Pamplona
Pelea entre okupas en la bajera de Río Alzania
Este martes "una gran pelea" enfrentó a varios okupas y uno de ellos fue detenido por la Policía Municipal, afirman los vecinos y piden "soluciones reales" al ayuntamiento


Actualizado el 11/02/2026 a las 07:49
Los okupas de la bajera situada en el número 11 de la calle Río Alzania de Pamplona han vuelto a enganchar la luz de manera ilegal a través de la red de la comunidad de vecinos del portal. Es la cuarta vez en menos de dos meses, explican los vecinos, que muestra nuevamente su impotencia. Electricistas contratados por la comunidad han podido acceder esta mañana de martes 10 de febrero al interior de la bajera con la ayuda de la Policía Municipal, para tratar de reparar la toma de electricidad. La policía ha insistido para poder entrar y ha negociado con una mujer que ha salido ante las llamadas la puerta con actitud "violenta y entre insultos" a los agentes y operarios. "¡Me vais a tirar la puerta de mi casa!, ¡Que se vayan ellos!", gritaba en referencia a los vecinos.
Esta mujer sería la que "gestiona" la bajera, vive en ella de okupa con otras dos personas y alquila al parecer colchones a otras quince que pernoctan en el local.
Por la tarde varias patrullas de la Policía Municipal regresaron al lugar para intervenir en "una gran pelea" entre varios de los okupas de la bajera. Según explicaron "se han llevado a uno de ellos detenido".
El vecindario muestra su hartazgo, agradece la ayuda de la Policía Municipal, "la única" que reciben y no ocultan que sienten miedo en un contexto que vuelven a calificar de "insostenible".
Los vecinos subrayan que valoran positivamente que el asunto haya sido tratado en sede municipal, y agradecen que, al menos, se haya producido un debate público en el seno del Ayuntamiento. Sin embargo, consideran necesario dejar claro que el mero tratamiento político del problema no equivale a su resolución, ni ofrece una respuesta efectiva a la situación que se vive diariamente en el entorno afectado.
Tras conocer el contenido de la comisión municipal del 3 de febrero, los vecinos se reunieron nuevamente para valorar las declaraciones de los responsables municipales. "De esa reunión se extrae una conclusión clara y compartida", afirman: “no se están adoptando medidas reales, eficaces y resolutivas, más allá de la imposición de sanciones económicas a la propiedad del local”.


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El Ayuntamiento ha afirmado haber impuesto multas que alcanzarían los 5.000 euros, pero los vecinos quieren subrayar que las sanciones económicas, por sí solas, no solucionan el problema, ni garantizan la seguridad, la salubridad ni la convivencia vecinal. Las multas pueden engrosar las arcas municipales, pero no cierran el local, no eliminan los riesgos existentes, ni protegen a las personas que viven en el edificio y sus alrededores.
La bajera continúa ocupada, en condiciones de absoluta irregularidad, generando problemas de inseguridad, insalubridad, ruidos constantes, deterioro del inmueble y una grave alteración de la convivencia. Todo ello se agrava por una circunstancia especialmente sensible: en el edificio reside un menor cuya situación personal se está viendo seriamente afectada por el clima de tensión, miedo e inestabilidad generado por esta ocupación, hasta el punto de haber requerido tratamiento psicológico. Este hecho, conocido por la Administración, exige una actuación inmediata y prioritaria desde la perspectiva de la protección del menor.
Los vecinos lamentan, además, que ningún responsable del equipo de gobierno municipal se haya reunido personalmente con ellos, ni haya acudido al lugar para conocer de primera mano la realidad diaria que se vive en el edificio y su entorno. Las explicaciones ofrecidas desde la distancia, sin contacto directo con los afectados, resultan insuficientes y generan una profunda sensación de abandono institucional.
Por todo ello, los vecinos reiteran y concretan sus exigencias, que siguen siendo las mismas que en enero, pero ahora con mayor urgencia:
"El cierre efectivo del local, mediante el ejercicio de las potestades administrativas que la ley reconoce al Ayuntamiento en materia de seguridad, salubridad y convivencia ciudadana, tal y como ha recordado el Defensor del Pueblo de Navarra, que en su Resolución Q18/195 señala el deber legal de las Administraciones de actuar y de impedir el uso de inmuebles cuando existan riesgos para las personas o se incumplan las condiciones mínimas de habitabilidad, sin que resulte suficiente limitar la actuación a la imposición de sanciones económicas", arguye el vecindario.
La intervención coordinada de los servicios sociales, para ofrecer alternativas y soluciones a las personas ocupantes en situación de vulnerabilidad, evitando que el problema se perpetúe indefinidamente.
Una actuación integral, que vaya más allá de las sanciones económicas y restablezca de forma real la legalidad y la convivencia vecinal.
Los vecinos quieren dejar claro que no buscan confrontación política, ni ser utilizados en debates partidistas. Su reivindicación es "transversal, legítima y profundamente humana: poder vivir con tranquilidad, seguridad y dignidad en sus propias viviendas".
Agradecen que el Ayuntamiento haya comenzado a hablar del problema, pero insisten en que hablar no es suficiente. Ahora es el momento de actuar, de asumir responsabilidades y de ofrecer soluciones concretas, visibles y eficaces.
La Comunidad de Propietarios y los vecinos afectados reiteran su total disposición al diálogo y a la colaboración institucional, pero advierten: no pueden ni van a resignarse a que la inacción administrativa se prolongue indefinidamente, con el consiguiente perjuicio para la seguridad, la convivencia y, especialmente, para los menores afectados.