Pamplona

Nuevos migrantes sin alojamiento en Pamplona: "No tengo casa y duermo cada día en la calle"

Llevan semanas así: pasan el día por la vuelta del Castillo y pernoctan en tiendas de campaña en la calle Tudela. Pamplona afirma que servicios sociales está al corriente

Los migrantes, en las inmediaciones de la estación de autobús
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Los migrantes, en las inmediaciones de la estación de autobús

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Noelia Gorbea

Publicado el 13/05/2026 a las 05:00

Un grupo conformado por una docena de personas procedentes de Malí permanece desde hace semanas en Pamplona sin haber conseguido todavía un lugar estable donde vivir. La situación salió a la luz después de que una vecina se interesara por ellos al verles de manera habitual en las inmediaciones de la Plaza de los Fueros y les facilitara el teléfono del Punto de  Información para personas  Migradas (PIM) para tratar de buscar ayuda.

Desde la entidad se contactó hace unos días con Cruz Roja para conocer cuál era su situación. Según trasladó la organización, estas personas se encuentran en lista de espera para acceder a un programa de asilo; un recurso que actualmente “se encuentra saturado y con dificultades para absorber nuevas incorporaciones”. Aunque no se concretó una fecha exacta para su entrada en el sistema, la respuesta recibida apuntaba a que no parecía una solución inmediata. O así entienden quienes tratan de ayudar a este grupo de africanos.

Entre las personas del grupo, una de ellas lleva alrededor de dos meses en Pamplona, mientras que otra, con la que se ha podido mantener más contacto, calcula que lleva aproximadamente un mes en la ciudad. Durante este tiempo han tratado de encontrar algún recurso de alojamiento temporal, aunque sin éxito estable.

SOLUCIONES

También se les recomendó acudir al punto de información del Gobierno de Navarra para solicitar ayuda. Allí pidieron alojamiento y se les facilitó el teléfono del albergue de Trinitarios. Sin embargo, al contactar con el recurso únicamente había una plaza disponible y solo para un periodo de tres días, una solución insuficiente para el conjunto del grupo.

Desde el consistorio recalcaba el concejal Endika Alonso que  “no es un asentamiento” y que la situación está siendo seguida tanto por Policía Municipal como por varios trabajadores sociales, que mantienen contacto y seguimiento. Añaden, además, que suelen permanecer en la zona sobre todo durante las tardes (aunque muchos vecinos insisten en que también están por las mañanas junto a la estación de autobuses) y niegan que exista una instalación estable o permanente en el lugar.

Sea como sea, lo cierto es que pernoctan bajo los porches de la calle Tudela, en diversas tiendas de campaña que les han prestado para evitar que tengan que pasar las noches al raso.

Harouna, migrante: "Salí de mi país por la guerra,  porque era realmente sangrienta"

Tiene 23 años y ya conoce de primera mano qué significa no tener casa. Es la vivencia de Sokhona Harouna, natural de Mali. “Ahora mismo estoy viviendo en la calle, llevo un mes, y lo hago junto a otras personas que están en una situación parecida a la mía”, explica en francés.

El joven tuvo que huir por la guerra (un conflicto armado en curso que comenzó en enero de 2012 entre las partes norte y sur del país africano). “La situación allí era muy dura, muy violenta y muy sangrienta”, especifica. “Había inseguridad y miedo constantes y sentía que no podía seguir viviendo allí”, añade. Por eso, Sokhona Harouna emprendió viaje hasta España, buscando “un lugar seguro” y una oportunidad para empezar de nuevo.

Una vez en Pamplona, se puso en contacto con Cruz Roja y se registró para solicitar ayuda y poder entrar en el programa de asilo. “Nos dijeron que estamos en lista de espera y que nos llamarán, pero no sabemos cuándo será”, aclara. Mientras tanto, tanto él como sus compañeros siguen esperando una respuesta y un lugar donde poder estar tranquilos. “La situación es difícil porque estamos teniendo muchos problemas con la policía y no sabemos dónde ir. No tenemos estabilidad”, comparte el maliense.

Moussa, migrante: "No tengo casa y duermo cada día en la calle"

Afirma no tener fuerzas, estar cansado de no saber dónde ir y, como es evidente, de dormir en la calle cada noche. Moussa tuvo que huir de su Malí natal por la guerra. De la misma manera que sus compañeros, está a la espera de una solución que le aligere la situación en la que se encuentra. A sus 38 años cuenta que tiene claro qué tres cosas le pediría al Ayuntamiento de Pamplona: primero, ayuda para dejar de dormir en la calle Tudela. “La segunda petición sería poder acceder a un abogado para que me ayudara con el proceso de inmigración y, por último, le pediría tener la oportunidad de estudiar español para trabajar”, enumera en francés, su lengua natal.

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