Fiestas de Ochagavía

Lluvia de estrenos en Muskilda

El día grande de Ochagavía, y de sus fiestas, reunió este lunes 8 de septiembre en torno a la ermita a cientos de personas y dejó varios protagonistas

Fotos del baile de danzantes en la Virgen de Muskilda
Fotos del baile de danzantes en la Virgen de Muskilda/ Jesús Caso

Aser Vidondo

Publicado el 08/09/2025 a las 20:41

No estaban nerviosos. “Hemos dormido bien, con un sueño profundo”, aseguraban los primos de Ochagavía Aitzol Gazpio San Román y Jon Gazpio Eseverri, de 14 años. Y eso que este lunes 8 de septiembre era un día importante para ellos. En el día grande del pueblo y de sus fiestas, pasaban a formar parte del grupo adulto de los Danzantes de Ochagavía. Así, pudieron bailar por vez primera en el entorno de la propia ermita y ante la Virgen de Muskilda, imagen por la que tanta devoción manifiesta esta localidad pirenaica. “Ha sido una experiencia muy bonita. El suelo empedrado no nos ha incomodado para bailar, pero sí hemos visto que con los mayores va la música más rápida y que se golpea más fuerte en los paloteados”, manifestaban quienes bailaban en el grupo txiki desde los 7 años, asimilando así las danzas propias de Ochagavía.

Una novedosa presencia a la que se sumaban en el grupo de 8 danzantes las de Julen Goienetxe Etxeberria y Mikel Adot Yaniz, también jóvenes debutantes. Completaban la agrupación Diego Eder Iriarte, Roberto Elizalde Zoco, Iñigo Fernández Gay y Unai Ibáñez Contín. Y, al frente de todos ellos, Joseba Sagardoy Esarte, habitual del grupo, en este caso ejerciendo de Bobo. “Es mi primera vez, aunque que me gusta más estar bailando”, confesaba a sus 25 años. Antes que él, durante años representó este papel coordinador su padre, José Javier Sagardoy Tanco, ‘Txepi’, y en los últimos tiempos su hermano Julen. Este lunes, a su vez, este último se estrenaba como gaitero con el grupo local (junto a Andoni Arizkuren Eseberri e Imanol Blasco Itoiz). “Me hacía ilusión por ello que mi hermano Joseba actuara hoy de Bobo con el grupo, ha sido bonito”, refería Julen Sagardoy Esarte.

Nombres propios en un día tradicional que gusta y atrae a cientos de vecinos y visitantes, y cuyos actos centrales comenzaban a las 11.30 horas con el acceso de los danzantes al entorno de la ermita. Bailaban primero, como es habitual, dos paloteados (Katxutxa y Modorro) en honor de la serora, la encargada de cuidar del templo y su entorno, así como una jota. Gesto que agradecía Isabel Osta Zoco, de 55 años, en su segundo año como serora. “Como novedad, he decorado la imagen de la virgen con un centro de flores”, decía.

Seguidamente, se celebró una procesión con la imagen en torno al templo al son de los danzantes, y se bailó la jota para la Virgen de Muskilda, pieza en la que toma relevancia el Bobo (vestido de verde y rojo) y al que luego se suman los 8 danzantes (con ropa blanca, cintas de colores al cuello, katxutxa en la frente y cascabeles en las espinillas). Jornada que culminaba con una misa mientras los danzantes reponían fuerzas con un almuerzo a base de consomé, costillas de cordero asadas, queso y café. Como el día previo, por la tarde bailarían todo el repertorio local de danzas en la plaza.

Las fiestas, que arrancaban el día 5 con el cohete lanzado por Lidón Soriano y Jaxin Gómez, del colectivo Yala Nafarroa, brindando así apoyo al pueblo palestino, culminarán hoy.

MAYORDOMO DE MUSKILDA

La jornada festiva había empezado pronto este lunes para los danzantes: con un desayuno a las 8.00 preparado por el mayordomo de la ermita y su familia, cargo que este año ejerce Eduardo Ibáñez Eseverri, de 59 años. Descendiente de Ochagavía por familia materna, al carecer de casa en el pueblo (es vecino de Izalzu) se empleó para ello Casa Koleto, inmueble museístico de propiedad municipal. “Es la primera vez que ocurre algo así”, resaltaba junto a su mujer, Inma de Andrés Aventin, de Sarriés. “Cada año resulta más difícil al consistorio conseguir un mayordomo, cargo que rota. Tiene su trabajo, pero es algo bonito y tradicional que no se debe perder”, referían, agradeciendo el respaldo encontrado por el Patronato de Muskilda, familiares y vecinos. “Se lleva las cuentas, se ayuda en el mantenimiento, se apoya la acción de los danzantes...”, enumeraban. Vestían, como sus hijos Josu y Julen, y otros familiares, trajes tradicionales de salacenco. El 13 de diciembre tomará el relevo en el puesto Patxi Samper, residente en Ezcároz. 

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