el contraste entre muros ya limpios y consolidados, mientras otros aún permanecen cubiertos de hiedras. “Se retira vegetación y arbolado, se recolocan piezas sueltas de la coronación de los muros, se limpian los paramentos y se rellenan huecos con mortero y piedrecitas”, repasa Laura Elvira. “Se mantendrá el aspecto de ruina, pero protegida para que dure más”. También se sujetarán a los muros dos grandes pilares exentos y se reconstruirá una parte del suelo de madera, como el que ya hubo en el edificio, para poder acceder.
Una obra “compleja” especialmente por su ubicación, en un angosto valle que cruzan tanto el río Arga como la carretera N-138. “No ha sido posible ni poner una grúa, la maquinaria que empleamos es de tamaño medio. Y es un entorno de especial protección natural que no permite usar herbicidas. Así que todo se hace manual, desde la retirada de vegetación en andamios a la reposición de piedras”, comenta Laura Elvira.
“Y a ello hay que sumar la dificultad extra de la falta de cobertura de telefonía móvil”, añade Xabier Leache Alegría, responsable de Construcciones Leache y jefe de obra. “En materia de restauración de patrimonio histórico, no hay trabajo fácil. Eso sí, al menos aquí con tanto bosque estamos frescos en verano”, señala.
Como segundo pilar del proyecto, se trabaja en la mejora del canal de hornos y, con ello, se reconstruye un muro de 12 m de longitud, 1 de ancho y 2 de alto que canalizaba el río Arga a su paso por la antigua fábrica, evitando así nuevas inundaciones de las partes excavadas (entre lo más reciente, empedrados del edificio del palacio). “El muro incluye escaleras para dar acceso al cauce del río y poder ver la secuencia de arcos tan característica de la fábrica”, dice Laura Elvira.
Finalmente, se creará un itinerario turístico interpretativo con cartelería para recorrer la fábrica, algo que incluirá asimismo la ampliación del parking, con espacio incluso para autobuses. “Ya estamos avanzando en la actualización del modelo digital que recrea el conjunto para la futura musealización, carteles y web”, indica.
Todo con el objetivo de conservar y potenciar este enclave patrimonial, y mejorar la experiencia turística. “Si ahora hay gran afluencia de visitantes, cuando este proyecto esté terminado la Real Fábrica de Municiones de Eugi podrá acoger a más personas, dentro del espíritu de un turismo sostenible y respetuoso con el patrimonio y el medio ambiente”, sentencian unos ilusionados Paco Labé y Ana Carmen Sánchez.
