Pamplona

La Misa de la Escalera recibe a una Comparsa "ansiosa" por volver a la calle

Gaiteros de la banda municipal tocaron junto a una réplica de los gigantes, propiedad de la iglesia de San Lorenzo

Una réplica de las figuras de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona fueron colocadas junto al altar durante la Misa de la Escalera.
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Una réplica de las figuras de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona fueron colocadas junto al altar durante la Misa de la Escalera.Eduardo Buxens
Una réplica de las figuras de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona fueron colocadas junto al altar durante la Misa de la Escalera.

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Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 06/05/2021 a las 07:54

"Estamos huérfanos, nos falta altura de miras", recurrió a figuras literarias el sacerdote Javier Leoz para describir cuánto significa la ausencia de la Comparsa de Gigantes y Cebezudos de Pamplona en las calles la ciudad. Al finalizar la misa en el quinto peldaño de la Escalera de San Fermín, Ibon Laspeñas, presidente de la Comparsa, subió al altar y suscribió desde el micrófono: "Todo pasa y todo llega, sabias palabras de nuestro compañero Oscar Ekai, cuando estábamos ansiosos por salir; seguimos como entonces, pero ya vemos la luz al final del túnel: todo pasa y todo llega", arropó sus palabras la ovación de los asistentes, que volvieron a completar el aforo covid. Ekai, bailador de la reina europea, falleció en diciembre de 2019.


La parroquia situó junto a la imagen de San Fermín una réplica de los ocho gigantes de la Comparsa, un zaldiko, el kiliki ‘Berrugas’ y el cabezudo ‘Alcalde’, una composición singular con sus bailadores y portadores sentados en los primeros bancos de la capilla. Se confesó Javier Leoz en su homilía "muy gigantero", desde su pueblo, Cáseda, luego en Andosilla y en Peralta "especialmente", reparó después en "el intenso acervo musical y cultural de Navarra", en el que situó a la Comparsa de Pamplona, "cuyo origen se pierde en los siglos, primero en el Cabildo de la catedral, luego en el Ayuntamiento, ahora con las figuras de Tadeo Amorena". "Pero no serían nada sin el alma", dijo que los bailadores son "el corazón de los gigantes que, de repente, dejan de ser cartón piedra para cristalizar los sentimientos de Pamplona, que no entiende sus fiestas sin ellos". "Son un punto de referencia que jalona nuestra historia", apuntó. "Si utilizáramos el corazón y el alma y menos las vísceras, seríamos gigantes", añadió otra confesión el sacerdote: "Mi sueño como cura es ver a San Fermín en la calle".


Ofrecieron en el altar del santo el pañuelo del 5 de mayo, Javier Azqueta y Urko Aldaz, miembros de la Comparsa; el ramo, Javier Garayoa y Xabier Ollo. Y recibieron el pañuelo Miguel Gainza, Koldo Nicolás, Ismael Liras, Javier Izco e Ibon Laspeñas.


La eucaristía completó una vez más el aforo covid, ayer tarde, en la iglesia de San Lorenzo. Cantó el coro y la rondalla El Salvador. Y al final, llegó un emotivo momentico. La banda de gaiteros municipal con Martín Ariztimuño, Ekaitz Santacilia y Jon Oroz se situó detrás de la réplica de las figuras de la Comparsa e interpretó ‘Vals para Gigantes’, la pieza del maestro Turrillas que estrenaron en 2017, coincidiendo con el 75 aniversario de la fundación de esta banda y la de Txistularis.

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