Accidentes
Madre de una víctima de Cuatrovientos: "El dinero alivia, pero preferiría que mi hija volviera a ser como antes"
El Tribunal Supremo ha confirmado unas indemnizaciones millonarias a la pareja atropellada en Pamplona en 2020. Sufren secuelas severas


Publicado el 25/04/2026 a las 05:00
El Tribunal Supremo ha puesto fin esta semana al proceso judicial de uno de los accidentes con heridos más traumáticos de los últimos años en Navarra, el de una pareja que la tarde del 10 de febrero de 2020 caminaba por la acera en Cuatrovientos y fue arrollada por un conductor drogado que se salió de la carretera sin carné ni ITV. Neil Vargas, de 31 años entonces, y su novia, Yecenia Maricela Carvajal, de 30, sufrieron heridas gravísimas que les han dejado secuelas muy severas. El acusado ya aceptó en 2022 cuatro años de prisión, por lo que el Alto Tribunal solo se ha pronunciado sobre la indemnización de la aseguradora, confirmando que a ella le corresponden más de 2 millones y a él más de 1,7. “El dinero nos alivia un poco la vida, pero me hubiera gustado que mi hija volviera a ser como antes y no tener ni un duro. Las secuelas las tendrá de por vida”, expresa al teléfono su madre, Florinda Cali, desde Estocolmo (Suecia), donde vive con su marido y su hija.
En ese “antes”, la pareja llevaba siete años y planeaba su boda en la Macarena de Sevilla, donde se habían conocido. Neil, natural de Perú, era un ingeniero industrial que trabajaba desde 2017 en la capital navarra y ella, originaria de Bolivia, había estudiado Administración y Finanzas y Derecho, y había vuelto de Londres, donde preparaba oposiciones.
Tras el accidente estuvo ingresada casi un año en Pamplona, otro más en Sevilla y un tercero en hospitalización ambulatoria. Después de estos tres años, y con el juicio ya celebrado en Pamplona, madre e hija se trasladaron a Estocolmo, donde vivía hasta el accidente el matrimonio y donde se había quedado el marido trabajando.
“Seis años después, el accidente nos ha cambiado la vida, a Yecenia y a la familia”, sigue Florinda. Las secuelas son muchas. Físicamente, por ejemplo, un brazo “no maneja” y una pierna la mueve con mucha dificultad, por lo que necesita bastón. También tiene afecciones cognitivas. “No puede leer, tengo que leerle las cosas y explicárselas. Le cuesta hablar, no articula bien las palabras. Se frustra y nosotros nos frustramos. Sobre todo su padre y yo, que estamos con ella día a día: nos frustramos y lloramos. Intentamos llevarlo de la mejor manera posible”. El accidente también se llevó los planes de boda con Neil, que vive en Sevilla.
El día a día de Florinda gira hoy en torno a Yecenia. “Por la mañana tenemos que llevarla a sus terapias (acude a fisioterapia, logopedia y psicólogo), luego la recogemos y por la tarde estamos con ella y la sacamos a andar”. Los médicos les dicen que “la ciencia avanza”, pero el pronóstico es que necesite tratamiento de por vida para mantener su estado actual. “Habrá mejorado un 2% con respecto al juicio en Pamplona”, dice sobre la vista celebrada en octubre de 2022. Fue cuando el acusado se limitó a aceptar un acuerdo de 4 años de prisión. No pidió perdón. Ni él ni su madre, propietaria del vehículo. “No se acercaron a nosotros, que hubiera sido lo más correcto humanamente, no tuvieron esa sensibilidad. No pasa nada, allá ellos con su conciencia”.
PENAS MÁS SEVERAS
Pero la familia de Yecenia mira más allá y desea que su caso sirva para ayudar a otras personas que puedan verse en su situación. De entrada, el Tribunal Supremo ha abierto en la sentencia la posibilidad de indemnizar por encima del baremo de tráfico, lo que podrá servir en otros casos. Florinda también reclama una mayor dureza en las condenas por accidentes de tráfico con circunstancias agravadas. “Me gustaría una ley que quite totalmente el carné de conducir o que tenga un castigo más severo. Entiendo que hay accidentes por fallos mecánicos, pero esto fue por la imprudencia de un tipo. Arruinaron la vida de dos familias. Este tipo va a salir de la cárcel, o ya salió, no lo sé, y va a vivir su vida. En cambio mi hija no vive lo mismo que podía vivir antes: antes podía viajar, disfrutar de la vida... ahora tiene que vivir con nosotros”.
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Durante la entrevista se escucha la voz de una de las tres hermanas de Yecenia, Sara, que llega vía altavoz desde Londres, donde vive. “Todo esto nos ha unido más como familia”, destaca. También desea que su caso sirva para que las leyes se endurezcan con las personas que causan accidentes de tráfico. “Me gustaría que se pusieran en nuestra situación. No hay dinero que compense todo lo que ha perdido mi hermana. Era una chica independiente, saludable, que trabajaba, que hablaba tres idiomas, que iba a opositar, que tenía una vida planeada con su pareja... Y todo eso ya no está”.
“CONOCIMOS A GENTE MUY LINDA”
Pese a la dureza de lo vivido en 2020 en Pamplona -al accidente se sumó la pandemia, que estalló solo un mes después -, la familia de Yecenia quiere expresar un agradecimiento público. “Conocimos a gente muy linda, muy buena, que no conocíamos de nada y nos ayudaron”. Cita a la abogada, Patricia Ruiz de Erenchun; a la comunidad religiosa del Señor de los Milagros; al Grupo CIAN, a todo el personal del Hospital Universitario de Navarra, “en especial a Rosa, la trabajadora social”, al entonces alcalde de Pamplona (Enrique Maya), a la Policía Municipal, “sobre todo a Jesús (Bariain)”, y a una amiga de su hija, Arantxa.