Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Plaza de Toros de Pamplona

La Plaza de Toros de Pamplona abre sus puertas a los visitantes por primera vez en julio

Por primera vez en julio y en plenas fechas sanfermineras, la Plaza de Toros de Pamplona desvela sus secretos más íntimos. Este año las visitas guiadas se han retrasado por el estado de alarma y acaban de retomarse

Foto de Verónica San Baltasar Cerrando fotografiando a su marido Jesús Mañez Rivera y a sus hijas Laura y Carmen Mañez San Salvador, junto al patio de caballos.
Verónica San Baltasar Cerrando fotografía a su marido Jesús Mañez Rivera y a sus hijas Laura y Carmen Mañez San Salvador, junto al patio de caballos.
Actualizada 11/07/2020 a las 06:00

Un recorrido cargado de nostalgia. Para los más taurinos y también para quienes saben que el toro sigue siendo símbolo de las grandes fiestas por excelencia, las que hoy no se celebran pero cuya esencia sigue despertando cada mañana entre sueños idealizados. Un coso, con arena fina, limpia y sin restos de pisadas. Un óvalo perfectamente trazado que sirve de guiño para quienes saben que la carrera no termina en el callejón. Ni tampoco en toriles. Sanfermines es una competición de fondo donde la nostalgia nos empujará a 2021, donde la responsabilidad debe soplar a favor de los nueve días más especiales del año.

Precisamente en esta contienda, la Plaza de Toros de Pamplona se eleva en vertical, hacia un cielo infinito cargado de posibilidades. En su primera edición con las puertas abiertas en el mes de julio, los responsables de atender a visitantes y locales para desvelar los secretos mejor custodiados saben que necesitan de la confianza de la gente, incluso más, si cabe, de los de casa. Las visitas guiadas, cuya recaudación tratará de paliar el ‘agujero’ causado en la Misericordia, trasladan al visitante a una aventura de 45 minutos donde explicaciones y audiovisuales se entremezclan en correspondencia a un viaje interesante.

Desde las 10.30 horas y hasta las siete de la tarde, la posibilidad de acceder al interior existe. En tramos de 10 minutos y con todos los protocolos cumplimentados, las indicaciones se cuentan en once idiomas, incluso existen códigos QR para descargarse en cada dispositivo móvil.

COMPLICADO

Y aunque falta esa afluencia continua de un mes de julio atípico en todos los sentidos, la travesía comienza desde que se atraviesa el umbral. Y lo hace a través de un vídeo del encierro, con imágenes actuales y también en blanco y negro. Con el peligro de antes y la adrenalina de ahora. Proyectado sobre tres paredes, la inmersión es plena. “La música es muy potente, al igual que las imágenes. Te meten perfectamente en lo que es el encierro”, explica Isaura Fernández, responsable de las visitas guiadas.

Incluso el recorrido, marcado de principio a fin y sin opción a equívocos, ofrece posibilidad de diversión a los más pequeños. “Pueden meterse en las gateras del callejón para ver qué hay, sentir el ruedo, ver los corrales...”, añaden desde la Plaza de Toros. Dos audiovisuales más acompañan a la visita, además de una maqueta y decenas de detalles colocados en corrales, chiqueros... “Ahora, con la covid 19, hemos tenido que cambiar algunas cosas, como los toritos de ruedas y los capotes”, cuenta Isaura.

Con un precio que oscila desde los 6 euros para los adultos y llega hasta la gratuidad de los menores de 6 años, desde la Misericordia entienden que por la Cultura hay que apostar. “La gente de Pamplona piensa que conoce la Plaza, pero no es así. Siempre se puede ver más, aprender más”, sostiene Isaura, animando a la gente de ‘casa’ a formar parte de la oferta.

INTERÉS CULTURAL

Y así, entre mascarillas, geles y la distancia de seguridad, dos amigos de Segovia que no han querido decir no a estos Sanfermines tan extraños. “Solíamos venir 5 días a los encierros, al ambiente... y este año decidimos que con un par nos bastaba. Quizá para ver Pamplona de otra manera, para hacer cosas diferentes”, manifestaban Jaime Barras y Miguel Bermejo. Fueron los primeros turistas en adquirir sus tiques en la mañana de miércoles. Apenas eran las once y sus ojos ya enfocaban en dirección al graderío. A la ebullición en circunstancias cambiantes. “Es raro todo”, asumen sin dejar de tener confianza en disfrutar de cada paso. Como también lo hacía el jueves Verónica San Baltasar junto a su marido Jesús Mañez y sus hijas Laura y Carmen.

Y como en todo, sorpresas. Al comprobar la pendiente del callejón, la grandeza del interior de la Plaza, lo estrecho de la entrada... “No hace falta irse lejos para descubrir la belleza”, insistía Isaura mientras cruzaba los dedos para que el verano nos permita seguir circulando con el timón de la cautela y, poco a poco, los grupos y las visitas vayan engordando la lista. Un avance que todos imploramos. En alto o en silencio.

Etiquetas

Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE