Sucesos
Una bajera de Pamplona siembra el miedo vecinal: "Cualquier día va a suceder un desastre"
Los vecinos de Monasterio de Fitero (barrio de San Juan) denuncian episodios de violencia relacionados con el tráfico de drogas, presencia de menores, insalubridad y falta de una respuesta judicial, pese a las continuas intervenciones policiales. Este fin de semana, una joven denunció una agresión sexual y el único detenido quedó en libertad pocas horas después


Actualizado el 07/01/2026 a las 08:10
Los vecinos de la calle Monasterio de Fitero, en el barrio pamplonés de San Juan, denuncian estar viviendo “una situación límite” a raíz de los constantes incidentes en una bajera ubicada en el número 12, propiedad de la comunidad de vecinos. El contrato de arrendamiento fue rescindido en 2023, pero el local continúa ocupado. Desde entonces, se ha convertido, según relatan residentes y confirman fuentes policiales, en un foco recurrente de incidentes, quejas infructuosas e intervenciones policiales, sin que hasta la fecha se haya logrado poner fin a la actividad que allí se desarrolla.
El último episodio tuvo lugar el pasado fin de semana y obligó a la Policía Municipal de Pamplona a intervenir en varias ocasiones. Una joven que se encontraba en el interior del local denunció haber sufrido una agresión sexual, presuntamente ocurrida en la noche del sábado, lo que derivó en la detención de un hombre. El arrestado fue puesto a disposición judicial y quedó en libertad apenas 24 horas después.
Los problemas comenzaron ya la noche del viernes. “Escuchamos gritos de ‘¡ayuda, ayuda, que me muero!’”, relatan algunos residentes. A la mañana siguiente, uno de los cristales del portal apareció completamente destrozado y se encontraron palos esparcidos por la acera, como si se hubiera producido una pelea en plena calle. Agentes municipales regresaron al local y desalojaron a un grupo de personas que se encontraba en su interior.
Durante la noche del sábado, una furgoneta policial custodió el inmueble y, al día siguiente, agentes de la Policía Científica de la Policía Foral realizaron una inspección ocular. Fue el domingo por la mañana cuando los agentes locales detuvieron al hombre denunciado. Y al día siguiente, lunes por la tarde, “ya había movimiento otra vez en la bajera”, afirman los vecinos. “Después de los registros siempre vuelve el jaleo”.
Los residentes aseguran no poder soportar más la situación. No es la primera vez que la bajera es objeto de una actuación policial. En febrero, la Policía Foral llevó a cabo un registro en el que, con la ayuda de perros, se localizó droga oculta en un saco de pienso para perros.


