San Jorge
“La calle no es peligrosa en este barrio de Pamplona, la hacen peligrosa ellos. Aquí se convive bien"
La Policía Foral ha incautado armas prohibidas en un bar de San Jorge en un operativo nocturno tras las quejas vecinales por la inseguridad; este periódico ha recorrido la zona para pulsar la situación en sus calles


Actualizado el 25/08/2025 a las 20:35
"Llevamos el cuchillo y el punzón para defendernos. La calle es peligrosa". Esta fue la explicación que dos hombres dieron a la Policía Foral cuando fueron sorprendidos la noche del sábado con dos armas prohibidas durante un operativo en un bar del barrio pamplonés de San Jorge. La intervención tuvo lugar a las dos de la madrugada en la calle Doctor Juaristi, en respuesta a las reiteradas quejas vecinales por la creciente inseguridad en la zona. Los implicados portaban un machete y un punzón de 15 y 10 centímetros ocultos entre la ropa. El hombre que llevaba el machete fue detenido, mientras que el segundo resultó imputado. Ambos son de nacionalidad española y el detenido mantiene un perfil abierto en redes sociales donde exhibe armas blancas.
La actuación del sábado se enmarca en el dispositivo especial de vigilancia que los cuerpos policiales mantienen activo en San Jorge, un barrio que en los últimos meses ha concentrado la preocupación por episodios violentos y la presencia constante de menudeo de droga, que se observa diariamente en la calle “sin disimulo”, denuncian.
Al recorrer este lunes por la mañana las calles de San Jorge, se palpa rápidamente el malestar y la tensión. En la plaza de la O, cuatro mujeres de entre 61 y 87 años, residentes de toda la vida, resumen su sensación con una frase contundente: “El barrio está hecho una mierda. Todos los días pasa algo. Sentimos mucha inseguridad”. La más joven de las cuatro mujeres, que normalmente sale de casa a las 4:30 de la madrugada para ir a trabajar, comparte su inquietud: “Aquí, en esta plaza, ves de todo: cómo reparten la droga, cómo se pegan... Una vez presencié cómo le daban una paliza a uno y lo metían en un coche a la fuerza”.


Mientras los vecinos hablan siempre de manera anónima porque temen represalias, los niños juegan en los columpios y los patinetes circulan a gran velocidad por la zona peatonal de la plaza. “Cualquier día nos arrollan”. Y aunque valoran la presencia policial, la consideran insuficiente. De hecho, a las 13 horas de este lunes, una patrulla de la Policía Nacional recorre la plaza. “Dan la vuelta allí y se van... Necesitamos agentes fijos que disuadan. Queremos que el Ayuntamiento recuerde que existimos”.
A pocos metros, en otro banco de la misma plaza, tres hombres de 81 y 86 años también comparten el deterioro progresivo. “San Jorge da miedo. No salimos de noche. Yo no me atrevería a ir de noche desde San Juan hasta aquí ni loco”, observa uno de ellos.
"AQUÍ SE CONVIVE BIEN"
No todos evidencian la misma visión, aunque sí el diagnóstico de fondo. Un comerciante con más de veinte años trabajando en el barrio ofrece una reflexión distinta: “Aquí se convive bien, pero hay grupos que trapichean en dos bares concretos e intentan controlar el mercado. Por eso hay violencia. Son ajustes de cuentas. La calle no es peligrosa, la hacen peligrosa ellos. Aquí se convive bien”, insiste. “Todos lo sabemos, incluida la policía: cuáles son los dos bares que hacen peligroso este barrio. ¿Por qué no los clausuran? En un barrio obrero como este, de repente ves coches de lujo. ¿De dónde salen? ¿Qué hacen aquí?”. El comerciante también denuncia los pequeños robos cotidianos que afectan al día a día. “Los proveedores no pueden dejar abiertas las furgonetas porque, si se descuidan, les roban”.
Entre las redadas, las patrullas y los testimonios, lo que flota en el ambiente es la sensación de que el barrio, pese a los esfuerzos policiales, reclama más atención institucional y soluciones de fondo para frenar el deterioro.
