quién es quién
Dos caras del antiguo Barañáin
Su historia no puede ser más diferente, pero al mismo tiempo más ligada a Barañáin. En el pueblo “Viejo” nació y creció Mª Cruz y convivió y receló de los cambios. Mª Pilar fue una de las que llegó a los primeros bloques y luchó para no ser un “pueblo dormitorio”


Actualizado el 08/03/2018 a las 14:00
Escucharlas conversar, recordar vivencias, hechos o a personas permite tener una idea clara de lo que era Barañáin hace 45 años, cuando empezaba a crecer con pisos y dejaba de ser el pueblo con casas que se contaban con los dedos de la mano y vecinos que se conocían por el nombre y la profesión. Su testimonio forma parte de las 18 entrevistas que Labrit Patrimonio ha hecho para recopilar el patrimonio inmaterial de la localidad que hasta hace unos meses era la tercera de Navarra en población. Mª Cruz Elorz Ibarrola, nacida en casa Ibarrola, da cuenta del pueblo en el que vivió y del que todavía llora su desaparición. “No puedo ver el hueco en la que fue nuestra casa”, dice. “Nos conocíamos todos. Nos llevábamos bastante bien. Éramos agricultores y había vacas y ovejas. Luego se fue vendiendo todo y el pueblo desapareció”. Mª Pilar López Martínez tiene la visión de los que llegaron a los primeros bloques de pisos, compraban leche y pan en “Casa Yoldi”, tomaban el sol al fondo del pueblo Viejo y veían con los niños, al llegar la tarde, como el pastor regresaba con las ovejas. “Nos llevábamos bien con los del pueblo. Las fiestas eran allí. Nos juntábamos gente que trabajamos mucho para organizarlas y tener servicios y que no fuera un pueblo dormitorio”, dice.
La charla con ellas refleja las dos caras de aquel Barañáin que creció rápido, en el que las primeras urbanizaciones se hicieron en los antiguos campos de cereal. En el que, entre bloques, había solares vacíos y “barro”. Un barro que también recuerda Mª Cruz Elorz de su infancia. “Íbamos hasta arbitrios, para anotar lo que llevábamos a Pamplona, con botas o zapatos de goma y allí cambiábamos el calzado”, rememora de un Barañáin rural que hasta algo antes de la Guerra Civil pertenecía a una familia, Elío, pero algunas de cuyas casas adquirieron los colnos. “Mi madre guardaba la escritura. Del número 4 de la calle San Esteban”, corrige la idea escuchada por Mª Pilar López de que las casas habían sido donadas.
Las dos recuerdan cuando se promovió Lagunak o el paso de sus familiares por el concejo y ayuntamiento. Aunque a Mª Cruz le “duele” lo que había que pagar para que lavaran la ropa de los deportistas. Y María Pilar rememora la parte cultural, deportiva y recreativa que quisieron darle al pueblo. También rememora como trabajaron para conseguir servicios. “No había industria y todo costaba mucho. El colegio para niños de tres a cuatro años era como pedir la luna. Por pocas pesetas organizábamos fiestas. Y en el Pueblo Viejo hacíamos los calderetes” recuerda la más veterana pero menos antigua en Barañáin.
Mª Cruz Elorz se quedó en Barañáin cuando se casó en 1976. Muy cerca de donde había crecido, en la avenida de Pamplona. Allí vivieron también su hermano y su madre, hasta que falleció como consecuencia de un atropello. “Mi hermano participaba en muchas cosas y a mi madre no le importaba que la gente viniera a casa por fiestas, que se llenara el pueblo”, recuerda.
Las dos lamentan que casi todas las construcciones antiguas desaparecieran. “Parece que no tenían valor artístico, pero sí lo tenían para recordar lo que hubo”.
Mª Pilar López Martínez nació en 1940 en Alicante, vivió en Alemania y en 1972 recaló en Navarra. Fue animadora cultural. Casada y con dos hijos y un nieto. Mª Cruz Elorz Ibarrola nació en Barañáin en 1950, casada y tiene 2 hijas y 2 nietos.