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Pamplona en blanco y negro

“Quien hambre tiene, con pan sueña”

Dentro de la serie ‘Pamplona de Noche’, Diario de Navarra visitó de madrugada, hace 65 años, una panadería y comprobó que “comer pan es más sencillo que hacerlo”

Una panadería de Pamplona, en plena tarea, en noviembre de 1955.
Una panadería de Pamplona, en plena tarea, en noviembre de 1955.
Archivo/Galle
Actualizada 25/11/2020 a las 06:00

Sencillo.

“¿Ve usted?”

“Yo veo mucho, pero no entiendo nada. Miro cómo elaboran la masa, cómo fermentan y cómo realizan la cocción. Son las etapas de la fabricación del pan. Veo algunas máquinas y otro aparato raro.

¿Qué es?”

“La divisadora. Secciona la masa en treinta bollos”.

Son retazos del reportaje publicado en este periódico el 4 de noviembre de 1955, hace ahora 65, dentro de la serie ‘Pamplona de Noche’. Titulado ‘El pan nuestro de cada día’, lo firmaba Joaquín de Goñi, que se desplazó, acompañado del fotógrafo Galle, a una panadería pamplonesa, de madrugada, con el fin de escribir una información sobre el proceso de elaboración del pan. La conclusión fue clara: “Comer pan es sencillo, hacerlo, no tanto”.

Llegaron a la panadería, “una cualquiera de la ciudad”, apunta sin especificar de cuál se trata, sobre las tres y media de la mañana. Trabajan en ella una veintena de hombres que daban forma a ese sabroso pan que llegaba a las casas cada mañana. “Para untar el aceitillo de la chuleta, la salsa negra del chipirón, el caldo del tomate y para el chocolate crudo”, describía el periodista. “Pienso que quien tiene hambre con pan sueña”, indicaba a continuación y precisaba que el pan era el mejor manjar para quien no tenía churros, para poderlo mojar en café con leche o en el chocolate caliente. “Pienso que quien hambre tiene con pan sueña”, acuñaba el reportaje. “Son las 4 de la mañana, hora quieta, apacible, para ir al dormir”, se despedía el periodista, “con el traje blanco de harina”.

Por aquellos años, el pan costaba entre 6 y 7 pesetas por kilo y los había de distintos tamaños y pesajes. Un bollo de 250 gramos se vendía a 1,5 pesetas.


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