Centro de esquí nórdico Abodi - Irati

La espera aumentó la emoción del primer día

El centro de esquí nórdico de Abodi, que se abrió este sábado para el público, recibió a 200 esquiadores que llevaban más de un mes esperándolo

El pamplonés Roberto Urtasun se dirige hacia el centro de montaña
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El pamplonés Roberto Urtasun se dirige hacia el centro de montaña
El pamplonés Roberto Urtasun se dirige hacia el centro de montaña

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Ainhoa Pinto

Publicado el 14/01/2024 a las 05:00

Perdi salió disparada del coche. La setter irlandesa marrón, que viajaba desde Logroño, ansiaba correr por la nieve. El reloj marcaba las once y cuatro minutos. Aunque para muchos esquiadores la jornada había comenzado dos horas antes, a Miguel Ángel González le esperaba un paseo para disfrutar de la nieve polvo. Este sábado visitaba por primera vez el valle de Salazar junto a su mujer Angélica, su hija Carlota y su perra. "Habíamos venido a conocer la Selva de Irati, pero como está todo cortado nos hemos tenido que quedar aquí", señalaba. Una traba que, no obstante, no parecía entristecerlos. Gracias al sol y a la inversión térmica, el termómetro subió del grado que marcaba en Izalzu hasta los siete. El frío no amenazaba.

Corriendo y hundiéndose en la nieve, Perdi pasó por delante del centro de montaña Irati-Abodi. Ahí, Izarne Arruabarrena, de Villabona, se preparaba para un día de esquí junto a su familia. Uno muy especial. El primero en el que su hija Enea, que acaba de cumplir los dos años y que hasta ahora había ido siempre en una mochila, esquiaba sobre sus esquís.

También rondaba por ahí Haya Padrón, una tudelana de 8 años. Aunque ella ya pasó hace años por el proceso de aprender, su padre Gregorio le recordada que, para ponerse los esquís, tenía que levantar la fijación tirando de la palanca. El retraso de las nevadas les impidió esquiar en las vacaciones de Navidad. No era la primera vez que iba a Abodi, ni tampoco la única estación en la que ha estado. Sin embargo, le ayudaba su padre a responder, lo que más les gusta de esta es el paisaje y el nivel de las pistas: "Todavía estamos aprendiendo y mejorando la técnica. Como no son muy difíciles, para iniciarse está muy bien".

Puy Martínez de Morentin y Carmelo Sáenz, de Estella y de Logroño, era una de esas parejas que optaron por las raquetas. Su objetivo, conocer el Abodi. Sáenz ya lo había hecho en verano, con la bici. En el recorrido, de 8 kilómetros, saludarían a unas decenas de personas que decidieron pasar la mañana del sábado de la misma manera.

Familias, parejas y cuadrillas decoraban con colores chillones el fondo blanco y rompían el silencio con risas y gritos. Las doce menos trece. Para algunos pronto, para otros, tarde. Para Antxon Bainés, que vendía las entradas de acceso a las pistas y ayudaba en la barra del bar cuando se acumulaban los clientes, ya era suficiente para hacerse una idea de los resultados del primer día que abrían al público. "Ha venido mogollón de gente, con muchas ganas acumuladas. Hasta ahora hemos estado aplastando la poca nieve que ha caído para preparar la campaña, y con esta última nevada ya hemos podido abrir", contaba. Más tarde descubriría que un total de 200 deportistas, tanto con esquís como con raquetas, estrenaron este 13 de enero las pistas.

Kiko Gorria, de Ochagavía, ya había terminado su entrenamiento para las doce y diez. La nieve, contaba, era muy buena. Sin embargo, también asumía que la previsión no es del todo favorable. "La temporada se presenta con incertidumbre de nieve. Aquí dependemos todo de ella. Esta semana viene agua, la siguiente dicen que otra vez nieve... En Abodi, como está más baja que Belagua, lo difícil es que nieve. Ahora, cuando la hay, es mucho más bonita".

En la Cruz de Osaba, un mirador a los picos del Pirineo al que cuando la nieve no deja pasear hay que llegar con raquetas o con esquís, para no estropear el estado de las pistas, los esquiadores mostraban su entusiasmo acumulado y, al mismo tiempo, esa preocupación que cuarenta minutos atrás Gorria había expresado. "Está siendo un día terrible. Muy bueno. Somos de aquí, de Ezcároz, pero tampoco es que subamos todos los días. Hoy, sábado y con este tiempo, hemos venido a echar la mañana con los críos. Teníamos que aprovechar. La nieve se hizo de rogar. Ahora está estupenda, pero a ver cuanto dura. Viene viento sur y calor. Se deshará", explicaba Ignacio Sanz, vecino de Ezcároz. El pamplonés Roberto Urtasun hablaba desde la experiencia. A sus 72 años, suma ya unos 35 esquiando. "Cada año hay menos nieve. Ahora mismo parece ser que va a llover y que las temperaturas van a subir. Hoy está ya de sur".

A la una y media del mediodía ya se veían chaquetas atadas a la cintura. Los termómetros marcaban once grados. El cielo, sin embargo, ya no era tan azul. Hacia el norte, por detrás del Orhi, se asomaba alguna nube amenazante. Cumpliendo con las previsiones de Aemet, el cielo se nublaba poco a poco. Los ánimos, sin embargo, no decaían. Alguno de esos esquiadores sí que sufría, eso sí, alguna caída. Ahora bien, ninguna de gravedad.

Y el reloj dio las dos. Algún que otro rezagado buscaba la entrada de mediodía para disfrutar de las últimas tres horas del día. Otros, que ya habían esquiado, optaban por reponer fuerzas en el bar. Mientras tanto sus hijos, todavía con energía, jugaban con los trineos.

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