En primera persona

El retraso en la reparación del ascensor del edificio incendiado en Ardoi agrava la salud de dos hermanos con una enfermedad degenerativa: "Estamos perdiendo citas médicas..."

El administrador comunica a la familia que las obras del ascensor comenzarán el 13 de julio, después de más de veinte días de encierro provocados por el incendio del edificio, ocurrido el 1 de junio

AUTOR: IVAN BENITEZ FECHA: 24/06 LUGAR: ARDOI TEMA: ENCERRADOS, SIN PODER SALIR DE CASA POR LA FALTA DE ASCENSOR Y A 31 GRADOS, EN EL EDIFICIO QUE SE QUEMÓ EN ARDOI
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Ioseba Nuin, fisioterapeuta de EM Navarra atiende a uno de los dos hermanos en la viviendaiván benítez
AUTOR: IVAN BENITEZ FECHA: 24/06 LUGAR: ARDOI TEMA: ENCERRADOS, SIN PODER SALIR DE CASA POR LA FALTA DE ASCENSOR Y A 31 GRADOS, EN EL EDIFICIO QUE SE QUEMÓ EN ARDOI

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Iván Benítez

Actualizado el 03/07/2026 a las 16:23

La familia de Latifa seguirá atrapada en su vivienda, al menos, hasta el próximo 13 de julio. Ese día está previsto que comiencen las obras para reparar el ascensor del edificio de Ardoi, en Zizur Mayor, inutilizado desde el incendio declarado el pasado 1 de junio. Así se lo ha comunicado el administrador de la comunidad a los vecinos, que les ha informado de que los trabajos se prolongarán previsiblemente hasta el 17 de julio. Si se cumplen esos plazos, será entonces cuando la familia pueda volver a salir de casa.

El aviso llega una semana después de que este periódico diera a conocer la situación que atraviesan Latifa y sus tres hijos. Desde que abandonaron el recurso residencial al que fueron trasladados, permanecen encerrados en su vivienda porque el ascensor continúa averiado. Dos de ellos, Khalid, de 27 años, y Abdellah, de 22, padecen distrofia muscular de Duchenne y permanecen postrados en camas articuladas.

Llevan más de 20 días encerrados porque el fuego dejó inutilizado el ascensor

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Llevan más de 20 días encerrados porque el fuego dejó inutilizado el ascensorIván benítez

La espera ya está teniendo consecuencias sobre su salud. El fisioterapeuta que les atiende en la Asociación EM Navarra ha constatado que ambos hermanos están perdiendo movilidad y capacidad respiratoria como consecuencia del confinamiento forzoso. Uno de ellos sufrió recientemente un episodio de dificultad respiratoria y ambos necesitan recuperar cuanto antes la actividad física y los ejercicios respiratorios que realizaban en el centro de día.

La historia de esta familia comenzó a hacerse visible tras el incendio que obligó a evacuar el edificio. Aquel 1 de junio, Latifa se negó a abandonar la vivienda sin sus hijos. Mientras el humo invadía el rellano y apenas podía mantenerse en pie, varios vecinos entraron en el piso para rescatar a Abdellah, que tuvo que ser evacuado sin el respirador del que depende día y noche. Después lograron sacar al resto de la familia.

Tras pasar unos días en un recurso residencial, decidieron regresar a su vivienda al comprobar que el centro no podía dar respuesta a las necesidades de toda la familia. El hijo menor, Ishak, de 12 años, no podía permanecer allí y se veía obligado a pasar las noches separado de su madre y de sus hermanos. Ante esa situación, optaron por volver a casa. Desde entonces, el ascensor averiado los mantiene confinados en el salón. Las sillas eléctricas permanecen inmovilizadas junto a la escalera y los dos hermanos llevan semanas sin poder acudir al centro de día ni salir a la calle.

Latifa, de 47 años, dedica las veinticuatro horas del día al cuidado de sus hijos. Les cambia de postura para evitar úlceras, controla su respiración, les administra la alimentación mediante sonda y realiza con ellos ejercicios respiratorios. Ishak también participa en los cuidados diarios y ayuda a su madre en todo lo que puede.

Cuando este periódico visitó la vivienda, el termómetro superaba los 33 grados en el interior. Khalid y Abdellah reconocían que lo que más echaban de menos era algo tan sencillo como volver a recorrer las calles con sus sillas eléctricas. "Sus cuerpos han cambiado desde que están encerrados", lamentaba entonces Latifa.

Ahora la familia conoce, por fin, una fecha para el inicio de las obras. Sin embargo, la espera prolongará todavía varios días más un encierro que ya supera las tres semanas y cuyas consecuencias sobre la salud de Khalid y Abdellah ya son visibles. Cuando el ascensor vuelva a funcionar, ambos habrán pasado más de un mes sin poder salir de casa, acudir al centro de día ni asistir con normalidad a sus consultas y tratamientos.

La noticia del retraso ha caído como un nuevo golpe para la familia. Abdellah la recibió este viernes por la tarde y así respondió a este periódico a través del dispositivo de seguimiento ocular con el que se comunica: "Por favor, necesitamos una vivienda en una planta baja para poder vivir dignamente. Esto es lo más importante. Pero, además, estamos perdiendo citas médicas y muy importantes. Tenemos derecho a respirar aire fresco. Queremos seguir viviendo".

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