Bares

El bar Iruñaberri, a todo trapo

El tradicional establecimiento de Pio XII cuenta con los mismos dueños desde el año 2018

Jesús Xu, propietario del bar Iruñaberri de Pío XII, una mañana de julio /
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Jesús Xu, propietario del bar Iruñaberri de Pío XII, una mañana de julio /
Jesús Xu, propietario del bar Iruñaberri de Pío XII, una mañana de julio /

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Abraham Del Pozo Zabaleta

Publicado el 16/07/2025 a las 05:00

El matrimonio Xu -Jesús y Lina, de China-, desembarcó en Pamplona hace siete años, en la primavera del 2018. Por aquel momento, el Iruñaberri, mítico bar de Pio XII, buscaba nuevos dueños, por lo que no dudaron un instante en comenzar esta nueva aventura. Con una breve experiencia previa en el sector de la hostelería en San Adrián, de medio año, quisieron crecer y se instalaron en la capital navarra.

La relación calidad-precio que se ofrece en este bar atrae a gentes de todas las edades, desde jóvenes universitarios y adolescentes, que realizan cenas numerosas, hasta jubilados y vecinos de los barrios de San Juan e Iturrama. “Es un sitio idóneo para disfrutar con amigos”, apuntilla Jesús.

En plantilla, el Iruñaberri cuenta con siete empleados entre camareros y cocineros, ante la altísima demanda en días señalados, como las cenas de los jueves, viernes y sábados. “Hemos dado de cenar muchas veces a casi 120 comensales; nos quedamos sin sillas”, remarca Lina, propietaria del bar.

Lina nos confiesa también que una de las claves del éxito es la buena relación con el cliente, así como el compañerismo entre todos los trabajadores que hacen posible sacar adelante este bar. Tienen mucho éxito los bocadillos y las hamburguesas, al igual que los platos combinados, todos ellos bajo un precio asumible para todos los bolsillos.

La familia no descansa: abren todos los días de la semana desde las 9.30 de la mañana hasta la medianoche. Pero esto no supone un gran esfuerzo porque, como afirman los propietarios, “cuando te gusta tu trabajo, todo es más sencillo”. La mayor “preocupación” recae en las reparaciones técnicas que requiere el bar, un gasto elevado pero a la vez necesario para mantener el servicio.

El bar Iruñaberri cuenta además con la presencia de Kenya, la camarera más dicharachera del establecimiento que cumple ya seis años detrás de la barra. Imprime a su trabajo una alegría especial y, tras una breve reflexión, manifiesta lo cómoda que se siente: “Todos me reconocen al entrar por la puerta y me saludan muy amablemente. Eso me congratula”, desvela Kenya.

Las fiestas de San Fermín han sido todo un éxito. Confiesan que la responsabilidad de estas fechas tan señaladas suponía una “presión añadida” los primeros días de julio, debido a la catarata de reservas para comidas y cenas. El almuerzo del día 6, dividido en dos turnos, volvió a llenar todo el establecimiento. “La experiencia tras cinco sanfermines nos ha hecho mejorar en los pequeños detalles”.

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