La 'no Javierada' 2021

¿Última (no) Javierada con mascarilla?

Un deseo unánime flotaba ayer entre los (no) peregrinos de la (no) Javierada: que esta sea la última peregrinación con el protagonismo ubicuo del coronavirus. Cientos de personas se congregaron pese a todo en las inmediaciones del castillo.

Peregrinos han marchado este sábado a Javier en la fecha en la que se hubiera celebrado la segunda Javierada.
AmpliarAmpliar
Peregrinos han marchado este sábado a Javier en la fecha en la que se hubiera celebrado la segunda Javierada.Jesús Caso
Peregrinos han marchado este sábado a Javier en la fecha en la que se hubiera celebrado la segunda Javierada.

CerrarCerrar

R.M.

Actualizado el 14/03/2021 a las 08:57

Este sábado se cumplió un año del inicio de esta ficción muy real, un año desde que el presidente Pedro Sánchez anunciaba un estado de alarma que sonaba a guerra. Y ayer se celebró la segunda Javierada oficialmente suspendida -la primera fue la semana pasada-, desde que se instauró en 1941 esta peregrinación al castillo de Javier. El año pasado no llegaron a cancelarse. Pese a las recomendaciones de este 2021 de las autoridades civiles y eclesiásticas de no peregrinar a Javier, la tradición, la fe o el deporte pudieron con el virus y las recomendaciones, y el castillo que vio nacer a Francisco de Jaso y Azpilicueta en 1506, a San Francisco de Javier, congregó ayer a centenares de personas.


Pocos minutos antes de las 11 de la mañana de ayer, la carretera vieja que conduce a Javier está vacía de caminantes, pese a una cuantiosa afluencia de ciclistas. El de ayer era un recorrido más peligroso para los peregrinos que el de otros años. Con la Javierada suspendida, no se activó el operativo de seguridad de policías, Cruz Roja y voluntarios, habitual de otros años. Tras una parada infructuosa en una inhóspita Idocin, donde habitualmente se juntaban numerosos peregrinos para almorzar, continuamos ruta hasta Sengáriz, ya rebasada la higa de Monreal. El día es fresco y soleado, con el clima perfecto para una Javierada en condiciones normales.


Fe y deporte


En el merendero ubicado en esta arboleda del valle de Ibargoiti, se encuentra una familia de ciclistas. Se trata de Javier Irigoyen, agoizko de 62 años, y de sus hijos, Elsa, de 29, y Martín Irigoyen Goñi, de 31 años. “He hecho 15 javieradas. Esta es la segunda en bici”, recuerda el patriarca de la familia. “¿Qué me mueve a hacerla? Una mezcla de fe y deporte. Lo que le pido al santo es que podamos hacer la Javierada siempre sin problemas”, asegura su hija Elsa. Hace un año por estas fechas, ambos estaban preparando la peregrinación de 2020, pero el estado de alarma les dejó en casa. Dicen que llegarán a Javier en un par de horas. Martín, el hijo mayor, volverá en bici.


A unos pocos metros de esta familia, otra cuadrilla de ciclistas se avitualla antes de retomar el camino sobre la bici. Son los hermanos pamploneses Elena y Rafael Zamora, y sus parejas Mikel Equiza y Laura López. Todos ellos esperan dejar atrás “un año de aburrimiento”. “Tenemos el coche en Javier. Si me hacen sufrir mucho, volverán en bici”, bromea Rafael Zamora. Para Mikel Equiza, se trata de su primera Javierada, y asegura que su motivación es sobre todo deportiva.


A los pocos minutos, se aproxima el primer grupo de peregrinos a pie. Miguel López Tabar (Pamplona, 1970) es profesor del colegio Jesuitas de Pamplona. “Hace un año, hacía la Javierada con un grupo de chavales del colegio”, recuerda este apasionado de la fotografía. Sus compañeros este año, Hugo Orueta, de 51 años, Maite Góngora, de 50, y Javier Istúriz, de 51, ansían “una vuelta a la normalidad”. “Yo ya les dije hace un año que se nos venía una gorda”, asegura Hugo. Su compañero Javier, bromea: “Es un agorero”.


Venta de Judas. La otrora rebosante rotonda de Lumbier está vacía. Las amigas sangüesinas Marta Planillo, de 26 años, y Cristina Amor, de 25, llegan andando desde Noáin. Van a buen ritmo. “Un buen día con buena compañía”, sonríen. Desean que todo vuelva a la normalidad. “Para Sangüesa, este es un día muy importante, con mucha gente. Que pase todo esto y que el año que viene tengamos una Javierada normal”, piden.


María Jesús Aguirre es una pamplonesa de 48 años que, desde que fue madre, hace 15 años, hace siempre la caminata sola. “Llevo unos 30 años haciendo la Javierada”, afirma esta aficionada al crossfit que cubre los cerca de 50 kilómetros de peregrinación en ocho horas. Sale a las 7.30 de Pamplona y llega al castillo a las 14.30 horas. “Voy a seis kilómetros por hora”, detalla antes de retomar la ruta.


En los kilómetros previos al castillo, los peregrinos se multiplican. Es mediodía y el sol calienta. No hay aglomeraciones, pero sí numerosos fieles en la explanada del castillo. Es un día primaveral. El deseo de todos los que están allí es unánime: que esta haya sido la última Javierada con mascarilla.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora