Hostelería
El veterano asador de un barrio de Pamplona que encuentra relevo joven y sigue apostando por la calidad de sus carnes
Aingeru Mendiola Izquieta se coloca al frente del Asador Iturrama, un restaurante con más de 40 años de trayectoria


Actualizado el 04/11/2025 a las 10:09
“Vengo con muchas ganas y pasión para seguir adelante con este negocio familiar, apostando como hemos hecho siempre por unas carnes y productos de altísima calidad”. Aingeru Mendiola Izquieta, vecino de Pamplona de 35 años, ha cogido las riendas del Asador Iturrama, un restaurante con más de 40 años de historia en este barrio pamplonés.
Sus padres, José M.ª Mendiola Múgica, de San Sebastián, y M.ª Lourdes Izquieta Bueno, de Sangüesa, dirigían este local que hoy es propiedad de la familia desde hace 13 años. “Gracias a estar la última década trabajando con ellos, me fui sumergiendo en el mundo de la hostelería y me acabó encantando. Y ahora, llegada la jubilación de mi madre, he decidido dar un paso adelante y encabezar el proyecto con el apoyo todavía de mi padre. Ha sido un relevo natural”, explica Aingeru.
“Este cambio supone una nueva etapa en la que mantendremos la esencia del asador de toda la vida, pero con una mirada renovada y una clara apuesta por la excelencia gastronómica y el producto exclusivo”, adelanta.
En los últimos años, el Asador Iturrama “ha pasado de ser el típico asador de barrio a convertirse en uno de los referentes del norte por la calidad de sus carnes (cortes únicos y de proveedores muy seleccionados), siempre sin perder el trato cercano y familiar que nos caracteriza”.
COMEDOR PARA 75 PERSONAS
Ubicado en la calle Pedro I, n.º 9, bajo, el Asador Iturrama cuenta con un comedor para unas 75 personas, un pequeño bar-recibidor, y una terraza exterior en verano para unas 20 personas. La plantilla actual es de 5 personas. Abre de lunes a domingo tanto para comidas como para cenas, y trabaja exclusivamente la carta, no ofrece menús.
“Nuestra selección de chuletones es muy amplia (buey, vaca, wagyu…), así como la oferta de pescados, tales como el rodaballo, el besugo o el virrey. Y la carta de vinos, muy exigente, está a la altura de la comida”, repasa.
“La clientela es muy heterogénea: cuadrillas, parejas, turistas… Y por suerte no nos falta, algo estaremos haciendo bien. Valora por encima del precio esa calidad del producto por la que apostamos”, apunta.
