Carrera de obstáculos

Novena Race Kids en Berriosuso, el pueblo que nunca duerme

Con la participación de más de un centenar de personas de todas las edades y el empuje del auzolan, la carrera de obstáculos se consolidó como uno de los grandes referentes de unas fiestas que culminaron este domingo

Race Kids celebrada este sábado en Berriosuso.
Voluntarios y voluntarias que han hecho posible la novena edición de la  Race Kids celebrada este sábado en Berriosuso. . / Iván Benítez

Iván Benítez

Actualizado el 01/09/2025 a las 11:50

“Bienvenidos al pueblo que no duerme ni de noche ni de día”. Con estas palabras, la inconfundible voz de Josetxo Buján, speaker de los encierros de San Fermín, dio la salida el sábado en Berriosuso a la novena edición de la Race Kids, una cita imprescindible de las fiestas que este año ha reunido  a 120 participantes de todas las edades.

La prueba, que comenzó hacia las diez y media de la mañana, volvió a destacar como una carrera de saltos y obstáculos única en Navarra con carácter festivo, pensada para los más pequeños pero abierta a todos. Desde niños y niñas de apenas 4 años hasta adultos que superaban los 40, nadie quiso perderse un circuito diseñado para poner a prueba la agilidad, el equilibrio y, sobre todo, las ganas de disfrutar.

AUZOLAN DESDE EL AMANECER

La organización recayó, un año más, en Luis Pelluz, auténtico alma de la prueba. Sin embargo, el verdadero motor volvió a ser el auzolan. Desde primera hora, vecinos y vecinas trabajaron codo con codo para levantar un recorrido de un kilómetro repleto de desafíos: 140 fardos de paja, balancines, piscinas con mallas, un tramo sembrado de neumáticos, jabalinas, sacos de arena, tubos y arrastres. Más de una docena de pruebas que hicieron de la mañana una experiencia tan divertida como exigente. El calor se sobrellevó gracias a la fruta donada por Hortalizas Etxeberria, que permitió a corredores y público mantenerse en pie durante más de tres horas de actividad continua.

UNA FIESTA DISTINTA

La Race Kids es mucho más que una carrera: es el reflejo del espíritu de unas fiestas populares levantadas por y para el pueblo. Creatividad, implicación y convivencia marcan el carácter de un evento que cada año crece en participación y en entusiasmo.

El broche final llegó el domingo, con una doble paella popular preparada por Alberto, Juan y Oskar, que volvió a reunir a la localidad en torno a la mesa. Y, como colofón, a las ocho de la tarde, el bandeo de campanas puso fin a las fiestas, cerrando un fin de semana en el que quedó claro que en el pueblo “no se duerme ni de noche ni de día”.

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