Estrella se jubila pero deja su ferretería en buenas manos
La ferretería Estrella de la calla Amaya de Pamplona seguirá atendida por un equipo de cinco personas "muy unido" por vínculos familiares y de amistad


Actualizado el 02/01/2026 a las 07:46
Estrella Redondo Pérez se ha jubilado pero deja su ferretería de la calle Amaya número 24 de Pamplona en muy buenas manos. Un equipo de cinco personas da continuidad a un negocio que nació en 2014 pero que hunde sus raíces en otra ferretería con historia, Guibert, que estaba en la plaza de Merindades. “Rosario Guibert me enseñó todo lo que había que saber de este negocio”, expresa Estrella, que empezó a trabajar en su tienda con 14 años. Ahora, toda esa sabiduría acumulada en estos 51 años la ha transmitido a su hijo Daniel Marín Redondo, de 39 años, y al resto de la plantilla. El lunes 29 de diciembre fue su último día tras el mostrador, jornada de emociones, despedidas, abrazos y agradecimientos.
La ferretería Estrella, especializada en menaje del hogar, es un ejemplo de resiliencia del comercio local y familiar en un sector con una fuerte competencia de grandes cadenas y la venta online. “Tenemos la suerte de tener una buena clientela”, señala Estrella, que recuerda con cariño a aquella clientela que un día llevó a su nieta a la tienda “para que sepa dónde tiene que venir a comprar”.
Estrella Redondo se animó a abrir el establecimiento cuando cerró la ferretería Guibert y se quedó sin trabajo con 54 años, una edad complicada en el mercado laboral. “Mi hijo estaba estudiando comercio y vi que podía ser una oportunidad para él también. Busqué locales por la zona y me gustó el número 24 de la calle Amaya. Aquí estuvo la peletería Polo y hubo que hacer una reforma importante”, señala.
Además, pudo contar con Capilla García, otra empleada de Guibert. Poco a poco el equipo fue creciendo con “personas de confianza”, como su hermana Noemí y su amiga Pilar Murillo, que continúan en la tienda. Las últimas incorporaciones han sido Iranzu Apesteguía y Lucía Ágreda, que también tienen vínculos familiares. “Lucía se incorporó hace un mes. Está casada con un sobrino de mi hermana. Yo llevaba tres meses buscando a una persona y pregunté en el INEM y en el Servicio Navarro de Empleo, pero no conseguí a nadie. Al final surgió dentro de la familia”, relata.
El 3 de enero Estrella celebrará su jubilación en un restaurante. Ha invitado a la plantilla actual y a las trabajadoras que han pasado por la tienda. También estará su antigua jefa y “gran amiga” Rosario Guibert. “Fue una gran emprendedora, una pionera en un sector dominado por hombres. Tenía ideas muy innovadoras. Una vez puso el escaparate con todo el género en azul. Todo el mundo se paraba a verlo. Iba con frecuencia a ferias a Madrid y volvía con una carpeta llena de contactos. Entonces teníamos listas de bodas con todo tipo de menaje y cosas para el hogar. Había vajillas de porcelana que costaban más de 100.000 pesetas, todo un dineral para la época”, relata Estrella sobre las cuatro décadas que pasó en la ferretería Guibert en la plaza de Merindades. Rosario pertenece a una saga de emprendedores pamploneses que hunde sus raíces en el siglo XIX. La familia Guibert ha tenido varias tiendas de electricidad, iluminación, electrodomésticos y menaje en el Casco Antiguo y el Ensanche.
Estrella Redondo se jubila con el orgullo de asegurar el relevo de un negocio rentable a pesar de las dificultades que tiene que afrontar el comercio local. “Los alquileres suben, hay muchos gastos fijos y son cinco nóminas que hay que pagar todos los meses. El secreto está en el trato cercano y en ofrecer productos de calidad. Casi todo son marcas nacionales o europeas”, señala Estrella, que reclama un mayor apoyo a los comerciantes “que dan vida a las calles”. “Yo animo a consumir en las tiendas de barrio. Merece la pena. Hay comerciantes que lo están pasando mal y vemos cada vez más locales vacíos”, comenta.
Estas últimas semanas han sido de muchas emociones, de despedidas y agradecimientos a la clientela fiel. “Yo he sido feliz aquí. He trabajado muy a gusto. Algunos piensan que es un trabajo muy esclavo, pero yo he podido conciliar y criar a mis hijos. He podido desayunar, comer y cenar con ellos porque el turno partido tiene sus ventajas”, defiende. Aunque se jubila, admite que seguirá de reojo la marcha de la tienda: “Y también me tendré que buscar aficiones para mi tiempo libre”.