Bardenas

Un oasis en el desierto de la Extreme

790 ciclistas se dieron cita en las Bardenas en una mañana agradable

Extreme Bardenas

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GALERÍA DE FOTOS de la XXVII edición de la Extreme BardenasBlanca Aldanondo

Íñigo Sanz

Publicado el 28/06/2026 a las 19:30

El desierto ribero vivió este domingo su XXVII Extreme Bardenas, una de las pruebas cicloturistas de mayor prestigio del norte español, en una mañana en la que el calor, después de varios días duros, dio una tregua a los 790 ciclistas que tomaron la salida.

Un respiro que, incluso, vino acompañado por un chubasco tormentoso en los primeros compases de la prueba, que recuperó su identidad original y se disputó en un único recorrido. Éste fue de cerca de 100 kilómetros, y en él los ciclistas tuvieron que superar los llanos y repechos bardeneros, por los que surcaron un desnivel de más de 1.160 metros en esta Reserva de la Biosfera.

Una prueba, de carácter no competitivo, que tuvo como uno de los nombres propios el de Jorge Barrena Cía, del Club BTT Ayegui, que fue el primero en cruzar la línea de meta ubicada en la calle Raimundo Lanas con un tiempo de 3:15:57, a una velocidad media superior a los 30 km/hora con su gravel muscular.

Además, Ander Ocio Pérez, nacido el 28 de septiembre de 2009, fue el participante más joven; Paula Berdonces Ansorena, la ciclista de menor edad (14/10/2006); Juan Márquez Pejenaute (22/1/1952) y Marisa Zubieta Zubieta (22/5/1961), los más veteranos; y el Club Ciclista Utebo fue el más participativo, con 12 ciclistas inscritos en la línea de salida del ‘Reto del Desierto’, organizado como siempre por el Club Ciclista Argedano.

Una institución que preparó un novedoso recorrido con origen en Arguedas, y que después pedaleó hasta Valtierra, para subir su monte y enfilar la Sierra del Yugo, un inicio repechero y estrecho que obligó a estirar la comitiva ciclista, que comenzó a romper su unidad. Después de regresar a Arguedas, tuvo lugar el primer avituallamiento líquido de la prueba, que continuó por Los Aguilares y Castilderierra, donde la organización preparó el primer avituallamiento sólido en el kilómetro 30. Un ‘aperitivo’ que supuso la puerta de entrada a la Bardena Blanca por Piskerra, El Caldero y El Cubilar hasta El Paso, al que los ciclistas llegaron con 50 km en sus piernas.

670 LOGRARON FINALIZAR

Tras un nuevo avituallamiento líquido, el pelotón transcurrió por Las Bodegas, en donde el chaparrón matinal disminuyó la cantidad de polvo, pero no la dureza del terreno rompepiernas. Acto seguido, los participantes pedalearon por la Subida de las Yeguas, tras la que se adentraron en El Plano, por el que rodearon el Embalse del Ferial, antes de iniciar un rápido descenso por Landazuría.

Tras él, llegó el momento de volver a afrontar la subida a la ermita de El Yugo, en la que el público volvió a darle energía a los ciclistas, ya con ánimos renovados antes de afrontar la bajada hacia la meta de Arguedas, donde los participantes -670 fueron los que lograron finalizar- disfrutaron de una ducha y una comida reconstituyente tras el esfuerzo. Antes de la misma, los hermanos sorianos Mario y Saúl Sanz, del club EponaBike, se mostraban contentos por su debut en la prueba, que realizaron juntos en gran parte. “Es una experiencia chula, con un recorrido bueno, bien marcado y todo bien organizado”, señaló Mario, de 24 años. Para él y su hermano, Saúl, era su primera vez en la prueba ribera, en la que agradecieron los chaparrones ‘sufridos’ en los primeros compases de la prueba, a la que antepusieron por delante de sus Fiestas de San Juan. “Hoy es domingo de Calderas, día de vestirse elegante, pero el deporte nos puede”, declararon ambos.

Otros que se estrenaron en la prueba fueron la pareja formada por Teresa León, de Azagra, y Miguel Díaz, de San Adrián. Ambos, como los sorianos, también participaron el pasado finde en la Quebrantahuesos. “Ha sido dura porque hemos ido a un ritmo alto y se ha hecho dura, pero la experiencia ha sido genial, así que con ganas de repetir”, indicó Teresa, de 47 años y primera participante femenina en cruzar la línea de meta. Un dúo que realizó la prueba ‘de la mano’ y que disfrutó mucho la subida a la ermita del Yugo. “Estaba llena de gente y aprietas sólo del ‘chute’ que te da la gente”, contó Teresa.

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