Infraestructuras
Las obras para acabar la Autovía a Jaca se alargarán más allá de 2030
La A-21 es la autovía más retrasada de las tres en ejecución para configurar el trazado subpirenaico. Tiene dos tramos aún sin licitar y el Tiermas-Sigüés en obras. De este se espera su próxima apertura, algo que generará 72,6 km sin cortes desde Pamplona


Actualizado el 19/01/2025 a las 22:05
Viajar entre Pamplona y Lleida por autovía de forma ininterrumpida es todavía un sueño. Pese al impulso afrontado en los últimos meses desde el Ministerio de Transportes, encargado de la construcción en suelo aragonés y catalán, lo cierto es que el horizonte para culminar las obras al 100% se antoja lejano. Un soplo de aire fresco será la anunciada próxima apertura del tramo Tiermas-Sigüés dentro de la Autovía a Jaca, pues permitirá circular durante 72,6 km seguidos por vía rápida entre la capital navarra y Sigüés. Pero todavía queda mucho por hacer y, recién empezado 2025, no se ve factible que todo pueda estar terminado antes del año 2030.
La unión de tres autovías está llamada a configurar el eje subpirenaico. Son la A-21 (Pamplona-Jaca), parte de la A-23 (Jaca-Huesca) y la A-22 (Huesca-Lleida). Una nueva vía rápida que acercará el Cantábrico con el Mediterráneo, gratuita y alternativa al tradicional eje de autopistas que discurre por Zaragoza. En total, quedan hoy 6 tramos por terminar, 4 de ellos en obras.
A-21: LA MÁS RETRASADA
De todo el eje subpirenaico, la autovía A-21 es la más retrasada en su ejecución. El Gobierno de Navarra terminó su parte de las obras entre 2004 y 2012, un total de 46 km en 6 tramos constructivos de Pamplona a Yesa, hasta la muga. El Estado, en cambio, ha afrontado las obras sin mucha decisión, acometiendo tramos además de forma no consecutiva, lo que obliga a los conductores a entrar y salir de la autovía para retomar la antigua carretera nacional allí donde aún no está lista la nueva vía rápida.
Esa planificación desordenada (trasladable al resto de autovías del eje) ha llevado, en la mayoría de casos, a demoras en la ejecución, sobrecostes derivados (creación de enlaces temporales a las antiguas carreteras nacionales), cambios y actualizaciones de proyectos cuya redacción se quedaban antigua... todo ello traducido en un encarecimiento general.
En estos momentos, hay 3 tramos pendientes de la A-21. El Tiermas-Sigüés (6,6 km), está ejecutado casi por completo, ya en fase de asfaltado, pintado, etc. Según anunció en septiembre el secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano, se preveía la finalización de las obras “en el primer trimestre de 2025”. Así, se dará continuidad a la autovía A-21 a lo largo de 72,6 km, entre Pamplona y el límite provincial con Huesca. El tramo lleva en obras desde mayo de 2018 y evitará circular por la sinuosa carretera a orillas del embalse de Yesa.
Más adelante, en sentido Jaca, faltan por licitar (sacar a concurso) las obras de otros dos tramos de la A-21. El primero, el Fago-Puente la Reina (11,6 km). En este caso, el Ministerio de Transportes licitaba a finales de año, por 3 millones de euros, el contrato para actualizar el proyecto de trazado y construcción para adaptarlo a cambios legislativos y normativa actual. Además, se estudiará dividir la construcción en dos subtramos, uno entre Puente la Reina de Jaca y Berdún, y otro de Berdún a Fago. Hasta el 14 de marzo de pueden presentar ofertas y, una vez se adjudique este contrato, el plazo de redacción se fija en 36 meses, por lo que hasta bien entrado el año 2028 no finalizaría. Después tocaría licitar las obras y adjudicarlas, cuyo plazo de ejecución, conforme a otras similares, será de varios años. Así, la culminación del tramo iría más allá de 2030.
Respecto del otro tramo pendiente de la A-21, la llamada Variante de Jaca (8 km), el último compromiso oficial lanzado por el ministro Óscar Puente en octubre es que se licitarán las obras “en el primer trimestre de 2025”.


A-23: UN TRAMO MUY AVANZADO, OTRO INICIADO
En lo que se refiere a la autovía A-23, quedan dos tramos pendientes de poner en servicio, y ambos se encuentran en obras. Por un lado, los trabajos para construir la Variante de Sabiñánigo (8,6 km) avanzan a buen ritmo y superan ya el 80% de su ejecución. Así lo anunciaba el propio ministro Puente a finales de noviembre.
Por otro lado, se encuentra en su primera fase de ejecución el tramo Sabiñánigo Sur-Lanave (8,7 km). Las obras eran ya visibles en octubre del pasado año, según relataban los periodistas del Heraldo de Aragón. Con un plazo de ejecución de 59 meses, se alargarán como mínimo hasta el verano de 2029. No obstante, el Ministerio ha asegurado que se trabaja para reducir los plazos de ejecución.
A-22: PREVISTO ACABAR EL ÚLTIMO TRAMO EN 2025
En lo referido a la autovía A-22, todas las miradas están puestas en el último tramo pendiente de terminar, el Huesca-Siétamo (12,8 km). Aquí, con las obras muy avanzadas y en marcha desde 2018, el Heraldo de Aragón informaba de que una vez aprobado el pasado mes de octubre el tercer modificado del proyecto, se fijaba la entrega de las obras y, por tanto, de toda esta autovía, para mayo de 2025.
El nuevo acceso a Sigüés y Roncal, aún en el aire
Sin novedad. Tres años llevan parados los trabajos para construir el futuro acceso desde la autovía A-21 a la población aragonesa de Sigüés que, a su vez, dará entrada al valle de Roncal. Problemas económicos llevaron a principios de 2022 a la empresa adjudicataria a abandonar los trabajos encomendados por el Estado y que habían comenzado unos meses antes.
Es un proyecto de reposición de la carretera A-137 ligado a su vez a recrecer el embalse de Yesa, que anegará el valle por el que discurre hacia Sigüés. Se proyecta un nuevo acceso de 3,3 km en una cota más elevada. Según la CHE, responsable del recrecimiento, “se prevé resolver el contrato en el plazo de 3 meses y volver a sacar a concurso la obra”.
El alcalde de Sigüés, Eduardo Abadía, confirma que “nada se sabe de esta obra, sigue parada”. “Necesitamos que se resuelva todo y siga adelante. Entre otras cosas, porque sin el vial tampoco puede terminarse el dique protector que cruzará sobre la actual carretera, ni rellenarse toda la zona entre este dique y el pueblo, donde habrá una zona verde”.
Una vez se abra en unas semanas el tramo de la A-21 Tiermas-Sigüés, “el acceso al pueblo será tomando la salida de Artieda para luego regresar por la carretera nacional hasta Venta Carrica”.
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