Bar
La Envidia Cochina: el bar de todos en Gorraiz
El negocio nació en 2002 y creció a la par que el propio Gorraiz se expandía y poblaba


Actualizado el 30/07/2025 a las 09:45
Entre el hotel-restaurante Castillo de Gorraiz y el bar y restaurante del club de golf de Gorraiz, resiste La Envidia Cochina, el bar “del pueblo”, para los propietarios. Los hermanos Jesús y Begoña Bona, naturales de Larraga y sin experiencia en hostelería, levantaron el local en 2002, cuando el municipio estaba en plena construcción. “Los inicios fueron duros. En Gorraiz hace 23 años no había casi nada, la gente no se conocía y no había cuadrillas. Nuestros primeros clientes fueron los obreros que estaban construyendo el pueblo”, cuentan los hermanos.
El negocio creció a la par que el propio Gorraiz se expandía y poblaba. El boca a boca entre aficionados del esquí atrajo a los primeros clientes. “El desarrollo del bar siempre ha sido cíclico. Al principio nuestro bar estaba lleno de niños, luego dejaban de venir y después el bar se volvía a llenar de niños a los pocos años”, comenta Begoña Bona.
El bar comenzó con la idea de destacar con producto ibérico traído de Salamanca, pero fue evolucionando según la demanda. “No teníamos pensado implementar un menú del día, pero los obreros lo pedían -recuerda Jesús Bona -. Fuimos poco a poco, probando con lo que funcionaba, metimos menú del día, de fin de semana, hamburguesas y nachos, todo para dar más variedad”.
“Nuestro perfil de cliente habitual es gente que vino por primera vez con 30-40 años con niños pequeños, y que ahora, veinte años después, se les han ido de casa. Es decir, gente joven que viene ahora con amigos a tomarse un vino”, revela Begoña Bona. Los fines de semana el perfil se vuelve más variado, con más familias y cuadrillas.
Precisamente, la Envidia Cochina se ha consolidado como centro de reunión entre amigos. “Los que buscan algo diferente o de más presupuesto se van al castillo o al club”, comenta Jesús Bona. Los propietarios recalcan la normalidad del local: “Hasta pasábamos desapercibidos. Nos han llegado clientes que siendo vecinos de Gorraiz durante mucho tiempo no sabían que aquí había un bar”.
La Envidia sigue resistiendo pese a estar situado en un enclave con gran competencia: a medio camino entre el Castillo de Gorraiz y el club de golf, a un minuto en coche de Itaroa, del McDonald’s y el Burger King y entre supermercados. Aguantan gracias a sus clientes normales, que van con la cuadrilla a echar un mus mientras disfrutan de unas patatas bravas, que comen con la familia una hamburguesa, o que van después de misa de 12 a por chucherías para los niños. “Nuestro padre siempre decía que amigos y clientes dan buen ambiente”, recuerdan los hermanos.