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Sanfermines

Vermú poco cargado para ser sábado

En lo que dos años atrás correpondía a un fin de semana de Sanfermines, este sábado podía esperarse más afluencia de ciudadanos durante la hora del vermú. Sin embargo, a vista de algunos hosteleros, hubo menos gente que cualquier otro sábado

El blanco y rojo estuvo más presente que el año pasado en las calles de Pamplona
El blanco y rojo estuvo más presente que el año pasado en las calles de PamplonaGarzaron
  • Lucas Domaica
Actualizado el 10/07/2021 a las 21:39
Ya ha cogido ambientillo esto”, comentaba un hombre mientras paseaba por Estafeta a la una del mediodía. Ambiente sí, pero lo normal de un sábado e incluso menos que en comparación con anteriores. La diferencia era algún tinte blanco y rojo. “Cualquier sábado hay más gente a la hora del vermú”, apuntaba preocupado Aitor Azanza Ezpeleta, uno de los propietarios del bar Bearán, en la calle San Nicolás.
El hecho de ser fin de semana correspondiente a fechas tradicionalmente sanfermineras podía llevar a pensar que las calles del Casco Viejo pamplonés iban a llenarse más que en días atrás. Pero no. “El día seis sí que tuvimos algo más que hoy. Los almuerzos se notaron”, añadía explicando que sirvieron en torno a cuarenta almuerzos.
En la misma calle, que hay una veintena de bares, lo más destacado era una despedida de soltero de unos jóvenes procedentes de Guipúzcoa. “Falta gente de Pamplona, hay muchos que se han ido”, indicaba Iñaki Ruiz, vecino nacido en la propia calle de San Nicolás, sentado en una cuba del bar Otano. “El tema de los casos de Salou ha afectado”, añadía. “Lo que sí que hay es más gente de blanco y rojo en comparación con el año pasado, pero el resto está muy flojo. Hay incluso menos gente que otro sábado”, apuntaba echando un vistazo a la calle.
“El de aquí se ha ido”, coincidía Miguel Ángel Asenjo Madoz, del Otano. “Esto está parecido al año pasado”, explicaba. En La Mandarra de la Ramos, establecimiento situado al lado del Otano, sí que opinaban que estos días han ido mejor que los del año pasado. “Hemos trabajado más que en 2020”, reconocía Cari Goicoechea Lizarbe, encargada del bar. “Las comidas han ido mejor aunque hoy tenemos menos. El vermú parecido”, concluía Goicoechea. “Nosotros hemos venido a visitar Pamplona con un amigo de aquí. Ahora estamos echando algo antes de ir a comer”, decían el vallisoletano Marcos del Val de los Mozos y el leonés Javier Martínez Portomeñe, ambos de 23 años. “Hay menos gente la verdad”, añadía su amigo de Pamplona Álvaro Santamaría Echauri con el pañuelo rojo al cuello.
ESTAFETA Y CASTILLO
Otro punto clásico del vermú es Estafeta. Allí, en el bar Fitero, Javier Vinacua atendía a sus clientes. “Hay poquito ambiente sanferminero. La cosa está muy tranquila, sin más. A la tarde sí que habrá algo más”, explicaba. “Con las medidas vigentes ahora no se puede hacer gran cosa”, añadía Vinacua.
En el exterior del establecimiento, lejos de aquellas largas colas para entrar dentro, de los sudores mientras sacaban las croquetas por la puerta a base de empujones y de los chillos para entenderse, el ambiente era mucho más relajado. Clientes sentados en taburetes, todo bastante ordenado. Algo impropio de lo que suponían estas fechas un par de veranos atrás y de lo que se espera para el próximo. “Yo si el año que viene no tenemos Sanfermines me retiro”, bromeaba Ruiz, el vecino de San Nicolás.
“La semana pasada ha resultado ser casi mejor que esta”, indicaba Ricardo Irisarri López, propietario del bar El Kiosko en la plaza del Castillo junto a su hermano. “Mucha gente se ha ido y hay poca cosa”, lamentaba en el interior del bar.
Las vacaciones de los pamploneses en otros lugares, la poca o nula presencia de turistas en la ciudad y el considerable aumento de los casos en la Comunidad foral por el brote de Salou han provocado un descenso de afluencia en las calles de Pamplona durante estos días. “Yo no entiendo, se dice que estamos en crisis y la gente yéndose por ahí de vacaciones”, reía Ruiz.
Hosteleros, ciudadanos y habituales en Sanfermines depositan toda la confianza en el 2022 para que las calles de Pamplona vuelvan a llenarse de color y los bares rebosen. Porque aunque sean incómodas, esas largas esperas por el frito las echan de menos.
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