Fiestas
La residencia San Isidro de Lumbier celebra los 'Sinfermines 2020'
Los residentes disfrutaron de helados, un bingo con premios, almuerzo sanferminero, jotas y cánticos


Actualizado el 11/07/2020 a las 06:00
De una manera especial y también con cierta ironía, la residencia San Isidro de Lumbier está celebrando estos días los “Sin fermines 2020”, unas jornadas repletas de recuerdos y guiños a las suspendidas fiestas de Pamplona.
De iniciar el programa se encargó Mª Luisa Maya de 93 años, que ante la atenta mirada de su hijo Miguel García de 71 años y también residente, lanzó el tradicional grito festivo, acompañado en esta ocasión con la presencia del ‘Carrico del Helao’ fabricado en la residencia y que tantos recuerdos trajo de la infancia. Casilda Anguiano, de 67 años, no tuvo reparo en reclamar a los responsables de la residencia visitas más frecuentes del ‘carrico’.
Al día siguiente, día del patrón, los residentes se despertaron con música sanferminera y con un regalo junto a su desayuno: un broche de San Fermín hecho por el grupo del taller creativo, también para todo el personal del centro. Teodora Tabar, de 98 años, no tardó un minuto en colocárselo y tras ella, todos los residentes salieron del comedor luciendo orgullosos sus broches de San Fermín. El programa festivo continuó a media mañana con la jota a San Fermín, que consiguió emocionar a los presentes, entre ellos a Teresa Beraza, de 83 años, incapaz de ocultar alguna lágrima. “Da siempre mucha emoción y este año más por lo que está haciendo el bicho”, señalaba. A continuación se celebró un bingo sanferminero con diferentes regalos.
Un almuerzo, con pinchos de txistorra y música, fue el plato fuerte del día 8 de julio, del que disfrutaron todos los residentes, entre ellos Benjamín Ruiz, de 81 años. Hubo luego bailes, cantos y hasta un photocall aderezado con pelucas, gafas, collares vistosos ante la pancarta colocada en la entrada de la residencia en la que podía leerse: “SIN FERMINES 2020”.
Para rememorar la Feria del Toro, aunque en este caso con un horario especial, en mitad de la comida, María Luisa Maya, deleitó a sus compañeros haciendo un paseillo al ritmo del pasodoble “Puerta Grande”. Capote en mano y montera puesta sorprendía a todos dando algunos capotazos que lograron arrancar una gran ovación final del público asistente.