Pirineo y despoblación
Con ellas empezó todo
Tres asociaciones vecinales sentaron años atrás las bases con las que se acabó dotando al Pirineo de herramientas de lucha contra la despoblación


Publicado el 19/11/2023 a las 05:00
Fueron las primeras que alzaron la voz. De una parte a otra del Pirineo, espolearon con acciones diversas a pueblos y valles para tomar conciencia de que algo podía y debía hacerse. Impulsaron a los vecinos de esta comarca azotada por la despoblación a tomar conciencia de que les correspondía defender a ellos más que a nadie el futuro de su tierra. Coordinaron su labor y acabaron involucrando en este trabajo ambicioso y necesario a las instituciones locales y, lo que es más difícil, a todas las fuerzas políticas del arco parlamentario. Así se impulsó a su vez la acción del Gobierno de Navarra con el Plan del Pirineo.
El papel de las asociaciones vecinales Bizirik Gaude (Salazar-Navascués), Pirinioan Lan eta Bizi (Erro-Aezkoa) y Txantxalan (Roncal) fue clave para el desarrollo de medidas específicas de lucha contra la despoblación en el Pirineo. Ahora hacen balance.
ACCIÓN Y RETOS
“De cuatro años a esta parte veo el Pirineo diferente. Con las acciones realizadas y el apoyo de todos los partidos parlamentarios, percibo unas expectativas mayores sobre el futuro de la zona”. Así lo cree Jezabel Oroz Abentin, de 65 años, natural de Sarriés y vecino de Ochagavía. Forma parte de Bizirik Gaude, la iniciativa popular más veterana, nacida en 2008 para alertar y concienciar sobre la problemática de la despoblación “que atañe al Pirineo, pero también a toda Navarra”.
“Se sigue perdiendo población, pero vemos también brotes verdes. Llegan jóvenes a pueblos, algunos muy pequeños donde vuelve a haber niños. Se ve gente emprendiendo, los nuevos espacios coworking están casi llenos. Y cosas así insuflan ánimo, dejan una puerta abierta al futuro”, dice.
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Sobre el Plan del Pirineo, que comenzó en 2020, valora que su equipo técnico “se ha pateado toda la comarca”, si bien “aún hay zonas, como el sur de Salazar o el Almiradío de Navascués, donde no llega tanto su influencia”. “Hay que dar salida también a proyectos a medias, como el instituto de Lumbier. Seguiremos apretando”, afirma, y recuerda que los colectivos sociales han trabajado estos últimos años en comisiones temáticas (educación, ganadería...) ligadas a la Mesa del Pirineo.
En la misma línea se manifiesta Eneko Villegas Amezketa, de Pirinioan Lan eta Bizi. Vecino de Aribe de 38 años, afirma que “la sensación ante lo realizado es positiva”. “Sobre todo por el cambio de paradigma, el trabajo hecho desde el territorio con un equipo técnico y la cogobernanza entre la Mesa del Pirineo (cargos electos de zona) y el Gobierno. Se ven avances pero habría que aligerar, la despoblación avanza más rápido. Cuantas más herramientas y manos tengamos, más pasos adelante se darán”, cree.
“ La gente de la zona ha tomado conciencia de la importancia del trabajo realizado. Buen ejemplo es la reunión de hace unas semanas en Jaurrieta que juntó un martes por la tarde a 140 personas de diferentes valles preocupadas por el futuro del Plan”, evoca.
Remarca que el Pirineo es “quizá la zona más diagnosticada”. “Tanto estudio genera recelos, la gente está cansada, pero empieza a verse y valorarse también el trabajo que se hace en favor del emprendimiento, el relevo generacional... Queda, eso sí, ahondar en el tema de la falta de vivienda. Es acuciante”, asegura.
Desde Burgui, Silvia Calvo Petrotx, de 50 años y de Txantxalan, valora que “tras 4 años de acciones positivas sorprende la supresión del Gobierno del área de Proyectos Estratégicos (llevaba el Plan del Pirineo)” y remarca que “hay grandes dudas sobre hacia dónde vamos”. “Costó mucho crear entre todos este sistema con equipos técnicos que funcionaban, y hay que mantenerlo”, reivindica. “Desde la población local dimos el impulso necesario para contar con herramientas y fondos, y los necesitamos”, añade.
En un balance sobre la pasada legislatura, ve positivo que “se ha intentando apoyar el emprendimiento y trabajar la grave falta de relevo generacional en negocios”. “También se creó una bolsa de empleo, coordinando demanda y oferta”, valora.
En cuanto a los retos pendientes cita una Ley de despoblación “de la que se lleva mucho hablando pero no llega”, la concreción del instituto de Bachillerato del Pirineo en Lumbier o desarrollar las comarcas del nuevo Mapa Local. “Aquí o trabajamos como Pirineo, todos juntos, uniendo recursos, o no iremos a ninguna parte”, sentencia.
