Marina Lameiro, la directora del documental sobre Berri Txarrak, abre el Festival Punto de Vista

La cineasta pamplonesa Marina Lameiro vuelve este domingo al Festival Punto de Vista con ‘Dardara’, película rodada durante la gira ‘Ikusi Arte Tour’ con la que la banda navarra Berri Txarrak se despidió después de 25 años en la música. Será la película inaugural de esta 15ª edición

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Marina Lameiro, la directora del documental sobre Berri Txarrak, abre el Punto de VistaJosé Antonio Goñi
Marina Lameiro, la directora del documental sobre Berri Txarrak, abre el Punto de Vista

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Ion Stegmeier

Actualizado el 14/03/2021 a las 06:00

Terminó el concierto y Marina Lameiro esperaba en el pasillo. Un montón de gente abrazaba y saludaba con emoción a los Berri Txarrak en el Navarra Arena. El virus no había cambiado aún nuestras vidas. “Se ha parado”, le decían por el pinganillo. “Gorka está saludando a otra persona”, le comunicaban inmediatamente. Acababan de sonar las últimas notas de Berri Txarrak, un grupo de Lekunberri que hacía giras mundiales y llenaba recintos de miles de personas cantando en euskera. Marina Lameiro también acababa algo en ese momento, había seguido a la banda en sus últimos conciertos por Japón, Estados Unidos, Alemania, y con las dos últimas noches de Pamplona ya tenía todo el material para hacer 'Dardara', la película que explica el fenómeno Berri Txarrak a través de los fans que tienen en todo el mundo. A Lameiro era un grupo que le gustaba de adolescente, pero luego admite que les dejó de escuchar. Cuando el grupo de Gorka Urbizu, David González y Galder Izagirre contactó con ella para este proyecto volvió a ponérselos, y comprobó la evolución que habían experimentado a lo largo de 25 años. Lameiro vuelve al Navarra Arena un año y cuatro meses después para hacer esta entrevista, y algo siente en el estómago.


¿Oye ecos de aquella noche?

No había estado desde entonces y no sabría cómo explicarlo pero es una mezcla de algo guay, de nostalgia y de pena, de “ostras, algún día volverá esto”, la vida normal. Da algo de vértigo.

En realidad si las entradas de aquellos conciertos no hubieran volado en horas, a lo mejor no hubiera habido película.

Sí, eso es lo que les hizo pensar al grupo en hacer una película, fue la chispa que lo provocó.

Las entradas para su película en Punto de Vista también volaron.

Sí. Pregunté hace unos días cuándo salían a la venta y me dijeron “Salieron ayer”. Avisé a amigos y familiares y ya estaban agotadas, antes de que se anunciara públicamente que salían a la venta.

Hay muchos documentales sobre músicos, pero usted le la vuelta a la cámara y más que en el escenario se fija en el público.

Las premisas que me pusieron era que fuese un homenaje a los fans y que yo tuviera libertad total. No me interesaban tanto las imágenes de fans como masa, sino ir a personas concretas y mostrar un poco la dimensión humana. El primer día ya tenía una intuición de que quería planos largos de rostros. Durante mucho tiempo grabé conciertos en el Nébula y otras cosas, pero claro, en un concierto vas a grabar a la banda, aunque de vez en cuando hagas un plano al público. Nunca había hecho el ejercicio de estarme dos horas mirando a tres personas diferentes y ver lo que pasa por esos rostros.

¿Y qué encontró?

Fue muy interesante ver a través del rostro de la persona que ve el concierto la imagen de lo que está pasando en el escenario. Es como una tercera imagen que no ves pero que está ahí, a través del rostro que es un espejo de lo que está viendo. Esa era la idea que quería explorar. No es algo que me haya inventado, mi referente era el corto de 1978 Ten minutes older (Diez minutos más viejo).

Que estuvo en Punto de Vista, por cierto.

Ah, puede ser. Yo lo conocí en el Master en Documental. Son diez minutos con un niño viendo una obra de teatro, y cómo pasan todas las emociones por su rostro. Yo dije: “Voy a buscar esto en el concierto”.

Hay uno de esos rostros que resulta increíble. Una mujer que acude al concierto en Tokio y lo vive muy intensamente. ¿Cómo puede emocionarse así una japonesa con una canción en euskera?

Más que la letra de la canción, que también está ahí, yo creo que es algo que a ella le lleva a un lugar íntimo, activa eso en ella. Para mí hay muchos detalles de ese plano que me encantan. Por ejemplo empieza Gorka a hablar y dice “This one is called Zertarako amestu” [Esta canción se titula Zertarako amestu (para qué soñar)], y todo el mundo que entiende lo que está diciendo hace un “¡Aaaaaah!”, pero ella no. No hablaba muy bien inglés. Empiezan los primeros acordes y entonces es cuando ella explota, como tres segundos más tarde que el resto, porque no había entendido lo que había dicho Gorka. Ese momento para mí fue muy especial.

Es que su cara expresa un montón de emociones. Si usted fuera directora de ficción y ella una actriz, ¿qué indicaciones le habría dado para que hiciera lo que hizo?

