Navarros globales

Los ocho años de una pamplonesa como maestra en Bremen

Irantzu Castro Aguilar, que este lunes cumple 32 años, decidió en 24 horas aceptar una oferta de trabajo en Alemania cuando solo sabía decir 'hallo' (hola) en ese idioma. Hoy siente que su vida está de momento allí

La pamplonesa Irantzu Castro Aguilar, en Schnoor, el pintoresco barrio de Bremen
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La pamplonesa Irantzu Castro Aguilar, en Schnoor, el pintoresco barrio de BremenCEDIDA
La pamplonesa Irantzu Castro Aguilar, en Schnoor, el pintoresco barrio de Bremen

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Laura Puy Muguiro

Actualizado el 09/03/2026 a las 08:38

Irantzu Castro Aguilar ha sido una persona “de estar mucho en casa” y rodeada de su gente: familia, cuadrilla, equipo de baloncesto, amigas de la universidad... Por eso decía que sabía que quería hacer su vida en Pamplona. “Pero aquí estoy, en Bremen, donde llevo viviendo ocho años”, ríe al teléfono desde esta ciudad al noroeste de Alemania. Graduada en Educación Infantil con Mención en Atención a la Diversidad, para poder trabajar también en el ámbito de la educación especial, no encontrar trabajo —“en el ámbito educativo, el personal es muy reducido, una persona, dos si hay suerte, para 31 o 32 niños en un aula”— llevó a ella y a una compañera a buscar ofertas en la plataforma Infojobs, hallando ambas la posibilidad como maestras en una escuela infantil en Alemania. Hasta ese momento, solo sabía que 'hallo' significaba 'hola', pero la oferta contemplaba un curso de tres meses en alemán en Alicante. “Y en un día tomé la decisión de hacer el curso, superintensivo, y de irme a Alemania”, recuerda la joven pamplonesa, que hoy cumple 32 años. 

El curso de alemán se redujo finalmente a algo menos de dos meses y medio porque debían incorporarse a su puesto a mediados de agosto y antes tenían que viajar de Alicante a Pamplona para empaquetar lo que fueran a llevarse y despedirse de los suyos. “Llegamos a Alemania sabiendo decir ‘cómo te llamas’, ‘de dónde eres’, los años que teníamos y poco más”, y cuenta que su alumnado, de 3 a 6 años, le enseñó a hablar en alemán. Lo ejemplifica con la anécdota de que el primer año tuvo como alumna a una niña de 5 años de padres cubanos. “Cuando yo no sabía qué decir o cómo, ella traducía a los niños. La niña fue para mí un alivio ese primer año, y si ella había podido, ¡yo también iba a poder!”. 

Castro reside en Bremen y trabaja a veinte minutos en coche, en Niedersachsen, Baja Sajonia. Su escuela infantil, la misma desde hace ocho años, tiene alumnado de 0 a 3 años y de 3 a 6 años. Ella y otras tres compañeras son maestras de 25 niños y niñas de 3 a 6 años. “Como no puedes dar el mismo contenido a los de 3 años que a los de 6, buscamos sus intereses a través del juego, con rutinas que les ayuden a desarrollarse de forma motora, cognitivamente...". 

En pie desde las seis de la mañana porque comienza a trabajar una hora después, excepto el lunes en que la jornada se extiende hasta a las seis de la tarde, el resto de días hasta el viernes termina a las dos o a las tres de la tarde. Las tardes las dedica a hacer zumba en una escuela que llevan personas latinas —“te sientes un poco más en casa”— y a cantar en inglés y en alemán en un coro de música pop, rock... “Es casi lo mejor de la semana porque es cuando de verdad te relajas. El coro lo disfruto”. 

Cuando su familia y amigos han ido a verla, la frase que más escucha es que Bremen tiene el tamaño de Pamplona, con un “casco histórico pequeño que se puede ver fácil porque está todo al lado”. “Bremen tiene ese encanto de sentirte en un cuento de hadas, además de verdad con la estatua de 'Los músicos de Bremen' [el cuento de los hermanos Grimm]. No se olvida de otros puntos de la ciudad que aconseja visitar: el parque Bürgerpark Bremen —“tiene uno de los hoteles más emblemáticos de la ciudad y una pequeña zona con animales”—; el molino Mühle am Wall, prácticamente en el centro de la ciudad; el barrio de Schnoor, “con casas superchiquititas y coquetas, comercios casi todos galerías de arte y tiendas de ropa más auténtica, cafeterías...”. 

Ciudad “muy multicultural”, universitaria con gran vida diurna y nocturna, un ayuntamiento gótico y catedral —“fue una de las pocas que no se bombardeó en la guerra porque por sus altos picos servía de punto de referencia”—, tiene una zona portuaria. 

Se le hace fácil la vida ahí y le gusta mucho. Confiesa que ha tenido "mucha suerte" con sus compañeras de trabajo. "Considero que muchas son mis amigas, por edad y porque me acogieron muy bien desde el principio: me pusieron las cosas muy fáciles, y me las siguen poniendo". 

Dejando Bremen, Castro recomienda viajar a Hamburgo “porque es una ciudad totalmente distinta: industrial, todo a lo grande"; Cuxhaven (en el Mar del Norte); Oldenburg; Lüneburg; Lübeck; Stade; el Parque Nacional de Harz y Münster. Cuenta que de Alemania no conoce mucho porque al vivir en el centro de Europa “las opciones de vuelos son enormes”, de modo que ha salido mucho del país. Sí conoce Berlín, Dresde, Colonia, Düsseldorf y la zona donde trabaja. “Pero este año nos hemos planteado hacer un poco más de ruta por Alemania en vacaciones”, promete.

Hace un balance "muy positivo" de estos ocho años. “He crecido en idiomas, en amistades —me voy a llevar algunas para toda la vida— y personalmente: soy mucho más segura e independiente y he perdido el miedo a llegar a sitios nuevos”. Y es que su madre le recuerda que los dos primeros años en Bremen, hasta la pandemia del covid, los vivió como si estuviera de Erasmus: “Trabajar, conocer gente y disfrutar de la experiencia”. La diferencia con ahora es que ha tomado una rutina. “Mi día a día ha pasado a ser mi vida. Sé que mi vida de momento está aquí”. 

'DNI'
​Nombre y dos apellidos: Irantzu Castro Aguilar.
Lugar y fecha de nacimiento: Pamplona, 9 de marzo de 1994 (32 años). 
Nombre de la madre y del padre: Mari Jose Aguilar y Jose Luis Castro.
Hermana:
Jasone (29 años).  
Lugares de estudios: Colegio Camino de Santiago, IES Zizur Mayor, Universidad de Navarra. 
Lugares de trabajo: Colegio Hermanas Uriz Pi (Sarriguren) y, actualmente, en  Kindergarten Seckenhausen, Stuhr, Alemania.

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