En primera persona

Ekaitz Crespo Merino, rescatista navarro de 19 años en el doble terremoto de Venezuela: "Solo pensaba en las  personas que seguían sepultadas"

Estudiante de primero de Enfermería y voluntario de la delegación navarra de la ONG IAE Rescue, participó el 27 de junio en su primera misión humanitaria tras el doble terremoto que ha dejado en Venezuela más de 6.000 fallecidos y 29.000 desaparecidos

AUTOR:IVAN BENITEZ FECHA: 01/09 Persona: Ekaitz Crespo LUGAR: Sarasa TEMA: Rescatistas
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José Crespo Merino entrena con la ONG IAE Rescue desde hace más de un añoIván benítez
AUTOR:IVAN BENITEZ FECHA: 01/09 Persona: Ekaitz Crespo LUGAR: Sarasa TEMA: Rescatistas

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Iván Benítez

Publicado el 13/09/2026 a las 16:57

Ekaitz Crespo Merino tiene 19 años, estudia primero de Enfermería en la Universidad de Navarra y, pese a su juventud, ya sabe qué se siente al buscar personas bajo los escombros de una ciudad arrasada por un doble terremoto. Desde hace algo más de un año se entrena como rescatista con la ONG IAE y el pasado 27 de junio llevó a cabo su primera misión, apenas tres días después del devastador doble seísmo que sacudió Venezuela, con magnitudes de 7,2 y 7,5. La catástrofe ha dejado, según las cifras todavía provisionales de agosto, 6.125 fallecidos y 60.992 personas atendidas en hospitales.

¿Qué le decían los veteranos del equipo? 

En el coche, cuando íbamos hacia Madrid, ya empezamos a hablar. Luego, en el hotel, en el aeropuerto, en el avión... Te van contando cosas y tú vas escuchando. Te estás preparando para algo que no sabes cómo va a ser. Realmente no tienes ni idea de lo que te puedes encontrar. 

¿Qué consejos le dieron? 

Sobre todo, saber cuándo necesitas aislarte, pero sin aislarte demasiado. No tragártelo todo. Hablar de lo que estás viviendo. 

Después de un año de entrenamiento, ¿se sentía preparado? 

Habíamos preparado bastante el trabajo con cuerdas: bajar una camilla desde una segunda o una tercera altura, cosas así. Y luego allí no hicimos nada de eso. En cambio, todo el tema de los sensores, saber cómo funcionan, cómo conectarlos, los monitores, las baterías... Eso sí fue útil. La formación sirve, pero no elimina la incertidumbre. Por muy preparado que te veas, puedes llegar allí y no ser capaz de hacer nada porque te ves sobrepasado. 

¿Recuerda el momento en que vio por primera vez la dimensión de la catástrofe? 

Fue al llegar. Íbamos hacia La Guaira y empezamos a ver los derrumbes. Veías a gente durmiendo en la calle y era como: ya está, ya estás aquí. Hasta ese momento todo había sido un viaje: preparativos, aeropuertos, conversaciones, expectativas. De repente, la emergencia estaba delante. Montamos el campamento, conseguimos transporte y ese mismo día salimos a trabajar. Sería aproximadamente media tarde. La primera jornada terminó al amanecer. Era como un sueño, pero real. 

¿Cómo se protegía emocionalmente? 

No lo relacionas con tu vida diaria y, a mí, por lo menos, eso me lo hacía más fácil. Estás allí, lo estás viendo, pero no es tu casa, no es tu ciudad. Creo que eso te protege.

¿Qué fue lo que más le impactó? 

Me impactó ver los edificios derrumbados. Solo pensaba en la cantidad de personas que podían haber vivido allí y que seguían sepultadas. 

¿Empatizamos realmente con quienes la están sufriendo? 

Hay gente que lo ve y piensa en las personas, en lo que están pasando, y que, si pudiera ir a ayudar, iría. Pero también hay otra mirada. Hay gente a la que le llama más la atención el morbo y luego sigue con su vida.

 ¿Ve ahora de otra manera una catástrofe cuando aparece en las noticias? 

Sí. Antes podía quedarse en el titular. Ahora lo veo y pienso: “¿Cómo habrán hecho esto? ¿Quién habrá ido? ¿Cuántos habrán movilizado?”. Me fijo en los equipos, en la organización, en los rescates, en cómo se accede a la zona, en qué medios se han desplegado. Lo analizas de otra manera. 

Su padre, José Crespo, es técnico de emergencias; su madre, Ainhoa Merino, enfermera. Las emergencias han formado parte del paisaje familiar. 

Sí. Hasta el punto de que alguna vez mi padre apareció con una ambulancia a la salida del colegio. (Ríe). 

Sin embargo, no eligió Enfermería desde el principio. 

No. Primero empecé Ingeniería y no funcionó. El voluntariado que hacía en Cruz Roja terminó acercándome de nuevo a aquello que había visto siempre en casa. Al final vas descubriendo que te gusta el trato con la gente, ayudar, el ámbito sanitario... Lo tienes en la sangre.

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Ekaitz Crespo junto a Roma, perra a la que están adiestrando para formar parte del equipo de rescateiván benítez
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