No se puede. Por eso a mí me gusta trabajar con lo real. No imponer una sensación, sino que surja. Yo ese día llegué al hotel y a lo mejor vi esas imágenes veinte veces seguidas y lloraba cada vez que lo veía. Me acuerdo que hay un momento que ella mira a cámara y yo pensé: “¡Mierda, ha mirado a cámara!”. Pero no, esa mirada está bien, es como que nos da permiso para mirarla. Si no, aunque tengas su autorización por escrito, puede resultar incluso obsceno estar metiéndote en una intimidad que no te corresponde. Esa mirada a cámara demuestra que ella sabe que está siendo filmada y que da permiso.

Tienen seguidores en Alemania, en Estados Unidos... hay gente que llegó a ellos de distintas maneras, incluso anecdóticamente.

Sí, un chico mexicano, Juan, los descubrió en Facebook creo que porque Playground o alguno de esos medios dio una noticia de una banda que había tocado para un solo espectador [lo hicieron en 2017 en Nantes]. Entonces se interesó, lo empezó a mirar, y luego me contó que escribió a David para preguntarle cómo tocaba algunos acordes, pensando que nunca le contestaría, y que David le contestó y le hizo muchísima ilusión. Esa dimensión humana es lo que le cautivó a él. De hecho en la película no se ve, pero el grupo en el que toca este chico con sus amigos se llama Zimelkor, por una canción de Berri Txarrak. Es bastante loco que cuatro chavales de un pueblito de México formen un grupo y le llamen como una canción de Berri Txarrak.

La película es también una cuenta atrás. ¿Cómo era el ambiente a medida que se iban acercando el último concierto?

Ellos fingían cierta normalidad. Hasta el último concierto veía que les daba pena pero el ambiente era tan bueno que no era consciente de la dimensión de lo que suponía para ellos emocionalmente. Ese último día sí. Fueron dos días muy especiales.

Haberlo hecho sin demasiado tiempo de planificar la película, ¿le estimula o lo hubiera hecho de otra manera con más tiempo?

No es que me estimule pero sí es la manera en la que mejor trabajo. A lo mejor me hubiera faltado un poco de tiempo para poder mirar sin grabar, pero me doy cuenta que las mejores secuencias, los mejores planos, lo conseguí al final, cuando ya conocía a la banda, cómo tocaban. En mi primera película, Young & Beautiful, también me pasó así, las mejores secuencias, los mejores planos, los más bellos, todo eso fue al final. Puede que haya faltado un poco más de tiempo de escritura, igual la parte de preproducción, haberla hecho con más tiempo. Yo tenía que estar grabando, escribiendo el guion para pedir ayudas, trabajando de rodaje y también con Itziar García Zubiri de Arena en la producción. Al final salió bien.

Rodaron en varios países, ¿la producción fue compleja?

Sí. Ahí está guay que tanto Arena Comunicación como Only in dreams se arriesgaron, que es algo que muchas veces no pasa en las producciones de este tipo. La película ha salido gracias a esa confianza. Si hubiéramos estado esperando las ayudas se habría pasado la gira y no habría salido.

La película entronca en cierta manera con su película Young & Beautiful, incluso con Enero, de su hermana Ione Atenea, al hablar del paso de los años.

Esas son las cosas que yo no puedo ver, porque es mi mirada, mi punto de vista y el lugar que ocupo en el mundo. A la vez es normal que sea compartido con mi hermana, porque durante muchos años hemos tenido el mismo entorno, los mismos valores... Eso es más lo que no pienso pero lo que me sale.

¿De donde les viene la vocación?

Es muy diferente. Yo lo tenía super claro. Desde el bachiller artístico ya estaba entre cine y diseño de moda, luego fue cogiendo más fuerza el cine. El interés de Ione era más por la fotografía. Hizo un master de fotografía y Bellas Artes. Pero yo hice el master de documental de creación y estaba super contenta, y ella en el de fotografía había estado a gusto, pero no había vivido la misma experiencia que yo en Barcelona. Entonces le animé a que lo hiciera, no tanto para que hiciera cine sino para aplicarlo a la fotografía. Pero de repente encontró su lugar, lo que le había faltado antes lo encontró ahí.

Young & Beautiful retrata una edad en la que hay que elegir un camino, y Enero el final de la vida. ¿'Dardara' estaría de algún modo en medio, en la madurez?

Puede ser. La verdad que no me lo había planteado, pero sí que veo esa conexión.

Gorka Urbizu dice que tiene miedo a no sentir las cosas como las sintió antes, que es también un poco la razón de decir adiós.

Sí. Gorka en todas las secuencias dice muchas cosas pero yo supongo que las que selecciono son las que a mí me llegan por algo. Una de las razones para dejarlo es que ¿qué es lo siguiente? Han llegado a un tope que ya no pueden traspasar. Entonces, ¿por qué seguir ahí? Me parece una decisión muy valiente, que es de lo que va la peli también. Es hacer caso a esa intuición.

¿Cómo es Urbizu?

Es una persona muy interesante que no sé si tiene una mente privilegiada, pero sí que tiene un impulso creativo que si no es la música, es escribir. Yo no soy nadie para valorar esto pero es alguien que necesita crear para vivir.

Él dice que tiene claro que todo esto que viven y recoge la película es la semilla de un recuerdo colectivo. ¿Su película queda también como legado?

Eso el tiempo lo dirá. Al final la película por un lado recoge parte de esa gira, pero además me gustaría pensar que es el reflejo de su tiempo, el tiempo en el que fue hecha. Esperemos que volvamos a vivir como antes, pero si no quedará para ver cómo se vivían los conciertos antes.

¿Punto de Vista era el lugar idóneo para el estreno?

Sí, me hace mucha ilusión volver a Punto de Vista. Es mi festival favorito, el que más disfruto. Igual hay festivales más importantes y con más glamour o más medios, pero yo donde más disfruto de ver películas es en este festival.

Veinticinco años por los cinco continentes
 


Formado en Lekunberri en 1994, el grupo Berri Txarrak ha tocado en los cinco continentes, incluyendo tours por Europa, Sudamérica y Oceanía junto a Rise Against, conciertos abriendo para Deftones o Sick Of It All… Actuaciones en grandes festivales como Hellfest (Francia), Fuji Rock (Japón), South By Southwest (USA), Canadian Music Fest (Canadá), Wilwarin (Alemania), Resurrection, Sonorama Ribera, Viña Rock, EHZ, Azkena Rock Festival, Bilbao BBK Live… así como varias giras por Reino Unido, USA, Australia y Asia. Asimismo, es la primera banda euskaldun en actuar en el antiguo Palacio de los Deportes de Madrid (WiZink Center, donde reunieron a más de 7.000 personas), lo que da a entender su transversalidad y poder de convocatoria, como ya lo demostrara en su última gira al reunir más de 20.000 personas en Kobetamendi (Bilbao) o agotando en 24 horas todas las entradas para dos sold outs en el Navarra Arena. Fue la primera banda en conseguirlo. En 2019 realizó su gira de despedida 'Ikusi Arte Tour', cuyos últimos conciertos recoge la película Dardara, tras la cual iniciaron un parón indefinido.

El grupo cuenta con nueve discos de estudio más un recopilatorio. Con más de mil cien conciertos a sus espaldas (una media de 44 conciertos al año, uno cada ocho días), la banda consiguió hacerse un hueco en la escena internacional siempre fieles a su lengua materna, el euskera.

Banda decisiva para entender el devenir del rock en euskera en este siglo, Berri Txarrak (que significa Malas Noticias), ha trabajado con varios de los mejores productores en su discografía como Steve Albini (Nirvana, Pixies...), Ross Robinson (The Cure, Korn...) o Bill Stevenson (Black Flag, Descendents, NoFX...) entre otros, demostrando una amplitud de miras que, partiendo del rock más contundente, los ha llevado a crear una paleta de influencias cada vez más diversa que escapa a cualquier etiqueta y es capaz de emocionar a base de una actitud y entrega incontestable. Entre los colaboradores de sus discos hay gente como Tim McIlrath (Rise Against) o Matt Sharp (Weezer, The Rentals).

“Berri Txarrak ha sido un grupo underground más que lucha por hacerse un hueco”, apunta el cantante, Gorka Urbizu. “Para muchos es algo que nos hacía especiales, ese contraste entre tener la comodidad de ser un grupo “grande” aquí, pero tener el hambre de salir fuera a batirnos el cobre (no muchos lo hacen). Creo que la película también recoge ese espíritu de Berri Txarrak. Somos Nantes y somos Kobetamendi”, añade.

DNI


Marina Lameiro Garayoa (Pamplona, 1986) es licenciada en C. Audiovisual y Máster en Documental de Creación del IDEC-Pompeu Fabra y Posgrado en Montaje Audiovisual por la misma universidad; artista residente durante un año en el Collaborative Studio (CoLab) del centro de arte documental UnionDocs de Nueva York. Marina produce, escribe y dirige varios documentales como Young & Beautiful (2018), Premio Especial del Público en Punto de Vista. Anteriormente, había realizado varios cortos como 300 Nassau. En 2017 cofunda con su única hermana, Ione Atenea, y Garazi Erburu Hiruki Filmak para impulsar películas de directoras, como Enero o 918 GAU.

'DARDARA'


Dirección, guion y dirección de fotografía: Marina Lameiro

Dirección de producción: Itziar García Zubiri

Producción ejecutiva: Pablo Iraburu, Igor Otxoa

Música: Berri Txarrak

Montaje: Diana Toucedo

Postproducción: Nuria Pérez Martínez, Miguel García Iraburu

Diseño gráfico: Álvaro García Echeverría

Sonido directo: Miguel Gcía. Iraburu

Mezcla de sonidos: Iosu González

Una producción de: Arena Comunicación y Txalap.art, en colaboración con Only in Dreams

Con la participación de: EiTB Media, Gobierno de Navarra, Fundación Caja Navarra, Fundación La Caixa y el Instituto Etxepare

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