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Lumbier evoca su pasado alfarero

Un proyecto editorial sobre el gremio alfarero en la villa ha recreado cómo trabajaban estos artesanos de la mano de sus descendientes

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Aser Vidondo

Actualizado el 10/03/2021 a las 20:18

El pasado viernes, Lumbier viajó en el tiempo más de medio siglo atrás. Retornó por unas horas a una época en la que en la villa, además del trabajo en el campo, la alfarería permitía ganarse la vida a no pocas familias. Esa jornada, para asombro de muchos, se volvió a acarrear el combustible vegetal desde la Costera con caballerías; se transportó la tierra ‘roya’ de Lardín en cajones, que se purgó y moldeó con las manos en el torno; se cargó y encendió el horno; e incluso se pudo ver cómo era la venta de pucheros en la entrada de las casas de los pueblos. Y, todo ello, a través de la buena disposición de los hijos e hijas de aquellos últimos alfareros que hubo en Lumbier hasta principios de la segunda mitad del siglo XX, que contribuyeron a recrear estos trabajos.

“Era algo que hacía ya más de medio siglo que no se veía”, resalta el investigador de Isaba Fernando Hualde Gállego. Unido de nuevo al fotógrafo Joseba Urretavizcaya, con quien ya editó recientemente una obra en torno a las alpargateras roncalesas, se encuentran inmersos en un proyecto editorial en torno a la alfarería de Lumbier.

“Quiere ser una especie de ‘monumento a los alfareros’ pero con el formato de libro de lujo”, indica Hualde, quien se encargará de la parte escrita de la obra, y que agradece su “implicación” al pueblo de Lumbier y su ayuntamiento.

Nos parece una iniciativa interesante y con ella colaboramos. Un nuevo homenaje a aquellos lumbierinos que supieron hacer del trabajo con el barro un modo de vida”, resalta por su parte la alcaldesa, Rocío Monclús. Recuerda otros reconocimientos previos como la edición del libro ‘Alfarería de Lumbier’, del propio Hualde, o la reciente creación en el casco histórico de la Plaza de la Alfarería.

DESCENDIENTES

Para el presente proyecto, y de cara a desarrollar la parte fotográfica, se llevaron a cabo el viernes las citadas recreaciones de la labor alfarera de la mano de los descendientes de aquellos artesanos. “Fue un homenaje a sus antepasados”, señala Hualde. Urretavizcaya, de la editorial Xibarit, especializado en fotografía artística y difundir la cultura popular, retrató estas escenas coordinadas por el vecino Esteban Labiano.

“Allí estaban los hermanos Bibiano y Francisco Javier Beroiz Redín (hijos del alfarero Julián Beroiz Zaro), a quienes se pudo ver posando uno de ellos con una vasija del padre y al otro simulando el corte de boj. También participó Juanjo Goyeneche (hijo del alfarero Justo Goyeneche Burguete) manejando la rueda (torno) de su padre a la vez que moldeaba una vasija. En ese mismo torno posó y trabajó también para el fotógrafo el alfarero actual Luis Machín”, enumera.

“Pudo verse asimismo a Isabel Napal Tabar (hija del alfarero Gabriel Napal Aldave) recreando en la entrada de una casa la venta de pucheros junto con Presen Iriarte Rebolé (hija de la vendedora de pucheros Gabriela Rebolé, y sobrina de los alfareros Francisco y Juan José Rebolé López), haciendo lo que ella misma había hecho de pequeña con su tía Asunción, es decir, vender vasijas en las entradas de las casas de otros pueblos”, repasa. Y “tampoco faltó Valentín Rebolé Orte (hijo del alfarero Juan José Rebolé) tirando del caballo para acarrear la tierra e incluso manejando con destreza el purgador para cribar esa tierra ‘roya’”. Del mismo modo, participó Claudio Pérez Garde (hijo del alfarero Hilario Pérez Izco), que “se ocupó de encender el horno en donde supuestamente se iba a cocer la vasija después”.

Este libro, que se prevé editar para mayo, “viene también a salvaguardar los recuerdos de una decena de hijos, hijas, e incluso una hermana, de los últimos artesanos del barro que hubo en Lumbier, a quienes la llegada del plástico y de la porcelana obligó a poner el punto final de una actividad que llevaba siglos de presencia en Lumbier”, indica Hualde.

RECONOCIMIENTO POPULAR

Para este sábado, los autores del libro han convocado al vecindario a las 11.30 horas ante la iglesia para hacer una fotografía colectiva, cumpliendo rigurosamente las normas sanitarias vigentes. “Vecinos y vecinas posarán con las vasijas que tengan en sus casas, mostrándolas y sujetándolas en sus manos, como signo de agradecimiento y reconocimiento hacia un gremio que fue motor de prosperidad en Lumbier”, dice Hualde.

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