Noche de Reyes
1997, la cabalgata que estuvo a punto de fracasar
Hace 25 años, la Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona cogió el testigo de la Caja Municipal en la organización del evento


Publicado el 04/01/2022 a las 06:00
Hace 25 años, la noche del 5 de enero 1997, Pamplona vivió la cabalgata de Reyes “más concurrida” hasta la fecha, según decía la crónica de Diario de Navarra. Miles de familias se agolparon por las calles para ver un renovado desfile que “no decepcionó”, según relataba el periodista. Carrozas distintas a años anteriores, trineos de ruedas arrastrados por perros, abanderados italianos, gimnastas volando sus cintas, enanitos, danzarinas venidas de Oriente… “Un desfile colorista, exótico, casi deslumbrante”, añadía. Lo que no contaban las crónicas es que las semanas previas los organizadores temían un desastre de cabalgata e incluso se vio peligrar su celebración. Finalmente la magia funcionó frente algún pequeño Herodes que se cruzó por el camino.
La de 1997 fue la primera cabalgata organizada por la Asociación Cabalgata Reyes Magos de Pamplona, creada en mayo de 1996. Hasta entonces y durante tres décadas, el evento lo organizaba la Caja de Ahorros Municipal de Pamplona. Su director, Manuel López Merino, vio conveniente que un nuevo colectivo asumiera esta tarea, entre otras cosas porque así podrían conseguir más patrocinadores privados y subvenciones públicas. Así se lo planteó López Merino a las personas que hasta entonces se encargaban de la organización bajo el paraguas de la caja.
El 15 de mayo de 1996 se redactó el acta de fundación y en junio se celebró la primera asamblea. La junta directiva estaba conformada por Fernando Lizaur (presidente) y Xabier Martínez de Álava (vicepresidente), Eduardo Ruiz de Erenchun (secretario), Jesús Barrenechea (tesorero) y cinco vocales: Manolo Albo, Ignacio Aranguren, María Eugenia Arístegui, Ignacio Fernández y Emilio Sanz.


Ruiz de Erenchun –que continúa en la junta– se encargó de redactar los estatutos. En su artículo 2 se señala como fines “promover ideas, actividades y acciones para el impulso, desarrollo y organización de la Cabalgata de los Reyes Magos de Pamplona, recabando la colaboración de quienes puedan aportar su apoyo para realzar su prestigio y su celebración”.
El 1 de octubre se traspasa la titularidad de la obra social a la asociación. A la vuelta del verano empezaron los preparativos. Y lo primero fue preguntar qué tenían de años anteriores. “Y nos dijeron que teníamos nada de nada, ni las coronas de los Reyes Magos. Cero patatero”, recuerda Lizaur.
CARROZAS CON ITV
Eso sí, tenían el apoyo económico de la CAMP, con 8 millones de pesetas, con el que poder alquilar vehículos y trajes, comprar caramelos y afrontar los gastos de todo tipo. Los miembros de la junta de entonces prefieren pasar página de algunas “rencillas” personales que se cruzaron por medio en este traspaso y las trabas e impedimentos que pusieron antiguos colaboradores. “A base de trabajo e ilusión salió todo”, señala Lizaur.
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El 6 de enero respiraron aliviados y con más sosiego se pusieron a trabajar para la cabalgata de 1998, que tampoco estuvo exenta de dificultades. Una de las prioridades era contar con carrozas propias. “Fuimos a Guipúzcoa a ver carrozas. Eran muy bonitas pero eran de carnaval y no nos encajaban. Además, eran inseguras”, explica Martínez de Álava, que era el encargado de logística. Desecharon la idea de un tractor con remolque y pensaron en una plataforma.
Aquel verano de 1997, Víctor Manuel y Ana Belén ofrecieron un concierto en la Plaza de Toros. Lizaur recuerda que por la calle Amaya vio pasar un autobús y se le encendió la bombilla. “¿Si lo cortamos, le quitamos los asientos y lo decoramos?”, recuerda Lizaur. Así fueron “mendigando” por compañías de autobuses para que les regalaran vehículos viejos. Aquel año se fabricaron la carroza de los carteros, la de los juguetes y las tres de los Reyes Magos. “Se hizo todo legal. Pasaron la inspección de Industria, cuyo ingeniero jefe fue riguroso. José María, de la gestoría Zunzarren, nos ayudó con la documentación”, recuerda Lizaur. El 2 de enero de 1998 se matricularon y pasaron la ITV, junto a tiempo para la desfile.
“Fuimos pioneros en este tipo de carrozas con plataforma. De hecho, los organizadores de la cabalgata de Barcelona vinieron a vernos y nos preguntaron por cómo lo habíamos conseguido”, señala Lizaur. En los años posteriores se hizo la carroza del nacimiento y la del emisario. “El primer año era un belén viviente con un bebé. No lo volvimos a hacer porque no era cuestión de tener a un niño a la intemperie tanto tiempo”, señala Ruiz de Erenchun.
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El 5 de enero de 1998 también fue la primera vez que se empleó a dromedarias para la llegada de Sus Majestades por el puente de la Magdalena. Desde entonces han venido todos los años, aunque en algunos momentos ha habido problemas para traerlos desde Oriente, “ya sea vía Elche, Sevilla, Huesca o Valladolid”. Además, se incorporaron los abanderados italianos. La agrupación la Maestà Della Battaglia de Quatro Castella, viene desde 2008.
En 2008 se consiguió que funcionara el puente levadizo del Portal de Francia, que desde 1915 no se había utilizado. “Después de muchos años de lucha. Dimos con un funcionario que puso interés y cariño. Juan José Martinena también se implicó”, comenta Lizaur.
Martínez de Álava, Barrenechea y Lizaur admiten haber que pese a la tensión y las dificultades, es “gratificante” organizar la cabalgata. Tienen palabras de agradecidimiento y perdón a sus familias “porque no nos veían el pelo durante muchos días”. “Un año incluso se me olvidó entregarles a los pajes la carta de mis hijos”, recuerda Martínez de Álava. Los fundadores de la asociación recuerdan con cariño a Eugenia Arístegui, ya fallecida, “