Inauguración
El regreso al nuevo Mocholí
Personal de la fábrica cerrada en 1987 y dio nombre a uno de los polígonos de Noáin puso “alma” a la inauguración de las obras de renovación de un espacio que va centrándose en la biotecnología

Actualizado el 28/02/2026 a las 09:28
Las emociones y los recuerdos se amontonaban este viernes en Noáin. Frente a la báscula a la entrada al recinto que entre 1942 y 1987 ocupó la serrería y fábrica de muebles Mocholí y en la hoy sede del CEIN se celebró una inauguración tardía de las obras de urbanización y reforma del anteriormente denominado polígono Elorz, rebautizado como Mocholí, ejecutadas en dos fases y terminadas el año pasado. La cita fue una excusa para reunir a parte de la plantilla que casi en edad juvenil trabajó en la serrería, en la fábrica lijando y tapizando sillas o tresillos y en las oficinas. Personas ya jubiladas a las que tocó vivir la dureza del cierre y la necesidad de buscar nuevos caminos laborales ya adultos y con familias en crecimiento. Una placa colocada por el Ayuntamiento, que los había invitado, y descubierta por dos de los veteranos recordará el papel que tuvo como impulsora de la industria en el Valle de Elorz.
Alfredo Aguirre Ardanaz y Alfonso Armendáriz Irigoyen, quintos del 38 y vecinos de Noáin, fueron los elegidos para descubrir la placa. De Tiebas el primero y de Sengáriz (Ibargoiti) el segundo, entraron como tantos de los trabajadores que escribieron la historia de la fábrica. Con apenas 14 años a lomos de una bicicleta. Allí montaron sillas y condujeron la carretilla portando tablones y madera de haya que se usaba en la fábrica. El cierre les deparó distinta suerte. Alfredo Aguirre fue de los pocos que permaneció cuando se hizo cargo el comité liquidador. Ocupado junto a otros dos compañeros de vigilar las instalaciones las 24 horas del día para evitar robos y vandalismo. Después le ofrecieron hacer labores de conserje en el polígono. Su mujer trabajó en la limpieza en el CEIN. Alfonso Armendáriz tuvo que poner en práctica su pericia con la carretilla en una cantera cerca de Irurtzun. Moviendo piedras en lugar de madera.
Sus recuerdos fueron parte de los que se escucharon en corrillos. Sin ocultar la emoción en sus miradas octogenarias pero lúcidas. Sorprendidos por la evolución de un espacio que es laboratorio de empresas como sede del CEIN y centro del sector de la biotecnología.
Pero hubo más invitados que aprovecharon la oportunidad de recordar su paso por Mocholí. Como el matrimonio formado por Cristina Ardanaz Palacios y Agustín Ibero Pérez. Entraron a la fábrica con 14 y 17 años. Allí trabajaban sus respectivos padres en la serrería y cortando leña en los montes. Él hacía tapizados y ella estaba en control de calidad, rememoraban. Hasta que le ofrecieron la salida antes del cierre. Él salió al cesar la actividad. Con dos hijos y la necesidad de seguir adelante, primero colocando riegos y después empelado en Telefónica. No fueron la única pareja en una fábrica en la que abundó el empleo femenino y que llegó a emplear a 600 personas, muchas con vínculos familiares llegadas de pueblos de Navarra y de otras provincias. Cerró con unos 380 empleados en sus filas.
En la última fila de la sala elegida para el acto de celebración estuvieron los hermanos José y Antonio García Miras. Que entraron siendo apenas unos chavales a la fábrica de muebles. José terminó su carrera en una empresa de embalajes que recaló años después en el polígono. Antonio siguió en el sector en otra empresa de Noáin. Con ellos Luis Ayensa García, empleado entre 1971 y 1987 y que recordó la lucha en el comité para mantener una actividad que dejó poso y nombre en Noáin.
1,8 millones del Gobierno para accesos, pavimentación, alumbrado y seguridad
Durante dos ejercicios económicos el Gobierno de Navarra ha destinado hasta 1,8 millones de euros al Ayuntamiento del Valle de Elorz para acometer las obras de reurbanización y mejora del polígono de Mocholí. Unos trabajos que se entraron en la mejora de la pavimentación, accesos, alumbrado y seguridad que se realizaron en dos fases y culminaron el año pasado. Este viernes se celebró la inauguración de los trabajos, visibles con nuevas zonas de aparcamiento, calzadas y redes pluviales mejoradas, entre otras actuaciones. Presidida por el consejero Mikel Irujo, subrayó la importancia de la obra para “impulsar el desarrollo económico de un sector como la biotecnología” y recordó la presencia en el polígono del Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra (CEIN) y su papel en la creación de más de 300 empresas en Navarra y como laboratorio de ideas y emprendimiento.