Heterodoxo
Juanma Pedreño: “En Navarra hay 35.000 familias que no comen un segundo plato digno”
A este cocinero “friki, marciano y ángel sin alas”, como se autoproclama, le cortaron la luz de su restaurante de Arre cuando la crisis le arrolló en 2015. Pero de aquella oscuridad surgió otra luz, la asociación Sonrisas de comidas -ahora parada- que ha dado 7.000 menús a personas sin recursos


Actualizado el 14/03/2021 a las 13:00
¿Cómo nace Sonrisas de comida?
Mira, hay momentos en la vida en los que uno toca fondo. A mí me tocó hace cinco años.
¿Qué le ocurrió?
Me golpeó la crisis tan de cerca que hasta me cortaron la luz.
Del restaurante que tenía en Arre.
Sí. Yo tenía el restaurante Elordi de Arre. Como empresario y cocinero, en aquel momento tenía que pagar el préstamo, a los empleados, a proveedores... Pensé que lo último sería que me cortaran la luz. Pero no tardaron ni un mes. Pasé 8 o 10 horas que no sabía qué hacer. No podía hacer comidas, el congelador se me iba a estropear, no podía atender a clientes... Al final, llamé a un amigo y recuperé la luz. Y pagué todo lo que faltaba.
¿Y le dio un vuelco la vida?
Personal, familiar, profesional y económicamente. Entré en un túnel. Pasé tres meses en los que no podía estar solo.
¿Por lo que pudiese hacer?
Exacto. Hay gente que se tira al tren. Bueno, y esto lo digo con humor, yo me tiré a la maquinista. Y de esa situación salió Sonrisas de comida. Empecé con un mensaje en mis redes sociales que decía, “Ayúdame a ayudar”. Yo ponía una o dos comidas. Y la gente empezó a traerme lechugas, otros venían a echarme una mano...
¿Y el restaurante siguió abierto?
Sí, sí. Hasta el año pasado, hasta el inicio de la pandemia. Yo terminé por vender el restaurante a unos chinos. Trabajaba para ellos y me dejaban seguir con la asociación. Daba entre 18 y 20 menús diarios.
¿Y cuántas comidas ha dado con la asociación hasta el momento?
Más de 7.000. He repartido 25 palés de leche, 50.000 yogures, toneladas de legumbres... Y el 80% de lo que he cocinado era comida que iba a ir directamente a la basura.
¿Por qué?
Porque tenía una semana de caducidad. Era comida que no se podía vender pero que estaba en buen estado.
¿Y cuál era el perfil de los usuarios?
Gente como tú y como yo. A veces es cuestión de mala suerte. Mis primeras tres sonrisas de comidas las di en un contenedor.
¿En un contenedor?
Sí. Me contó una mujer de la red social que ella veía todos los días a las 4 de la madrugada a personas con pasamontañas rebuscando en los contenedores de un centro comercial.
¿Con pasamontañas para que no les reconociesen?
Claro. Por vergüenza. Yo ahí veía a mi hermano, a mi padre... Podía ser cualquiera. Así que les di una tarjeta a cada uno y les dije que dos días a la semana podían venir a mi casa a recoger comidas. Yo se lo preparaba en tuppers para que lo comiesen en su casa. Hay que tener empatía.
¿La historia más dura que ha vivido?
Pues un mendigo conoció lo que yo hacía con la asociación por un periódico que encontró. Se presentó en mi casa. Y cuando venía, comía conmigo, y le daba comida para un par de días. Venía de Madrid. Yo me sentía muy identificado con lo que había vivido. Había perdido el negocio, la familia...
¿Todo esto le alimenta a usted el espíritu?
Yo saco sonrisas al que las ha perdido. Hay muchas asociaciones que regalan comida. Yo quiero que la gente que venga a mi casa a por comida, se vaya con una sonrisa. Y a mí me lo han regalado todo, desde el logo, que lo hizo Katuki Saguyaki, hasta la comida.
“EN MODO AVIÓN”
¿Y ahora como está la asociación?
Ahora estamos parados, en modo avión. Esa es mi denuncia. El 12 de marzo del año pasado yo me entrevisté con Enrique Maya. Creo que es la última entrevista que el alcalde hizo sin mascarilla. Iba a cedernos un local en Mercairuña, pero llegó la pandemia.
¿Ahora qué pide?
Yo utilizo la lógica de un empresario solidario. Se tiran 3.000 kilos de comida diariamente. Y hay entre 35.000 y 40.000 familias en navarra que no comen un segundo plato digno. La idea es conseguir ese alimento y además enseñar a la gente a cocinar. Yo soy un navarro cabezón. Esto lo vamos a sacar.
¿También clases de cocina?
Sí. Ya tengo tres cursos pensados: cocina de pobres para estómagos ricos, la cocina de torpes y la cocina de la abuela. Hay un cuarto que tengo que pensado para padres e hijos.
Juan Manuel Pedreño (Pamplona, 1966) es un cocinero autodidacta. En 2015 creó la asociación Sonrisas de comidas, que cuenta con cerca de 50 empresas colaboradoras. Llegó a pugnar por la presidencia de Osasuna.
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