Tribunales
Juzgados por insultos y amenazas homófobas junto al cementerio de Pamplona: "Venían como energúmenos"
La fiscal pide 3 años de cárcel para cuatro jóvenes por llegar a perseguir con el coche al denunciante, aunque ellos lo niegan y piden la absolución: "No hicimos nada de eso"


Publicado el 13/05/2026 a las 05:00
Cuatro acusados fueron juzgados este martes 12 de mayo por haber insultado y amenazado a un joven por su condición sexual en una zona próxima al cementerio de Pamplona, lugar habitual de encuentro de personas homosexuales. Los procesados, unos estudiantes de 18 a 20 años cuando ocurrió el suceso, lo negaron todo y apuntaron a los ocupantes de otro vehículo que vieron marcharse a toda velocidad. La víctima, por su parte, resaltó el miedo que pasó ante los insultos y la persecución en coche que sufrió: “Venían como energúmenos”.
Los hechos juzgados en la Sección Segunda de la Audiencia ocurrieron la madrugada del 9 de noviembre de 2024. La fiscal aplica la agravante de discriminación por orientación sexual y pide para cada uno de ellos 3 años de prisión por un delito contra la integridad moral y otro de amenazas. La acusación particular lo deja en 12 meses y la defensa solicita la absolución o, en su caso, la pena mínima con la atenuante de reparación del daño, ya que han abonado 3.000 euros para una posible indemnización.
Aquel día, en torno a la medianoche, el denunciante se dirigió a este lugar “de quedada” (un espacio cruising) en busca de relaciones sexuales. Se bajó del coche y, mientras esperaba la llegada de alguien, oyó gritos de «¡maricón, maricón!» procedentes de un vehículo que se aproximaba. “Me asusté y me fui corriendo al coche. Me quedé rezagado en el asiento, para que no me vieran. Pero aparcaron por detrás y arranqué para irme . Vi que me seguían por detrás, muy de cerca. Di una vuelta al parking principal del cementerio y ahí me crucé con el coche y vi que eran unos chavales. En cuanto pude cogí la salida a la variante”, relató. Desde allí llamó a la policía. Aseguró que pasó “muy mal”, que en esos días además se celebraba el juicio de Samuel Luz, el joven coruñés asesinado de una paliza por su condición sexual. “Ese era el run-run que yo tenía...”. A la ansiedad padecida en los siguientes días se le unió el miedo a volver a ese lugar, del que resaltó su carácter simbólico por ser un conocido punto de encuentro entre hombres para mantener relaciones.
"NO HICIMOS NADA DE ESO"
Los acusados negaron estar al tanto del significado del lugar y defendieron su inocencia. “No hicimos nada de eso”, se exculparon. Relataron que esa noche cenaron en el Soto de Lezkairu y que después se dirigieron a la trasera del cementerio “a pasar la noche”. “Solemos ir a sitios tranquilos. Otras veces vamos a Ezkaba. Cogimos unos refrescos y unas chuches en una tienda de Pío XII y fuimos allí”. Cuando llegaban, aseguraron, se cruzaron con “un coche oscuro de color granate” que salía de allí “ con “las luces largas y de forma temeraria”. “Era un Volkswagen Passat viejo”, dijo uno. “Iban haciendo el tonto”, resaltó otro, apuntando a los ocupantes de ese turismo como posibles autores de los hechos enjuiciados. Aparcaron junto a un aquavox y se apearon. “Estuvimos bebiendo los refrescos, hablando de la vida, jugando al móvil...”, declararon.
Al poco, vieron pasar una furgoneta blanca en “actitud hostil”, por lo que decidieron marcharse. Fue entonces cuando los interceptó una patrulla de la Policía Municipal, que había acudido avisada por el denunciante. “Nos identificaron, nos hicieron pruebas de alcohol y drogas y ya está. No nos dijeron nada de insultos homófobos”, afirmaron. Negaron haber realizado una maniobra evasiva al ver a la policía. “Dimos la vuelta porque la carretera es estrecha”.
La furgoneta blanca de la que hablaban es una prueba clave para las acusaciones. La conducía otro varón que había acudido en busca de relaciones. Al llegar, contó, se cruzó con el denunciante, que ya se iba, y vio a un grupo que le llamó su atención. “Iban como a hurtadillas, sigilosos. Me di la vuelta para avisar a la gente del cruising, porque ya se veía que no iban con intención de hablar o conocer gente, pero no vi a nadie”. Aseguró que se trataba de los cuatro acusados. Pasó varias veces, para que “vieran que era una zona de tránsito y se fueran”, e incluso realizó una fotografía a su vehículo, que resultó ser el que luego paró la policía con los acusados.
Un agente de la Policía Municipal resaltó que el lugar es “una zona de relevancia” para el colectivo LGTBI+ y contó que ese año hubo otras dos denuncias en el lugar.
PIDEN MAYOR PROTECCIÓN
Con motivo del juicio, el colectivo Ehgam de Navarra convocó una concentración. Además de apoyar al denunciante, denunciaron que el año pasado se duplicaron el número de incidentes contra la diversidad sexual y de género en Pamplona, según el último informe del observatorio LGTBIfobia. Aseguraron que con el juicio de ayer no buscan penas de prisión ni ejemplarizantes, sino “medidas reparativas”, y pidieron una mayor protección en los espacios de socialización. “Se están convirtiendo en espacios inseguros , en espacios de odio y las autoridades no han sido capaces de garantizar la seguridad”. Enfatizaron en que no se puede permitir que la gente “amedrente, coarte e insulte a personas LGTBI”.