Esteribar
La posada de un pequeño pueblo de Navarra que reabre y ofrece ahora hasta menú de sidrería
Juanma Intxausti Grande, que gestiona el bar-restaurante Perutxena de Larrasoaña, toma desde el 1 de enero las riendas de la Posada de Eugi, todo ello sin salir del valle de Esteribar


Actualizado el 13/01/2026 a las 08:36
“El objetivo es darle vida al valle de Esteribar, que vecinos y visitantes tengan opciones para pasar más tiempo aquí y disfrutar de una buena comida”. El donostiarra Juanma Intxausti Grande, de 60 años, ha dado un paso adelante y, además de dirigir y gestionar el bar-restaurante Perutxena de Larrasoaña, lleva ahora las riendas también de la Posada de Eugi. Dos locales con potencial que forman parte asimismo de la historia de este extenso valle a caballo entre la comarca de Pamplona y la muga con Francia.
Intxausti, que lleva “media vida vinculado a Navarra”, ha trabajado durante décadas en hostelería, tanto en la cocina, su pasión, como en la gestión de locales. Su primer acercamiento al valle de Esteribar tuvo lugar hace un año y 3 meses, en el otoño de 2024. “Reabrimos la Taberna Perutxena, que llevaba tiempo cerrada en Larrasoaña, y nos está yendo muy bien, estamos teniendo buena aceptación. Ofrecemos buenas carnes y pescados, menú de sidrería, menú de fin de semana… y todo con producto local y kilómetro cero a poder ser”, refiere. Tras asegurarse el alquiler a través de un particular, se reformó parte del local, como la cocina, y “se le dio la vuelta a todo”. “Quería abrir mi propio restaurante y fue una gran oportunidad. En fines de semana estamos trabajando un equipo de 4-5 personas, y yo suelo estar más en los fogones, soy el de la brasa”, indica.
DE LARRASOAÑA A EUGI
Al tiempo, llegó a sus oídos que la Posada de Eugi, propiedad del concejo de este pueblo, quedaba vacante. No se lo pensó. Optó a la licitación y accedió a su vez a gestionar este local, que reabrió el pasado 1 de enero. “Queremos darle vida, cada vez hay menos bares en los pueblos”, lamenta. Y han encontrado respaldo en Eugi. “Nada más abrir, en la víspera de Reyes el pueblo se volcó y dimos más de 50 cenas esa noche del 5”.
El objetivo aquí es, igualmente, servir almuerzos, platos combinados, menú de fin de semana, menú de sidrería, trabajar con carta… “No faltará comida tradicional como rabo de toro, carrilleras, ajoarriero, estofados… y chuletón de la zona, por supuesto”, repasa. En el mismo edificio de la posada se encuentra un albergue, de cuya gestión también se encarga. “Vamos a tener que aumentar el equipo y contratar personal, quizá hasta tener un grupo de unas 10 personas, cosa nada fácil, por cierto”, revela.
Por el momento, en ambos locales mantiene activado el horario de invierno: viernes por la noche, sábado completo y domingo hasta las 21.00 horas. A partir de Semana Santa, abrirán entre semana de 10.00 a 21.00 horas, salvo dos días de descanso semanal, y fines de semana hasta las 00.30 horas. “En el Perutxena trabajamos mucho en verano, sobre todo con el tema de los peregrinos rumbo a Santiago que por allí pasan. Estamos trabajando muy bien, con mucha clientela que llega de fuera y también del pueblo. Queremos llegar al mismo nivel, si se puede, en la Posada de Eugi”, asegura.
