Fiestas
Un cohete por los 1 de mayo en Liédena
Lo prendió Javier Octavio de Toledo en agradecimiento a la buena acogida que brinda cada año su familia en la romería a la ermita que se ubica en sus terrenos
Actualizado el 23/07/2025 a las 19:59
El 1 de mayo es un día especial en Liédena. Cada año, en esa fecha, los vecinos de la localidad se encaminan en romería hasta la ermita de La Granja de San Juan de Cortes, donde se celebra una misa y una posterior y animada comida campestre por cuadrillas. “Y allí siempre somos bien recibidos por la familia Octavio de Toledo, propietaria de este terreno particular, que nos da acceso al que es un sitio precioso”. Así lo refería este miércoles 23 de julio Ricardo Murillo, alcalde de Liédena, minutos antes del inicio de las fiestas de la localidad, cuyo chupinazo estuvo cargado de agradecimiento, pues lo prendió Javier Octavio de Toledo Armisen, actual propietario de la finca La Granja. “Va en recuerdo de su padre (Francisco Javier Octavio de Toledo Eugui), que durante muchos años nos abrió las puertas de su casa, y en reconocimiento a la simpatía y cercanía de su hijo, que ha mantenido este gesto generoso”, apostillaba el alcalde.


Bien arropado por sus amigos, Javier Octavio de Toledo Armisen, de 51 años, vecino y empadronado en Liédena, se reconocía “emocionado y nervioso” antes de dar inicio a unas fiestas que prometía “disfrutar mucho”. “Es un gran privilegio lanzar el chupinazo”, apuntaba quien es asimismo integrante de la Asociación Liédena. Formado como abogado, se dedica a la agricultura. “Me gusta más el campo”, reconocía. Su familia es propietaria de la citada finca “desde 1904”. “Es ya una tradición recibir al vecindario el 1 de mayo y lo pasamos todos muy bien en esa fiesta popular”, indicaba.
Después, y ya micrófono en mano, deseaba unas felices fiestas desde el balcón consistorial y agradecía el homenaje municipal. “Es un honor estar aquí, con tantos amigos de este pueblo maravilloso, con sus gentes, sus tradiciones, su cultura y el buen vino que seguro no faltará en estos días de fiestas”, expresaba antes de lanzar vivas a las Santas Reliquias y a Liédena.
Así, con ese primer cohete a una, la fiesta explotaba también a pie de calle, donde Goxo Txaranga ponía la parte musical mientras los más jóvenes se afanaban para recoger caramelos y balones lanzados desde el consistorio.
COHETE CONSOLIDADO
Un chupinazo que, por tercer año consecutivo, se celebraba a mediodía y no por la tarde. “El cambio funcionó bien y así le ganamos unas horas a los 5 días de fiestas”, refería el alcalde de Liédena, indicando que también se cambió la cena popular del primer día por comida. “Hemos empezado con ambiente fresco y cielos cubiertos, esperemos que el tiempo respete”.
Las fiestas de Liédena, que vivirán este jueves 24 de julio su día grande en honor de las Santas Reliquias, tienen un presupuesto de algo más de 50.000 euros. “Crece algo frente a años atrás porque en vez de tanto Dj este año viene alguna orquesta más, y eso sube el coste”. Entre las novedades de un programa ya consolidado, y que “apenas deja huecos libres”, se encuentran sendas actuaciones del grupo de danzas Rocamador de Sangüesa o de un grupo de joteros. “Y este año le damos un poco de descanso a la pelota, y habrá juegos por cuadrillas organizados por la juventud el viernes, tras una comida de calderetes”, afirmaba.
Son las de Liédena “unas fiestas de buen ambiente y actividad constante”. “Días de encuentro, en los que se llena el pueblo. Y la noche del sábado, con los autobuses del ‘Voy y vengo’ que vienen de la comarca de Sangüesa, pero también de la de Pamplona, se abarrota la plaza y sus alrededores”, confirmaba el primer edil.
Días asimismo para brindar reconocimientos, como los que recibirán el sábado por la mañana casi una veintena de mayores de 85 años, o el que recibía antes del chupinazo el pequeño Liam Acosta Zelaya, el único niño nacido en el pueblo en el último año, de familia hondureña.

