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Solidaridad

El sueño de 'Aminata' en Senegal se hace realidad tras su muerte

La arquitecta Nerea-Pérez-Arróspide Navallas, con raíces en Sangüesa, falleció en 2015 en Senegal, donde llegó a proyectar un centro cultural para el pueblo de Gandiol. Familiares y amigos han trabajado desde entonces para conseguir hacerlo realidad

El centro cultural 'Sunu Xarit Aminata' fue inaugurado a finales de 2017 en el marco de un festival que contó con diferentes actividades. Abajo a la derecha de la imagen, Mamadou y Nerea, en una foto tomada hace unos años.

El centro cultural 'Sunu Xarit Aminata' fue inaugurado a finales de 2017 en el marco de un festival que contó con diferentes actividades. Abajo a la derecha, Mamadou y Nerea, en una foto tomada hace unos años.

Cedida
Actualizada 19/01/2018 a las 12:36

Aminata es el nombre que le dieron en su idioma, el wolof, acogiéndola así como una más de su comunidad. Corría el año 2015 y la joven vasca Nerea Pérez-Arróspide Navallas, con raíces familiares en Sangüesa, se encontraba en Senegal completando sus estudios de arquitectura. Un país africano que ya conocía de un viaje anterior y del que, según cuentan, estaba enamorada. Allí entabló relación con Mamadou Dia, escritor y activista social de la localidad norteña de Gandiol, que había creado la asociación Hahatay para estimular el desarrollo de su pueblo. Y, de la mano de ambos, se fue fraguando un sueño. ¿Por qué no construir un centro cultural como punto de encuentro, formación, intercambio y ocio? Ese sueño, que Nerea ya había plasmado sobre planos, pudo truncarse con el fatal accidente de moto en el que, a sus 29 años, perdía la vida en Senegal el 12 de septiembre de aquel 2015. Pero no fue así. Familiares y amigos quisieron mantener viva la llama y, hoy, ese sueño ha dejado de serlo. Ya es una realidad. El centro acaba de abrir sus puertas.

“No podemos estar más contentos. Se ha sacado adelante el proyecto de apoyo a la comunidad de Gandiol tal y como Nerea lo soñó. Ella, seguro, estará orgullosa”. Lo dice su padre, Jesús Pérez-Arróspide, de 72 años, quien junto con su mujer, la sangüesina Elena Navallas, agradecen “infinitamente” desde su hogar de Bilbao el apoyo que han encontrado en “tanta y tanta gente” estos últimos años.

Tal es así que, al poco de su fallecimiento, se fraguaban ya los cimientos de la ONG ‘Aminata para la educación y la cultura’ de cara a buscar fondos y poder construir el centro proyectado. Una entidad que preside Ainhoa, hermana de Nerea y residente en Dakar (Senegal) por trabajo, y que actúa junto a la asociación local Hahatay.

En todos estos años, mercadillos, festivales, venta de lotería y calendarios, conciertos solidarios... han permitido recaudar desde España los cerca de 100.000 euros necesarios para completar la obra. Y “muchos sangüesinos han sido parte importante para ello”, dada la vinculación familiar de Nerea. El pasado fin de año, Gandiol inauguró por todo lo alto las instalaciones. Una cita a la que no faltaron muchos colaboradores del proyecto y en la que Sangüesa también estuvo presente.

SANGÜESINOS EN ACCIÓN

“Habíamos participado ya con la ONG Aminata en diversas actividades y en verano colaboramos para construir el centro. No podíamos faltar a su apertura”. Itziar Navallas Goñi, sangüesina de 24 años, regresó a Gandiol en diciembre junto con su hermana Edurne y con Saioa Juanto. Además de ellas, el pasado verano trabajaron en la construcción los sangüesinos Mikel Mayayo, Sandra Pérez, Laura Pérez y Naroa Labairu. Gente de toda España, por quincenas, aportó su granito de arena.

El centro, que gestiona Hahatay, cuenta con 4 edificios (biblioteca, dos salas multiusos y administración y radio comunitaria), así como con un escenario, baños, un espacio de cine y otro que albergará una cafetería. Está construido todo con materiales sostenibles: adobe, madera, cinchas en el suelo, y zinc y paja en los tejados.

“Fuimos en verano con la intención de vivir la experiencia intensamente y fue muy positiva para todos. Es una inmersión total: vives con ellos, comes con ellos, te ponen un nombre en su idioma... Destacaría su alegría y felicidad, que viven sin reloj y el que están todo el día en la calle, donde cocinan, bailan, rezan, etc. Es un mundo en el que no existe la soledad, y donde unos apoyan a otros”, apunta Itziar Navallas. De su reciente viaje, reconoce que “fue increíble ver el centro que proyectó Nerea en marcha y tan lleno de vida”.

La inauguración, tras un año y medio de trabajo, tuvo lugar el 30 de diciembre enmarcada en el II Festival Taaru Gandiol de Hahatay, que contó durante tres días con exposiciones, teatro, conciertos, partidos o espectáculos.

Acudieron al acto autoridades, vecinos de todas las edades y voluntarios senegaleses y españoles. Tras los discursos, llegó uno de los momentos más emotivos. Se descubrió una placa de cobre y latón realizada “con mucho cariño” por el artesano sangüesino Nicolás Navallas. “En memoria de Nerea, siempre con nosotros”, rezaba, además de recoger el simbólico nombre dado al centro cultural: ‘Xunu Xarit Aminata’ (traducible como ‘Nuestra amiga Aminata’). Una muestra de cariño más hacia una soñadora que dejó huella.


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