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Pirineo

Tributo de las Tres Vacas: paz en tiempo de tinieblas

Ni la pandemia ni las adversas condiciones meteorológicas vividas este martes en el collado de Ernaz (5 grados, lluvia intermitente y una densa niebla) impidieron que los valles vecinos de Roncal y Baretous (Francia) reeditasen el Tributo de las Tres Vacas

DN
Tributo de las Tres Vacas 2021, bajo la nieblaASER VIDONDO
  • Aser Vidondo. Piedra de San Martín
Actualizado el 13/07/2021 a las 19:49
Es un acto tremendamente sencillo, apenas dura 10 minutos, pero a su vez resulta muy entrañable. Hace que los 13 de julio sean días especiales y ya la inercia me lleva a estar aquí a mediodía”. Marcelino Landa Pasquel, que en los últimos 40 años puso voz a la ceremonia del Tributo de las Tres Vacas, ocupaba ayer un discreto segundo plano tras jubilarse meses atrás como secretario de la Junta General del Valle de Roncal. Pero no quiso faltar a la cita. “Es interesante ver cómo pasan las generaciones, pero el acto permanece inalterable”, indicaba vestido con su traje tradicional roncalés.
Fue una de las 300 personas que se reunieron en el collado de Ernaz del puerto de Belagua, junto a la Piedra de San Martín, para presenciar una nueva ceremonia del considerado como el tratado internacional en vigor más antiguo de Europa. Se evocó la sentencia arbitral de 1375 que impuso al valle francés de Baretous el pago perpetuo de tres vacas a sus vecinos roncaleses. “Un tributo de guerra que puso fin a una contienda y que se paga independientemente del aprovechamiento de pastos de verano que se da en la zona”, apostilló Landa.
No se vivieron ayer las mejores condiciones para reeditar este acto. A las restricciones por la pandemia de covid-19 se sumó una meteorología adversa en este punto ubicado a 1.760 metros de altitud. La temperatura apenas pasó de los 5 grados, y fueron protagonistas la densa niebla y una lluvia intermitente que, por fortuna, respetó el momento de la ceremonia.
Como el año pasado, y para evitar el contacto físico colocando unas manos sobre otras, se optó por la fórmula de las lanzas. Se clavaron dos, una hacia cada territorio justo encima del mojón fronterizo 262, y acto seguido se repitieron las fórmulas habituales de la ceremonia. La delegación de Baretous, cuestionada tres veces por el teniente de alcalde de Isaba, Carlos Anaut, se mostró dispuesta a seguir abonando el tributo. Así, roncaleses y baretouneses extendieron sus brazos hacia el mojón y resonó con fuerza la fórmula ‘Pax avant’ (paz en adelante) en boca de los representantes de los valles.
Ya después, no habiendo reclamación alguna, se designaron los guardas para los puertos faceros, se leyó y firmó el acta de la sesión, y se procedió a reconocer y elegir las tres vacas “de dos años de edad, sin tacha ni lesión alguna”. De ellas, dos corresponden siempre a Isaba, y la tercera, por rotación, a Uztárroz, Garde o Urzainqui (este año, a esta última villa). El tributo, eso sí, se abona ahora económicamente: 4.500 euros por las tres vacas. “El tiempo no ha ayudado, pero el acto sigue. Cumplir con algo de tanta tradición es motivo de satisfacción”, aseguró Carlos Anaut.
HISTORIAS CON HISTORIA
Con casi 650 años de historia a sus espaldas (al menos desde que hay constancia escrita), el Tributo de las Tres Vacas, dentro de su sencillez, esconde cada año pequeñas historias. Como el hecho de que este martes, por vez primera, una mujer fuera la responsable de dar fe del acto. Josune Sanz, secretaria de los ayuntamientos de Isaba y Uztárroz, ejerció como secretaria ocasional de la Junta General del Valle de Roncal. Leyó el acta oficial ante los presentes y recogió las firmas que la ratificaron. “Ha sido muy emocionante”, destacó.
Acudió ataviada con el traje típico de roncalesa, como hicieron asimismo una veintena de vecinos del valle. Entre ellos, cuatro procedentes de Urzainqui con los ropajes elaborados meses atrás por un grupo de mujeres a través del proyecto municipal ‘Herencias de aguja e hilo. Orratz ondareak’ (se realizaron seis trajes). “Es el primer día que salen a la calle para un acto oficial. Estamos emocionados y orgullosos, además de calentitos vestidos con ellos. Hoy apetece ropa de abrigo”, expresaron Txumari Belzunce Galech, Mariví Cruchaga Menjón, Sebastián Almagro Muñoz y Trinidad Belzunce Galech, que los vistieron.
También fue el primer acto oficial de relevancia para Eneko Eguiguren, concejal de Urzainqui, ya como presidente de la Junta General del Valle de Roncal, cargo al que accedió el pasado 28 de junio. Y es que, como se acordó años atrás, la presidencia de la Junta rota por las 7 villas roncalesas cada dos años. Eguiguren releva a Jone Alastuey, alcaldesa de Uztárroz. “Seguiremos con la línea marcada. La de aquí es política de supervivencia”, indicó.
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