Sangüesa y Merindad

Sada cierra su último curso escolar

La falta de alumnos ha puesto punto final a su historia. El colegio público San Nicolás de Sada no podrá volver a abrir sus puertas en septiembre. En un pueblo “apenado”, familias, alumnado y profesorado se reunirán hoy para darle un “cierre bonito”

ÚLTIMO CARNAVAL ESCOLAR EN 2020. En la foto posan los 4 alumnos de Sada de este curso, los 2 que salieron el curso pasado al instituto, padres y madres, y profesorado. La temática del disfraz fue 'Inventos y descubrimientos'.
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ÚLTIMO CARNAVAL ESCOLAR EN 2020. En la foto posan los 4 alumnos de Sada de este curso, los 2 que salieron el curso pasado al instituto, padres y madres, y profesorado. La temática del disfraz fue 'Inventos y descubrimientos'.Diario de Navarra
ÚLTIMO CARNAVAL ESCOLAR EN 2020. En la foto posan los 4 alumnos de Sada de este curso, los 2 que salieron el curso pasado al instituto, padres y madres, y profesorado. La temática del disfraz fue 'Inventos y descubrimientos'.

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Aser Vidondo

Actualizado el 27/06/2020 a las 06:00

Este sábado será un día especial en Sada. Se escaparán algunas lágrimas, seguro, pero también se esbozarán sonrisas por todo lo bueno vivido. “Hay que estar orgullosos de haber llegado tan lejos, y eso se debe a la implicación de las familias del pueblo”. Así lo cree Mª Luisa Eguaras Huici, lumbierina de 57 años que ha ejercido los doce últimos como profesora y directora del colegio público San Nicolás de Sada. Un pequeño centro rural que, ante la falta de niños, el próximo curso ya no podrá abrir sus puertas. Una circunstancia que “se veía venir de lejos” y que, no por ello, dejará huella en el día a día de esta localidad de la comarca de Sangüesa de poco más de cien habitantes.

Con motivo del cierre del último curso, este mediodía tendrá lugar un sencillo acto de despedida reuniendo a familias, alumnado y profesores en el que se visionarán fotos antiguas y se celebrará una comida. “El pueblo entero está apenado, pero no queríamos que fuera un adiós triste, y menos en este curso tan raro con el confinamiento por el coronavirus. Esto se merecía un cierre bonito”, apunta Eguaras.

La de Sada era la última escuela rural unitaria de la zona y atendía los ciclos de Infantil y Primaria (para Secundaria, se trasladaban a Sangüesa). Este curso ha contado con 4 alumnos, uno menos de los necesarios para permanecer abierta. “Se aguantó porque había esperanzas de que viniera al pueblo una familia con tres pequeños, pero no pudo ser”. Así las cosas, y dado que para el curso que viene los posibles alumnos caerían además a 3, “abrir era ya imposible”.

“Es un reflejo de lo que hay en los pueblos, del envejecimiento y la despoblación. Hemos resistido gracias a la apuesta de varias familias, pero ahora no hay parejas jóvenes viviendo aquí que puedan tener niños”, indica.

Echando la vista atrás, considera que ha sido “un lujo” trabajar en una escuela rural unitaria, sobre todo por la cercanía con estudiantes y familias. “Este curso eran 4 alumnos de 3 cursos, y se trabajaba con todos ellos a la vez por proyectos, cada uno a su nivel”, indica la tutora. El equipo docente se completaba con otros 5 especialistas: Educación Física y Religión, llegados desde Cáseda, y Euskera, Inglés y Música, desde Aibar.

A partir del curso que viene, los 3 alumnos más jóvenes de Sada se trasladarán a estudiar a Aibar, y su tutora irá a Cáseda. “Trabajábamos en zona los tres centros, y con los alumnos de Aibar tenían más relación, dado que al disponer ambos colegios de jornada continua desde 2008 se compartían actividades extraescolares”, dice la docente. Y recuerda cómo en las dos últimas décadas bajaron ya la persiana otros pequeños colegios cercanos en Eslava, Yesa o Liédena, también por falta de niños.

DESPOBLACIÓN

“Esto es un efecto real de la despoblación de la que tanto se habla, pero sobre la que nada se hace. Y no se nos puede meter en el mismo saco a pueblos pequeños y grandes”, apunta por su parte Jesús Mª Lecumberri Guembe, alcalde de Sada.

“La del colegio era una muerte anunciada. Y es una pena, porque tener una escuela da alegría, ves a los niños por la calle... Ahora, al perderla, será aún más difícil atraer nuevos vecinos, pero es lo que hay”, cree, y cita otros problemas como el que disponen de atención sanitaria “sólo 2 días por semana, y en verano igual nada”.

Lecumberri recuerda cómo el suyo fue “el último curso que pudo estudiar hasta 8º de EGB en Sada”. “Tengo 56 años y entonces éramos 32 alumnos en total, nada que ver con lo de hoy. Cuando empecé, había escuela de chicos y de chicas, pero luego nos juntaron, y las había de pequeños y de mayores”. No faltará este sábado al acto de despedida del colegio, al igual que, entre otros, Javier, Alejandro, Aritz y Leyre. Los últimos 4 alumnos.

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